Vomitar durante el parto, ¿es normal?

Las náuseas y los vómitos al dar a luz no son señal de que algo vaya mal

Beatriz Martín Jiménez
Beatriz Martín Jiménez Matrona y enfermera pediátrica

Seguro que muchas habréis oído o alguna amiga, vecina o conocida os ha contado que tuvo náuseas al dar a luz. Pero, ¿es normal vomitar durante el parto? ¿Pasa siempre? ¿Por qué?

Vamos poco a poco; aunque cada mujer es un mundo y cada parto es diferente, es cierto que hay algunas cosas que sí se repiten en bastante partos, y una de ellas son las náuseas y vómitos. Por supuesto no siempre es así, pero si os pasa, no os asustéis; aunque no es agradable, no significa que algo vaya mal. Por el contrario, muchas matronas sabias dicen eso de “parto vomitado, parto acabado” ahora veremos qué tiene de cierto esta expresión.

No te asustes si tienes ganas de vomitar durante el parto

Qué pasa cuando te entran ganas de vomitar durante el parto

Como decíamos, vomitar en el parto no es un signo de alarma, es algo que puede suceder o no durante las horas de dilatación, y alguna de las causas pueden ser:

1. Llevar sin comer ni beber mucho tiempo
Cada vez son más los hospitales que “permiten” comer y beber durante el proceso de parto, ya que se ha visto que no supone ningún riesgo, sino que, al contrario, es beneficioso para el bienestar de la mamá y el bebé. Sin embargo, todavía existen muchos en los que no es así. Y un estómago vacío “achuchado” por las contracciones puede hacernos sentir nauseas e incluso llegar a vomitar.

2. Tener una digestión pesada
Por otro lado, algunos alimentos como los lácteos, las salsas, etc., que no son fáciles de digerir, también pueden hacernos acabar de la misma forma, así que lo mejor es escuchar a tu cuerpo y tomar bebidas frescas (¡es muy importante que estés bien hidratada para que el parto vaya evolucionando!) y comidas ligeras si es que te apetece.

3. El propio movimiento del útero provoca náuseas
El útero está pegado al estómago y tubo digestivo, así que a veces simplemente la intensidad y frecuencia de las contracciones nos hacen vomitar. En ocasiones puede ser una cuestión puramente “mecánica”: la contracción y relajación del útero hace que el estómago nos baile y nos provoca náuseas. Otras veces el aumento de intensidad y frecuencia de las contracciones hace que la tensión arterial de la mamá empiece a fluctuar, y esas subidas y bajadas rápidas pueden desembocar en mareos y vómitos.

4. Algún medicamento
Otras causas pueden ser reacción a algún medicamento que nos han administrado, bajada de tensión arterial tras el comienzo de la anestesia epidural o por estar tumbada boca arriba en posición horizontal, entre otras.

¿Qué hacer ante las náuseas en el parto?

Ante cualquier duda o sensación de malestar, avisa a tu comadrona, ella sabrá qué hacer para que te sientas mejor. ¡Incluso puede que te sonría y parezca que se alegra de tu malestar! Pero no es eso, en realidad sonríe porque a veces los vómitos se dan en la parte final, cuando la dilatación está muy avanzada y queda poco para el nacimiento del bebé.

Además, el aumento de presión abdominal que se produce durante el mismo pueden “empujar” al bebé, hacer que la dilatación del cuello uterino aumente e, incluso, ayudar al bebé en su descenso por el canal del parto, por lo que es muy frecuente que, a pesar de ser tan molesto, vomitar ayude a que el parto avance más rápidamente. Por eso viene esa expresión que os contábamos, “parto vomitado, parto acabado”.

Así que ya sabéis, aunque no sea agradable, vomitar en el parto no tiene por qué ser algo negativo. Si te encuentras mal, avisa a tu comadrona y ella te ayudará a sentirte mejor.

¡Feliz parto!