Las intervenciones médicas más frecuentes en un parto natural

Qué intervenciones médicas y medicalización son considerados excesivos en el parto

Lidia Expósito Peral
Lidia Expósito Peral Fisioterapeuta y Osteópata

Conoce las intervenciones médicas que son más comunes durante un parto y en qué casos el empleo de la medicalización es considerado excesivo. ¿Sabes cuáles son las intervenciones que suelen realizarse en un parto natural? En Guiainfantil.com te contamos cuáles son las más frecuentes y cuándo están indicadas.

Intervenciones médicas frecuentes en un parto natural

intervención médica en un parto

- La Monitorización. La monitorización continúa no se recomienda en embarazos de bajo riesgo. Puede aumentar el estrés materno, y debido a los cinturones que utilizan, la madre deberá permanecer inmóvil en la cama. Ésto dificulta la circulación al bebé, debido al propio peso del útero que recae en los vasos sanguíneos, pudiendo dar información incorrecta de los valores obtenidos. También suele aumentar las tasas de cesárea.

Es más recomendable la auscultación intermitente de los latidos fetales. La monitorización permanente estará indicada en embarazos de alto riesgo, cuando la madre tiene la tensión alta, fiebre o cuando existe un progreso anormal del trabajo de parto.

- La rotura artificial de membranas o 'rotura de La Bolsa de agua' aumentará el riesgo de infección, de monitorización y de intervenciónes.

- La amnioscopia es una intervención invasiva. Introducen un tubo hasta el cuello del útero para observar el líquido amniótico. Existen controversias en su utilidad, ya que puede dar falsos resultados. El balance riesgo-beneficio bastante dudoso.

Enemas: hace años se pensaba que el uso de enemas, facilitaría la salida del bebé al vaciar el intestino. Ahora se sabe que no es así. Además su uso no reduce infecciones neonatales ni maternas, y sí que puede aumentar la incomodidad de la mujer.

Rasurado: algo parecido sucedía con el rasurado. Se pensaba que era más higiénico, pero en realidad aumenta las erosiones en la piel, facilitando infecciones, y causando escozor cuando el vello comienza a crecer. No se recomienda realizarlo de forma sistemática.

Tactos vaginales: se utilizan para controlar la evolución del parto. Según la guía de la OMS de 2018, se recomienda realizarlos cada 4 horas ya que pueden ser molestos, aumentan el riesgo de infecciones y distrae a la mujer de su proceso. Se realizarían antes si existen complicaciones, cuando existe un progreso lento, o cuando se tiene necesidad de empujar.

La limitación de la movilidad materna en el parto: suele ser consecuencia del uso de distintas intervenciones. Es importante conocer los beneficios que los cambios posturales y el movimiento tienen sobre el curso de este proceso. La deambulación, el trabajo con balones para realizar movimientos pélvicos y distintas posturas como las sentadillas asimétricas, pueden acortar la duración de la primera fase del parto y alivian el dolor.

El dolor aumenta debido al estrés y por la isquemia que se produce en los tejidos al disminuir el riego sanguíneo. El movimiento va a mejorar el aporte de oxígeno a los tejidos. Un entorno respetuoso, relajante (oscuro y caliente) también resultará de ayuda. El parto en posición lateral o vertical, acorta el expulsivo y disminuye las lesiones perineales, respecto a la posición clásica de litotomía o tumbada boca arriba. Así que ya sabéis las posiciones evitar.e