La astenia otoñal también afecta a los niños. Las claves para superarla

7 consejos para superar la astenia producida en los niños por el otoño

María Machado

Se termina el verano y con él las vacaciones, el buen tiempo, los largos días de sol... Todo parece un poco más melancólico durante el otoño, ¿verdad? No sé si será la resaca de la vuelta al colegio o la perspectiva de que aún tenemos un año entero por delante antes del siguiente chapuzón en la playa, pero lo cierto es que en otoño me siento un poco más apagada. Y la astenia otoñal también afecta a los niños, que están más cansados de lo habitual.

Habrás oído hablar de la astenia primaveral, pero algunos expertos también hablan de astenia otoñal. Se trata de un estado anímico transitorio que nos hace sentir más tristes y sin energía durante el comienzo de esta estación. Pero, ¿cómo afecta el otoño a los niños?

Así afecta la astenia de otoño a tus hijos

Cómo afecta la astenia otoñal a los niños

Los niños, igual que las personas mayores, son muy susceptibles a las alteraciones en las rutinas y a los cambios meteorológicos. De ahí, que el otoño y su astenia les puedan producir síntomas como insomnio, tristeza, decaimiento, apatía, inapetencia, irritabilidad, cansancio, etc. 

Casi de un día para otro, los niños tienen que pasar de la tranquilidad del verano, al bullicio del inicio del curso escolar y de las actividades extraescolares. Como nos pasa a nosotros, los pequeños también se angustian cuando su agenda está repleta de planes, al menos hasta que cogen el ritmo del día a día. Encima, los días son más cortos, hay menos luz y el mal tiempo nos impide hacer algunos de los planes divertidos a los que nos habíamos acostumbrado.

Como consecuencia, están más tristes y cansados; casi como si jugaran con menos ganas. Este estado casi melancólico en el que algunos niños se sumen durante el otoño les provoca falta de concentración. De ahí que la astenia otoñal pueda provocar una bajada en el rendimiento escolar. 

La astenia otoñal no afecta a todos los niños y no es algo de lo que debamos preocuparnos en exceso. Suele durar entre una y dos semanas pero, en caso de que el niño no vuelva a la normalidad en este tiempo es recomendable acudir al pediatra para descartar que no haya algún tipo de problema médico. 

Cómo superar la astenia otoñal en los niños

Aunque los padres también estemos un poco apáticos durante estos días, podemos ayudar a nuestro hijo a que recupere toda su energía. 

1. Respeta los horarios de sueño
Ahora más que nunca, debes respetar los horarios de sueño del niño. Solo si descansa bien por las noches será capaz de encarar el día con más fuerza y ánimo. El niño necesita dormir un mínimo de 9 horas al día, si bien esta cifra varía según su edad

2. Ofrécele una dieta que le aporte mucha energía 
Frente a la falta de energía, no puede faltar una alimentación muy completa y variada. Asegúrate de que la ingesta de hidratos de carbono, proteínas y vitaminas es suficiente, porque son estos nutrientes los que le aportarán toda la vitalidad que les falta durante estos días. No se puede descuidar tampoco la ingesta de líquidos, tanto de agua como de zumos naturales. 

3. Vigila su salud
En otoño, todo el mundo empieza a hablar de gripes, catarros, amigdalitis... Vigila la salud de tu hijo para descartar que haya contraído o desarrollado algún tipo de enfermedad que le mantiene más débil de la cuenta. Ante los primeros síntomas, acude al pediatra. 

4. Ten más paciencia con él
Uno de los efectos de la astenia otoñal es la irritabilidad, por lo que es posible que debas tener un poco más de paciencia con tu hijo de la habitual. Recuerda que aún está aprendiendo a manejar sus emociones, y la sensación de no poder gestionar la apatía otoñal le genera frustración y mal humor. 

5. Haced ejercicio físico
Proponle a tu hijo hacer algún tipo de ejercicio físico, a poder ser al aire libre. Puedes apuntarle a clases o talleres para practicar deporte o simplemente llevarle al parque. De esta forma, el niño liberará dopamina y endorfinas, hormonas directamente relacionadas con la felicidad. 

6. Llena la casa de frase motivadoras
La mejor manera para combatir los ánimos bajos es con un poco de positividad. Una buena herramienta para motivar a un niño decaído es colocar frases positivas a su alcance. "Tú puedes con todo", "Lo que más me gusta del mundo es verte sonreír", "Vales mucho"... Puedes escribir este tipo de frases en notas adhesivas y colocarlas en la pared de su habitación, en la puerta de casa, en su comida... Esta es una manera estupenda para subir su autoestima y contagiarle un poco de alegría. 

7. Preparad momentos de calidad en familia
Incorporad en vuestra rutina momentos en los que podáis disfrutar los unos de los otros. Por ejemplo, guardad dos horas a la semana para hacer una manualidad juntos, preparar galletas en familia, hacer una excursión especial... Estos pequeños momentos llenarán de felicidad a tu hijo, pero también a ti. 

Si sigues estos consejos, ¡no habrá astenia otoñal que se os resista!