Socorro, mi bebé viene sin manual de instrucciones

Acabo de dar a luz hace una semana y he vivido estos días como si estuviera en una nube. He conocido a mi bebé, he visto a mi pareja hacerse de miel mirando a su hijo, he admirado el rostro de satisfacción de sus abuelos, he recibido flores, felicitaciones, cariño y amor, y ahora que todos se han ido de vuelta a su casa, el bebé es mi responsabilidad y es sólo para mi: ¡Socorro!

Consejos para mamás primerizas

El bebé recién nacido

Experiencias como ésta podemos contar todas las que hemos sido madres por primera vez. Cuando estamos embarazadas, leemos todo lo cae en nuestras manos para informarnos de todo lo relativo a nuestra gestación y al recién nacido. Libros, revistas, consultas en Internet, consejos de otras madres y charlas con amigas son habituales, pero cuando después de la primera semana de felicitaciones y visitas familiares nos quedamos solas con nuestro bebé, muchas hemos dicho o pensado: ¡Socorro!, mi bebé viene sin manual de instrucciones.

Afortunadamente, los hijos no son como un electrodoméstico, su pura existencia es una maravilla y no vienen con manual de instrucciones porque criar a un hijo es algo que sólo se puede hacer desde el corazón. Sin embargo, a todas nos hubiera venido muy bien recurrir a un libro de cabecera para resolver algunas de las dudas que nos asaltaban al principio. Esta es la idea que recoge el libro de Blythe Lipman, ¡Socorro!, mi bebé viene sin manual de instrucciones, que acaba de publicar la editorial Oniro.

El primer año de vida del bebé se convierte en una experiencia inolvidable, llena de trabajo y dedicación para todos los implicados en el cuidado del bebé. Antiguamente, si el bebé tenía una erupción, le había rozado el pañal o tenía problemas con los dientes, ahí estaba la abuela al rescate para diagnosticar y poner remedio al malestar. Pero, hoy, las abuelas viven lejos, al otro lado de la ciudad y las madres se sienten un poco perdidas y no saben a quien recurrir cuando su bebé no para de llorar, no duerme bien, tiene gases o deben volver al trabajo. La experiencia en la crianza de tu bebé te hará ver día a día que tú eres el mejor manual que podría tener tu bebé. Con tu instinto de protección podrás satisfacer todas sus necesidades, al tiempo que irá creciendo tu confianza en ti misma como madre. Y es que no hay fórmulas mágicas o maneras correctas o incorrectas de hacer las cosas en el cuidado del bebé. Algunos métodos van bien con un bebé y otros con otros. La forma de actuar de una madre puede distinta de la de las demás, pero si el bebé está feliz, significa que lo está haciendo bien.

Marisol Nuevo.