Cómo identificar a los distintos tipos de madres tóxicas

Lo queremos hacer bien, pero a veces nos convertimos en una de estas madres tóxicas

Azucena Zarzuela
Azucena Zarzuela Periodista y escritora de cuentos

Nuestros pequeños no llegan al mundo con un manual debajo del brazo. Y tampoco existe un cursillo para convertirnos en la mejor madre del mundo. El resultado: se hace lo que se puede, aunque siempre hay cosas que se pueden trabajar y mejorar. Y es que, está en juego lo que más queremos, la felicidad de nuestro hijo. Y en eso, tenemos que darlo todo. Aquí no podemos fallar. En Guiainfantil.com explicamos cómo identificar a todos los tipos de madres tóxicas. ¿Eres una de ellas?

La mayoría de los padres y madres hacen todo lo posible para que sus hijos crezcan sanos y felices, pero, incluso, siendo así, a veces cometen errores. Desafortunadamente, hay madres que van más allá del error ocasional y que pueden llegar a convertir la infancia de sus hijos en una experiencia muy negativa para ellos. En este caso, hablamos de lo que se conoce como ‘madres tóxicas’.

Consejos para identificar los tipos de madres tóxicas

Cuántas hay y cómo identificar a los tipos de madres tóxicas

Se dice que las madres, cual bruja de un cuento, solemos lanzar hechizos a nuestros hijos. A veces lo hacemos sin querer guiadas por lo que creemos que es “ser buena madre”, pero en realidad lastimamos su autoestima y quizás los incapacitamos en su sentido de seguridad. Aunque creas que haces lo mejor, toma nota porque estos son los tipos de madres que no debes ser. 

1. Madre supercontroladora
Son madres que creen que deben controlarlo todo para asegurar el bienestar de sus hijos. Tienden a sobreproteger a los pequeños para que no les pase nada, intentan solucionarlo todo a se anticipan a las decisiones. Son madres que en muchas ocasiones se obsesionan tanto por el control que llegan a agotarse ellas mismas y agotan a los demás. Estas mamás, según los expertos, deben aprender a relajarse a dejar un poco el control, ya que es importante dejar espacio a los niños para que puedan desarrollarse. Aprender a confiar en las capacidades de nuestros hijos es necesario para escapar de la trampa del control. 

2. Madre absorbente, posesiva
Es el tipo de madre que necesita a sus hijos. Este tipo es similar al anterior, pero no igual. En este caso no es tanto la necesidad de controlar como de saber lo que hacen los hijos, lo que piensan, lo que quieren, y tratar de absorber su tiempo. Es importante que este tipo de madre aprenda a dejar espacio y a respetar la intimidad de sus hijos. 

3. Madre perfeccionista y exigente
Son madres que ven todas las virtudes de sus hijos y están orgullosas de ellas. Por esta razón tratan de explotar al máximo las virtudes de su hijo, llegando a límites demasiado exigentes. Por un lado es bueno enseñar al pequeño a sacar lo mejor de sí mismo y aprender a superar la dificultades, pero según los psicólogos, debemos aprender a hacerlo basándonos en el proceso y no en el resultado. Este tipo de madres deben aprender a respetar la opinión e intereses de sus hijos y a prendera encontrar el equilibrio entre la exigencia y el bienestar.

4. Madre compañera cómplice
Este tipo de madre intenta ocupar un papel de amiga, de compañera, de cómplice en la vida de sus hijos. Pero nuestros pequeños no necesitan una amiga, necesitan una madre. Es importante saber ser amiga de nuestros hijos, pero sirviendo de modelo y manteniendo siempre el estatus de madre. 

5. Madre afectuosa
Todas las madres son afectuosas con sus hijos, es lo natural y lo sano. Puede parecer que malcriamos al ser afectuosas, pero a nadie le sobra una sobredosis de cariño. Sin embargo, no hay que confundir el cariño con la ausencia de límites o con la sobreprotección. 

Saber el tipo de madre que eres permite la reflexión que va a permitir disfrutar de la maternidad, desarrollarnos como personas y ser las mejores madres sin desesperarnos en el intento. Dicen que el amor de una madre es incondicional, pero para muchas personas ese dicho es un simple cliché romántico y socialmente aceptado que está muy lejos de ser una realidad.