Preeclampsia y eclampsia en el embarazo

La preeclampsia y la eclampsia en los últimos meses del embarazo

La preeclampsia, también conocida como toxemia del embarazo, es una enfermedad relacionada con la hipertensión, que ocurre en algunas mujeres durante el embarazo. Puede suceder a partir del quinto mes, es decir, a partir de la semana 20 de gestación. Su incidencia es mayor durante el primer embarazo, en embarazadas adolescentes o mayores de 40 años, y en aquellas mujeres cuyas madres o hermanas tuvieron preeclampsia.

Causas de la preeclampsia en el embarazo

Las causas de la preeclampsia todavía se desconocen. Existen muchas teorías que indican que las causas pueden estar relacionadas con factores genéticos, alimentarios, vasculares o neurológicos, pero ninguna de ellas ha llegado a confirmarse. Normalmente, la preeclampsia se reconoce por la hipertensión arterial, el aumento de peso y la pérdida de proteínas en la orina. La eclampsia va más allá. Se caracteriza por ser el cuadro más grave de la preeclampsia y la toxemia del embarazo se agrava con convulsiones.

Riesgo de preeclampsia en el embarazo

Preeclampsia y eclampsia en el embarazo

Mientras la preeclampsia se presenta en aproximadamente entre el 5 y el 8 por ciento de todos los embarazos, la eclampsia suele ocurrir en 1 por cada 2.500 embarazos. El riesgo de padecer una preeclampsia es mayor en las mujeres que gestan embarazos múltiples, en madres adolescentes y en mujeres mayores de 40 años de edad. También se incluyen aquellas que tienen la presión sanguínea alta o enfermedades de los riñones.

En cuanto al feto, la mayoría de las mujeres con preeclampsia dan a luz a bebés saludables y sólo unas pocas desarrollan una eclampsia. La preeclampsia puede favorecer que la placenta, que es la que proporciona aire y alimento a tu bebé, no obtenga suficiente sangre. Si eso ocurre, el bebé recibirá menos aire y alimento, lo que podrá hacer que el bebé nazca con bajo peso o con otros problemas.

Síntomas y signos de preeclampsia y eclampsia en el embarazo

Cuando la mujer embarazada padece de una eclampsia, generalmente suele presentar síntomas como convulsiones, agitación intensa, pérdida de conciencia y ausencia de respiración durante breves periodos, además de posibles dolores músculo-esqueléticos y alteraciones en la retina, ocasionadas por la hipertensión.

En el caso de que padezca una preeclampsia, puede presentar síntomas como hinchazón de manos, cara, tobillos y pies, ganancia de peso exagerada, dolor de cabeza fuerte y persistente, algunos trastornos visuales, dolor en el abdomen superior, presión sanguínea alta, sangre en la orina, taquicardia, náuseas y vértigo. Tanto la eclampsia como la preeclampsia pueden también alterar los resultados analíticos del hematocrito, ácido úrico, creatinina y diferencial sanguíneo. Una analítica de orina puede demostrar si hay proteínas presente en la orina de la mujer embarazada.

Tratamiento de preeclampsia y eclampsia en el embarazo

En el caso de que la mujer embarazada tenga preeclampsia, la mejor forma de protegerse a sí misma y al bebé, es dar a luz. Si no es posible por la edad gestacional del bebé, se debe intentar manejar la preeclampsia hasta el momento más adecuado para el parto. Normalmente, el tratamiento de la preeclampsia en el embarazo requiere reposo, seguimiento continuo del médico, medidas para disminuir la presión sanguínea, y en algunos casos, puede ser necesaria la hospitalización. De todas formas, el médico evaluará el caso y determinará el tipo de tratamiento a seguir.

Marisol Nuevo.