El sexo en el embarazo no adelanta el parto

El sexo en los últimos meses de embarazo no siempre es responsable de desencadenar el parto. A pesar de la creencia de que practicar sexo podía precipitar el parto en el último trimestre y de las recomendaciones de los ginecólogos de abstenerse para que el parto no se adelante, un estudio acaba de revelar que el sexo en el embarazo no adelanta el parto y que no es tan peligroso como lo pintan. 

Practicar sexo es seguro en el embarazo

El sexo en el embarazo no adelanta el parto

Durante el primer trimestre del embarazo, muchas parejas hemos tenido ciertos reparos a practicar sexo por un supuesto peligro de desprendimiento, que junto a las molestias e incertidumbres de los primeros meses de embarazo dejaban el sexo un poco aparcado. Estos temores que se dispaban en el segundo trimestre del embarazo con una mejoría del estado general y con una barriguita maravillosa que no molesta para nada, volvían con fuerza en el tercer trimestre del embarazo cuando empezamos a ver el parto cerca. 

El peligro de que el parto pueda adelantarse en cualquier momento en los últimos tres meses de embarazo no es tal. Un estudio realizado en Malasia acaba de poner en duda una creencia muy extendida, que el sexo durante la última etapa del embarazo puede adelantar las labores de parto. Los investigadores de este estudio publicado en BJOG, Publicación Internacional de Obstetricia y Ginecología, no han encontrado diferencias entre el momento del parto de las mujeres que mantuvieron relaciones sexuales cerca del término del embarazo y aquellas que se abstuvieron. La investigación se realizó con 1.100 mujeres y las cifras del parto inducido fueron similares en ambos grupos: el 22 por ciento de las que se les aconsejó tener sexo y el 20,8 por ciento del otro grupo, una diferencia tan pequeña, que probablemente se deba a la casualidad, piensan los científicos.

La teoría sobre la que se ha sustentado la afirmación que dice que el sexo puede desencadenar el parto es que el semen contiene unas hormonas llamadas prostaglandinas, que son las mismas que se usan de forma sintética para inducir el parto. Al mismo tiempo, se creía que el orgasmo podía provocar contracciones uterinas y que la estimulación de los senos durante el sexo podía considerarse un acelerador del parto

Sin embargo, esta investigación no ha mostrado ningún incremento en la tasa de partos o una disminución en la tasa de embarazos inducidos. Por el contrario, ha ayudado a consolidar la idea de que tener sexo es seguro en esa etapa del embarazo. Al parecer, lo que realmente demuestra el estudio es que el embarazo ha evolucionado a lo largo de las décadas para ser resistente a la interrupción. 

Marisol Nuevo. Redactora de Guiainfantil.com