Niños con miedos nocturnos: causas y juegos para ayudarles

Miedo a la oscuridad, a los ruidos, a los 'monstruos'... Los miedos que tienen muchos niños durante la noche

Silvia Álava Sordo, Psicóloga
En este artículo
  1. Las causas más comunes de los miedos nocturnos de los niños
  2. Cuando los miedos nocturnos de los niños requieren consulta médica
  3. ¿Qué hacer cuando un niño tiene miedo por la noche?
  4. Juegos para ayudar a los niños a superar sus miedos en la noche

Los niños tienen miedos evolutivos que cambian o desaparecen con el tiempo. Pero por mucho que sepamos que con el paso de los días esos temores caerán en el olvido, no podemos evitar preguntarnos: ¿cómo podemos ayudar a los niños con miedo en la noche? ¿Qué puede está causando estos miedos?, ¿qué necesitan escuchar de nosotros? Te proponemos juegos en casa contra los miedos nocturnos de los niños, como el miedo a la oscuridad, a los ruidos o a los monstruos.

Las causas más comunes de los miedos nocturnos de los niños

Niños con miedos nocturnos

Aunque muchos temores forman parte del desarrollo infantil, no todos desaparecen solos ni al mismo ritmo. Saber qué los provoca y cómo acompañarlos ayuda a que los niños se sientan más seguros a la hora de dormir. Los miedos de los niños cambian según van cumpliendo años y pueden ser tan variados como cuando son muy pequeños y se asustan con los ruidos fuertes o cuando mamá sale de la habitación...

Luego aparecen los miedos a la oscuridad, a los monstruos, a los ruidos, a los animales, al rechazo... Y cuando son algo más mayores pueden experimentar el miedo a la muerte, a las personas desconocidas, a que se rían de ellos o a que los amigos les rechacen. Por otro lado, el miedo por la noche no tiene una única causa. Durante la infancia, la imaginación y las experiencias cotidianas influyen en la aparición de estos temores. Entre otros motivos tenemos:

  • Miedo a la separación: en especial en los más pequeños, quedarse solos en una habitación puede generar inseguridad si sus padres se alejan.
  • Imaginación y fantasía: entre los 3 y 6 años aparecen los temores a monstruos, fantasmas o personajes imaginarios, porque todavía están aprendiendo a diferenciar la fantasía de la realidad.
  • Oscuridad y sonidos desconocidos: las sombras, los crujidos o los ruidos exteriores parecen amenazantes cuando los niños no saben su origen.
  • Películas, vídeos o historias que asustan: algunos contenidos, incluso los aparentemente infantiles, pueden provocar preocupaciones.
  • Cambios en la rutina familiar: una mudanza, la llegada de un hermano o situaciones de tensión llegan a aumentar la necesidad de seguridad.
  • Pesadillas y experiencias desagradables: después de un mal sueño, algunos niños temen volver a dormir por miedo a que se repita.

También influyen el cansancio, el estrés y la falta de descanso, por eso, mantener una rutina de sueño tranquila ayuda a reducir las preocupaciones nocturnas. A ciertas edades es normal que los niños tengan miedo, entenderlos, reconocerlos e identificarlos serán lo que a los padres nos haga tener la actitud adecuada frente a estos temores infantiles que ayude a frenarlos y no potenciarlos.

No lo olvides, siempre tenemos que actuar desde la empatía y el respeto para acompañar los miedos de los niños. Si queremos ayudar a los hijos con sus miedos nocturnos, lo primero de todo es hacerse las siguientes preguntas: ¿a qué le tiene miedo mi hijo? ¿Qué es lo que me cuenta y qué es lo que observo yo? ¿De qué modo reacciono? A partir de ahí podremos comenzar a regular sus emociones.

Cuando los miedos nocturnos de los niños requieren consulta médica

Miedos infantiles según la edad

Como decíamos antes, los miedos infantiles son evolutivos, poco a poco se irán tal y como vinieron. Ahora bien, si notamos que a pesar de gestionar esos miedos correctamente, más abajo verás unos sencillos juegos en casa para este fin, siguen ahí y no disminuyen, o que interfieren en la vida cotidiana del niño: se enfada cada vez que tiene que ir solo al baño, le cuesta un triunfo quedarse dormido y no tener pesadillas cada noche.

Si observamos que los temores les atormentan en exceso y no les dejan hacer cosas que les corresponden a su edad, o que tienen cara de angustia y preocupación, podemos considerar la opción de pedir ayuda a un profesional quién nos aconseje cómo tratar y ayudar al niño para que supere estas inquietudes y evitar que sus miedos se enquisten.

Hay que consultar al pediatra o a un profesional de salud mental infantil si aparecen estas señales:

  • Miedo persistente: los temores no disminuyen, empeoran o se mantienen durante semanas.
  • Problemas frecuentes de sueño: tarda mucho en dormirse o se despierta repetidamente.
  • Angustia intensa: llora inconsolable, presenta ansiedad o necesita comprobar que está a salvo.
  • Interferencia en su vida diaria: el miedo afecta su rendimiento escolar o sus actividades habituales.
  • Síntomas físicos asociados: aparecen dolores de barriga, de cabeza u otras molestias recurrentes.

Es importante diferenciar el miedo a la hora de dormir de las pesadillas y los terrores nocturnos. En las pesadillas, el niño se despierta y recuerda el sueño, en el terror nocturno puede gritar, agitarse y parecer asustado sin estar despierto, y normalmente no recuerda el episodio al día siguiente. Si estos episodios son frecuentes o existe riesgo de lesiones, es recomendable consultar al pediatra.

¿Qué hacer cuando un niño tiene miedo por la noche?

Niños que sienten miedo por las noches

Vamos a ver a continuación algunas cosas que SÍ tenemos que hacer para acompañar los miedos de los niños y otras tantas que NO. Estos son los pasos que pueden seguir los padres cuando su hijo siente miedo a la hora de acostarse:

Escuchar y validar sus emociones

Haz ver al pequeño que entiendes que tenga miedo, que a todos nos pasa ¡también a los mayores! Y que tú misma cuando eras una niña también sentías unos miedos parecidos a los que ahora experimenta él.

Ayudarlo a identificar qué le asusta

A continuación, pasamos a trabajar la parte de la comprensión emocional que viene a ser explicar ese miedo, por ejemplo, el temor viene por ese ruido fuerte que has oído, no sabemos de dónde viene pero podemos tratar de analizarlo: un vecino que ha cerrado la puerta de golpe, un objeto que se ha caído.

Crear una rutina tranquila antes de dormir

Mantener horarios regulares, leer un cuento o escuchar música suave ayuda a crear un ambiente relajado para el pequeño. Es mejor evitar aquellos contenidos que puedan asustarlo antes de acostarse.

El miedo en los niños

Hablar del miedo con naturalidad

Damos un paso más y comentamos ese miedo de forma natural y distendida: 'comprendo tu miedo, pero piensa que ese perro del que te has asustado solo pasaba por tu lado o solo quería saludarte'. Lo mismo si se trata de miedos a los monstruos, les daremos una estrategia de regulación parecida: 'son seres que solo están en tu mente, vamos a mirar juntos debajo de la cama para que veas que en verdad no hay nada'.

Ofrecer seguridad sin alimentar el temor

Puedes acompañarlo por unos minutos, dejar una luz nocturna tenue o mantener la puerta entreabierta. Es importante transmitirle tranquilidad sin realizar comprobaciones que refuercen la idea de que existe un peligro.

Ayudarlo a ganar confianza poco a poco

Si teme quedarse solo, podéis practicar separaciones breves, adaptadas a su edad. Reconoce sus avances sin presionarlo ni obligarlo a enfrentarse a lo que le asusta.

Juegos para ayudar a los niños a superar sus miedos en la noche

Juegos para que los niños superen sus miedos

Y entre las cosas que sí podemos y debemos hacer para ayudar a los niños a enfrentarse a sus miedos nocturnos (miedo a la oscuridad, a los monstruos, a los ruidos, a las tormentas...) está la de los juegos en casa:

1. El escondite y otros juegos tradicionales
Como ayuda para gestionar los temores a la oscuridad les propondremos jugar al escondite, a las tinieblas o a la gallinita ciega. Todos ellos pasatiempos infantiles divertidos y amenos que alejarán el pensamiento de que hay algo malo en la oscuridad o en el hecho de quedarse solo detrás de la puerta mientras somos descubiertos por el que se la liga. Comienza con luz tenue y redúcela gradualmente, solo si el niño se siente cómodo.

2. Transformamos a los monstruos en personajes divertidos
Que observamos que ahora tiene miedo a los monstruos, pues elegimos una tarde cualquiera y pasamos el rato transformando los monstruos imaginarios en personajes divertidos: les pintamos una nariz grande, les hacemos pequeños, les ponemos cara de bueno. Así podrán expresar lo que sienten mediante el dibujo y descubrir que pueden imaginar personajes menos amenazantes. Este juego debe realizarse cuando el niño esté tranquilo y quiera participar.

3. Descubrimos los sonidos misteriosos
Para que este juego en casa tenga efecto hay que hacerlo bien: usamos el humor sin reírnos del niño ni de lo que siente, pero no tengo nunca la sensación de que se ríen de mí. Sacamos a relucir nuestro sentido del humor, y también nuestra lógica: ¿cómo van a entrar los ladrones en casa si la llave solo la tienen mamá y papá? Podemos convertirlo en un juego de adivinanzas: escuchar el sonido del viento, una puerta o la lluvia y tratar de descubrir juntos de dónde procede.

4. Tarde de juegos en el parque
Los ratos de ocio no dirigidos al aire libre ayudan a la sociabilidad de los niños, así como a evitar que desarrollen temores a las personas desconocidas o a quedarse sin tener a mamá o a papá siempre tan cerca. Para trabajar específicamente el miedo a separarse de los padres, podemos jugar al escondite o practicar separaciones breves durante el día, siempre en un entorno seguro y con un adulto responsable. La idea es que el niño compruebe progresivamente que sus cuidadores regresan.

Qué NO se debe hacer frente a los miedos nocturnos de los niños

Qué no hacer con los miedos de los niños

Cuando un niño tiene miedo por la noche, la reacción de los padres puede ayudarlo a sentirse seguro o aumentar su angustia. Estos son los errores que hay que evitar:

  • Ridiculizar sus miedos o burlarse de él
    Decirle que es un cobarde, que se comporta como un bebé o reírse de él lo hace sentir avergonzado. Aunque para un adulto sea imposible que haya un monstruo bajo la cama, el miedo del niño es real. Lo ideal es escucharlo y mostrar comprensión.
  • Minimizar lo que siente
    Decirles 'no pasa nada, no hay motivo para que tengas miedo' ya que lo que en verdad estás haciendo es no validar la emoción de tu hijo, no ponerte en su lugar para tratar de empatizar con él y así entender cómo le está haciendo sentir ese temor. En su lugar, dile: 'Entiendo que ese ruido te haya asustado. Estoy aquí contigo y vamos a ver qué pasa'.
  • Transmitir una preocupación excesiva
    Mostrarle con tus palabras o tus gestos que estás muy preocupado por ese miedo que siente ya que entenderá que tener miedo es algo negativo cuando en verdad es lo más normal del mundo. Muéstrate tranquila y comprensiva sin dramatizar la situación.
  • Obligar al niño a enfrentarse al miedo
    Insistirle para que se enfrente a su temor cuanto antes, por ejemplo, obligándole a que vaya solo por el pasillo o a que toque al perro que le causa pavor. Es preferible acompañarlo con actividades adaptadas a su edad, sin forzarlo ni provocar situaciones que le generen angustia excesiva.
  • Utilizar sus miedos como amenaza o castigo
    Frases como 'si no te portas bien, vendrá el monstruo' solamente aumentan el miedo a la oscuridad y dificultan el descanso. Tampoco lo amenaces con dejarlo solo para conseguir que obedezca.

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