10 errores de los padres que generan celos en sus hijos

Consejos para que los padres no generen celos entre hermanos

Sara TarrésPsicóloga Infantil

Los celos son un tipo de sentimiento universal, inevitable y sobre todo natural en la infancia, producto del miedo o temor a perder el amor, el cariño o la atención de papá o mamá que se da con mayor frecuencia con la llegada de un nuevo hermano o hermana a casa.

Los celos modifican considerablemente el comportamiento de los niños que los padecen debido al sufrimiento que les producen. Los padres debemos ser conscientes de ello y evitar generar, acusar o cronificar esos celos que tanto malestar causan en toda la familia.

10 errores de los padres que generan celos en los hijos

Niño celoso

Si bien es cierto que con la llegada de un nuevo hermano es prácticamente inevitable que nuestros hijos experimenten la punzada de los celos, los padres podemos hacer mucho para que éstos no se cronifiquen o enquiesten. Siguiendo unas sencillas pautas como las que comentamos podrás evitar los errores más frecuentes que cometen los padres y que generan celos en sus hijos.

1. Volvernos impacientes e intolerantes con las conductas del hijo mayor, olvidando que todavía es pequeño y que nos necesita tanto o más que antes de que naciera su nuevo hermano o hermana. En esta etapa es probable que el hijo mayor haga un retroceso en algunas de sus conductas como por ejemplo volver a mojar la cama cuando ya era un tema que dábamos por superado. Hay que ser pacientes y comprensivos, se trata de una etapa que con nuestra ayuda acabará por superar.

2. Tener altos niveles de exigencia y expectativas poco realistas respecto al mayor sin tener en cuenta su nivel de edad. Cuando volvemos a ser padres por segunda vez cometemos un error importante que genera un profundo malestar en nuestro hijo mayor y es verlo como si hubiera crecido de repente, asumiendo que debe comportarse de un modo distinto al que hasta ahora había tenido: le exigimos que se comporte mejor, que cuide de su hermano, que le quiera desde el minuto uno, que comparta, que piense en los demás … algo que no puede hacer de la noche a la mañana. 

3. No permitir que ayude y colabore con los cuidados del recién nacido. Si hay algo que quieren todos los niños es colaborar, parecerse a nosotros, por lo que si queremos que nuestro hijo mayor se sienta importante y no dejado de lado debemos permitir que nos ayude a la hora del baño del bebé, que le cante, le acaricie, que le consuele si llora … Este tipo de tareas le dan un protagonismo especial que potencia su autoestima y reduciendo la sensación de que papá y mamá quieren más al bebé.

4. Señalar sus errores, ver todo lo negativo que hace, seguro que a lo largo de día nuestro hijo mayor hace multitud de cosas bien. Fijémonos en ellas más que en los errores que puede cometer. es solo un niño y es normal que se equivoque.

5. Reñirle constantemente, no es necesario estar siempre encima de él, esto provocará más frustración y sumará malestar.

6. No demostrarle lo mucho que le queremos, por muy enfadados que estemos en una situación límite, hay que seguir demostrandole que seguimos estando a su lado, que le queremos y que no perderá nuestro amor. Somos sus padres, siempre estaremos a su lado y le ayudaremos.

7. Hablar de él o de su comportamiento delante de otras personas, aunque sea un niño y parezca distraído en otras cosas, él o ella entiende todo lo que decimos y se siente mal cuando le 'criticamos'.

8. Intervenir en todas las pequeñas rencillas, peleas o roces que inevitablemente se producen en la convivencia entre hermanos.

9. Compararle con otros niños o con su hermano, aunque pueda parecer inevitable sabemos que las comparaciones son odiosas y producen un dolor añadido que no lleva a nada. Cada persona es como es y a pesar que tengamos mucho por aprender cada uno somos quienes somos con nuestros más y nuestros menos.

10. Alabar en exceso los comportamientos, conductas o trabajos del hermano menor. Muchas veces sin darnos cuenta nos volcamos en uno de nuestros hijos, por lo general el pequeño y sobre todo cuando empieza a hacer monerías que atraen toda nuestra atención. Si bien es cierto que debemos alentar los avances y progresos de nuestros hijos debemos hacerlo de un modo ecuánime y razonable. Si el niño que siente celos observa que solo destacamos todo lo bueno y maravilloso que hace su hermano es posible que se sienta menospreciado y relegado a un segundo plano. Intentemos destacar todo lo buenos que tienen ambos sin que uno de ellos acabe acaparando toda nuestra atención.