El miedo a la oscuridad de nuestros hijos

Todos hemos tenido miedo a la oscuridad o al menos intentamos evitarla, aunque sólo sea por el motivo de que podemos tropezarnos o golpearnos accidentalmente. La falta de referencias visuales nos altera bastante, pensar en ello quizás haga que veamos con más normalidad el hecho tan común de que nuestros pequeños tengan temor a encontrarse en algún sitio a oscuras. El miedo a la oscuridad es uno de los temores más ancestrales y universales.

La oscuridad provoca en todos los seres humanos cierta inseguridad y en los niños es uno de los temores más extendidos y que más se prolongan en el tiempo. Mi hijo pequeño, muchas veces, no quiere levantarse a hacer pis por la noche porque le da miedo hacerlo, el trayecto de su cama a cuarto de baño supone para él un desafío demasiado fuerte, incluso su hermano mayor, cuando tiene que levantarse, lo hace corriendo para llegar cuanto antes al interruptor de la luz.

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Miedo de los niños a la oscuridad

A medida que el niño crece, va desarrollando su imaginación y se va guiando más por el instinto de evitar los peligros, por ello, es más fácil imaginar espectros e imágenes terroríficas entre las sombras y los claroscuros. Para ayudar a nuestros hijos a enfrentarse a su miedo a la oscuridad, podemos seguir algunas consideraciones y potenciar los juegos como la gallinita ciega o las tinieblas:

- Ante todo, no debemos menospreciar su temor a la oscuridad ni ridiculizarle por ello aludiendo a su cobardía. No se trata de cobardía, el temor es un instinto que nos guarda de muchos peligros.

- Nuestro hijo necesita de todo nuestro apoyo y comprensión, debemos compartir con ellos experiencias que a nosotros de pequeños nos asustaban para empatizar con sus emociones (a mí me aterraba el largo pasillo que había en mi casa y que había que atravesar cuando alguien llamaba a la puerta).

- Para aliviar su angustia podemos poner por la noche algunas luces guías de referencia (suelen ser de muy bajo consumo), especialmente de su habitación al baño, así como evitar luces que proyecten sombras sospechosas. Asimismo debemos evitar que no haya objetos con los que puedan tropezar.

- Podemos imaginar cómo vivían los hombres primitivos sin luz y manejarnos por casa con alguna vela (especialmente cuando se va la luz en toda la manzana). Así, de paso, aprenderán el gran valor de la energía, que está presente en cada uno de los aspectos de nuestra vida.

- Podemos regalarle una linterna de explorador como juguete para aprender a manejarse y disfrutar de la oscuridad. En verano podéis buscar grillos o insectos nocturnos ¡les encantará!

- Podemos jugar a la gallinita ciega en el que, con los ojos vendados, pueden aprender a emplear otros sentidos como el oído y el tacto.

- Llevar a nuestros hijos al cine o al teatro, puede ayudarle a entender que algunos ambientes requieren de la oscuridad para poder disfrutar de ellos plenamente.

- Tener en cuenta que el miedo a la oscuridad es parte del crecimiento normal de nuestro hijo y de su relación con el mundo. Seamos comprensivos y acompañémosles en estos momentos de inseguridad para ellos. Les debemos abrazar y guiar siempre que nos reclamen.

Patro Gabaldón. Redactora