La autoestima infantil. Autoestima en los niños

Consejos de la psicóloga Alicia Banderas sobre la autoestima de los niños

Dado que es imposible hacer felices a los hijos evitándoles cualquier tipo de contratiempo, prepararles para afrontar la adversidad es una postura más eficaz en materia educativa. Comprender cómo se sienten, guiarles con atención y cariño constantes, no exigirles más o algo distinto para lo que están dotados y, en cambio, apoyarles para que hagan rendir al máximo sus cualidades son los consejos que propone la psicóloga Alicia Banderas en su nuevo libro Hijos felices.

Una buena autoestima desarrolla niños felices

Alicia Banderas, psicóloga

¿Cómo es el perfil de un niño con baja autoestima?
Para identificar un problema de baja autoestima en los niños hay que estar atentos a lo que yo llamo "los gritos silenciosos". Los niños no son capaces de verbalizar sus emociones diciendo "me siento mal o me está pasando esto". Hay unos indicadores que nos pueden dar las pistas. Habitualmente, los niños siempre quieren decirnos lo bien que hacen las cosas y cuando un niño tiene problemas de baja autoestima no suele hablar de sí mismo o si habla, habla mal diciendo "yo no valgo para esto o todo me sale mal". Estos niños suelen atribuir el éxito a factores externos y el fracaso a valores internos. A veces, se muestran impulsivos, tienen muy poca tolerancia a la frustración. Otros son agresivos, incordian a los demás, les pinchan porque son inhábiles socialmente y están canalizando su frustración haciendo el mal ajeno.

Estos niños no sólo hablan mal de sí mismos, sino que se apartan y no participan ni dan su opinión en el grupo porque piensan que no pueden influir en su entorno, entonces no proponen cosas o juegos. Suelen aislarse y se desplazan, evitan la comunicación y obtienen un rechazo por parte de los demás. Cuando todos estos indicadores perduran en el tiempo, hay que pensar que nuestro hijo tiene un problema y es cuando se debe pedir ayuda.

A veces, no basta con decirles sólo que les quieres, ¿qué más necesitan los niños para fortalecer su autoconcepto o la imagen que tienen de sí mismos?
Algunas veces, los problemas de baja autoestima vienen porque los padres están exigiendo demasiado al niño y él se está frustrando, no saben transmitir bien el amor o no se esfuerzan por reforzar positivamente a sus hijos. Normalmente, se interviene con los padres para obtener el refuerzo y para que el niño aprenda habilidades sociales que le permitan acercarse a los otros, convivir en su entorno y adaptarse. Este aprendizaje les viene bien incluso de cara a la adolescencia y a la importancia del grupo. Se les enseña estrategias y habilidades sociales y cómo generar soluciones alternativas en su pensamiento ante un problema. Es lo que se conoce como "debate del pensamiento", un ejercicio que les permite ver que abriéndose pueden ser valorados. Cada caso es particular y no hay una receta básica.

Hijos felices. Autora: Alicia Banderas

¿Hasta qué punto somos los padres responsables de la baja autoestima de nuestros hijos?
La imagen que tienen los padres de sus hijos es la imagen que luego van a tener los hijos de sí mismos. Si tú valoras a tu hijo, tu hijo se valorará. Si como padre no le validas ninguna cuestión o no lo le das afecto o no le haces sentirse importante, él no se va a sentir importante. Es como un espejo, es la imagen que se devuelve a los niños. Esa imagen tiene que ser lo más ajustada posible y no debemos caer en el error del refuerzo positivo continuamente porque terminas no siendo creíble y dejas de ser un referente fiable. Es importante encontrar el equilibrio porque con un exceso de refuerzo positivo, el niño se hace excesivamente dependiente de la aprobación externa, no construye su propio criterio y está siempre intentando que le validen los demás. Pero una justa medida entre el refuerzo positivo y los límites hace que el niño construya lo que en su vida puede ser posible y lo que no.

¿Cómo debemos transmitir los refuerzos positivos a los niños?
Me estoy encontrando casos de padres que, a veces, no aceptan a sus hijos. Hay padres que se olvidan de sus hijos porque, en ocasiones, cuando son varios hermanos, los más afines al padre o a la madre o más se parecen a ellos, están mucho más protegidos. En cambio, los que son más diferentes presentan un rechazo inconsciente por parte de los padres. A los niños hay que quererlos simplemente por el hecho de ser, pero a veces no vale solo con eso y hay que potenciarles determinadas capacidades, transmitiéndoles ánimo. La clave reside en encontrar el equilibrio entre los refuerzos positivos, que deben ser sinceros, al tiempo que se les pone límites, se les dice "no" y se les felicita por sus buenas acciones.