Cuando los niños tienen miedo a sus propios padres

Las consecuencias negativas de un estilo parental autoritario y demasiado estricto

Borja Quicios
Borja Quicios Psicólogo educativo

Siempre hemos oído que educar es complicado. Es una tarea difícil pero que implica una gran recompensa: una conexión emocional dentro de la familia que servirá al pequeño como 'vehículo' de aprendizaje. Existen distintos estilos parentales que marcan la relación que los padres tienen con sus hijos. Y, en ciertos casos, cuando la forma de crianza es demasiado estricta o autoritaria, puede que los niños, incluso, lleguen a desarrollar miedo a sus propios padres

Diferentes estilos parentales, diferentes reacciones de los niños

El autoritarismo hace que los niños teman a sus padres

Educar en último término implica establecer unas normas sólidas que guíen al niño a la hora de explorar el entorno que le rodea. Así, desde la seguridad que infunden estos límites decretados, los pequeños pueden aprender las capacidades y habilidades necesarias para manejarse por el mundo. La manera que tienen los padres de aplicar dichos límites y normas a los niños depende de qué estilo parental utilicen.

Cada familia establece su propia identidad desde sus costumbres, valores y reglas de convivencia particular. Desde ese punto de partida podemos encontrar muchas formas de educar a los hijos. Entre ellas:

- El estilo democrático
Donde los padres son exigentes pero a la vez utilizan la sensibilidad. Así los niños podrán explorar el entorno en libertad.

- El estilo negligente
Donde los progenitores están más concentrados en sí mismos que en sus hijos. 'No tienen tiempo' para proporcionar afecto a sus hijos y menos para establecer límites. Así, los pequeños no dispondrán de una guía para explorar el mundo y serán inseguros.

- El estilo autoritario
Donde los adultos imponen más que establecen normas y límites a sus hijos. Lo hacen desde los gritos, los castigos y las amenazas infundadas en el miedo. Así, el niño aprende a ser retraído, temeroso, apocado, irritable y con poca interacción social. Carece de espontaneidad y de control interno, entre otras consecuencias.

El autoritarismo y los niños con miedo a sus padres 

Durante muchos años en España se ha asumido el modelo autoritario como el mejor estilo que podían utilizar las familias para educar 'bien' a los pequeños. Desde este punto de vista, educar implica respeto y por tanto, el estilo autoritario es necesario para que los hijos tengan 'buena educación' y 'saber estar'.

Muchos de los que son abuelos y padres hoy, fueron criados de esta manera y siguen defendiendo esta manera de educar a sus nietos e hijos respectivamente. Según sus argumentos, ellos fueron educados bien así, y les hizo convertirse en personas fuertes.

Sin embargo, este método se basa en gritos, amenazas y castigos. Esto trae consigo muchas consecuencias negativas:

1. Los niños criados en el autoritarismo muestran inseguridad y ansiedad cuando no tienen las pautas marcadas por sus padres. Experimentan sumisión.

2. Los niños tienen miedo a las regañinas continuas y por tanto mentirán para evitarlo.

3. Se angustian ante situaciones en las que tienen que tomar sus propias decisiones.

4. Carecen de criterio propio. Son dependientes y carecen de autonomía.

5. Experimentan sentimientos de culpa al no cumplir con las expectativas impuestas por sus padres.

6. Baja autoestima. El exceso de castigos y gritos hace que los pequeños crean que no hacen nada bien. Puede desencadenar una depresión.

7. Este tipo de estilo parental genera miedo y estrés en el niño. En cuanto a síntomas físicos, esto implica problemas de concentración, tensión elevada, dolores de estómago, defensas bajas, etc.

Qué deben hacer los padres para evitar que sus hijos les teman

Qué hacer cuando los niños tienen miedo a sus propios padres

Emplear el método autoritario funcionará una o dos veces. Pero a medio, largo plazo no es la mejor manera de educar a los niños. Imponer, en vez de escuchar, atrae el miedo y el temor, además de las mencionadas consecuencias negativas en el desarrollo evolutivo del pequeño.

Esto no implica que los padres no puedan establecer normas y límites. Pero han de hacerlo desde la tolerancia. Es decir, los padres han de poner límites que sean coherentes, que tengan sentido y, sobre todo, desde un respeto que debe estar alejado del estilo autoritario. Rechazando actitudes nocivas como: amenazas, castigos constantes, humillaciones, insultos, etc. Con las que es más probable que los niños sientan miedo en vez de admiración.

Además, los padres pueden utilizar una estrategia bien sencilla:

- Ser cariñosos
La mejor manera para que los hijos aprendan es desde el afecto. Sentirse seguros y arropados es positivo para su desarrollo.

- Ser asertivo
Poner freno a las luchas de poder o la invasión del espacio íntimo, algo que se consigue con la asertividad en la comunicación.

- Escuchar
Su opinión es importante. Escuchándole se sentirá valorado y con ganas de seguir explorando el entorno que le rodea.

- Usar la empatía
Ponerse en el lugar del niño facilita entender qué es lo que le pasa.

- Paciencia
Es importante pararse a pensar antes lo que se hace y se dice... ¡y tener paciencia!