Lo que jamás se te puede olvidar al ser padre o madre

Quererse en pareja es más difícil que tener un hijo

María José Padilla
María José Padilla Coach educativa

Tener hijos es el fin de muchas parejas. A veces, a costa de muchos inconvenientes emocionales, profesionales y hasta económicos. Por ello, me gustaría hacer un replanteamiento de la situación para encontrar una nueva visión a lo que es importante en una relación de pareja y lo que, con este fin de ser padres, se deja de tener presente. Pero hay algo que jamás se te puede olvidar al ser padre o madre: cuidarse a uno mismo y a la pareja.

El amor en pareja jamás se nos puede olvidar

Nunca se te puede olvidar tu pareja al ser padre o madre

Quererse es más difícil que tener un hijo; cuando realmente has encontrado a tu alma gemela, cuidarla y mantenerla es más complejo que el hecho de encargar un hijo. Sin embargo, sé que este deseo de ser padres (que en ocasiones es un deseo arduo, muy arduo) puede llevar a olvidarse de la pareja y de los verdaderos sentimientos que la unen.

Tener la suerte de enamorarse y de ser correspondida, eso sí que es complejo, y no sé por qué es algo que se nos olvida con el paso del tiempo en la relación.

A menudo, nos tenemos que enfrentar como pareja a muchos conflictos que suponen un desafío. Problemas de celos, familiares, de comunicación, mentiras, infidelidades o incluso problemas debido a la rutina o saturación. A veces, una relación aguanta cosas que no quiere más tiempo de lo que quisiera. Todo ello está poniendo a prueba continuamente la relación de pareja.

Y sin embargo, no solemos entrar en profundidad a resolver todos estos problemas. Y pensamos que tener un hijo lo solucionará todo. Pero, ¿es esta siempre la respuesta?

Ser padre o madre, una cuestión de deseo

La maternidad y la paternidad y su deseo

Estar bien con alguien sirve para desear convivir. Sin embargo, debemos tener claro que esto no significa poder convivir. Y es que en cuestiones de convivencia querer no es poder. Así que para asegurarnos una buena convivencia es necesario trabajar en tres aspectos fundamentales:

  • Los problemas personales.
  • Los problemas de pareja.
  • Los conflictos de la relación.

Para convivir bien en pareja, primero hay que armonizarse con una misma. No podemos esperar que la convivencia resuelva los problemas que tenemos con nuestra pareja. Igual que la llegada de un hijo no será tampoco la solución.

Llegados a este punto, me gustaría traer a colación una frase que quizá hayas escuchado y que te hará reflexionar si tú también quieres tener una pareja (y una familia) cimentada en el amor: 'En el amor, todo lo que no suma, resta'.

Y por último, tener presente que el hijo debe ser la consecuencia natural de una relación sana de pareja y por supuesto, de una decisión entre ambos. Mientras llega, no olvides:

  • Evita confundir la estabilidad con la rutina.
  • Las parejas funcionan por refuerzo, no por esfuerzo.
  • Los detalles suman y los olvidos restan.

Yo siempre digo que ser madre no es lo mismo que tener un hijo. Y es que hay quienes deciden traer un bebé al mundo porque quieren ser más felices y otras porque quieren hacer felices a esos pequeños vengan; hay quienes buscan un cambio en su vida tras convertirse en madres o padres (como, por ejemplo, que mejore su relación de pareja) y otros a los que les importan más cambiar la vida de los bebés que traerán al mundo.

Cada uno es madre y padre de una manera distinta y, por tanto, cada paternidad y cada maternidad no se puede comparar. Cada uno siente y vive sus circunstancias como quiere y como puede. Sin embargo, sí que es necesario hacerse una serie de preguntas que te ayudarán a reflexionar sobre qué tipo de madre/padre eres y cómo te enfrentes a la vida familiar.

Para terminar, me gustaría dejarte una frase que invita la reflexión: 'Convivir ayuda a madurar y madurar ayuda a convivir', A. Bolinches.