Factores que determinan que un niño sea alérgico a un alimento

¿Se pueden prevenir las alergias alimentarias?

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

La aparición o desarrollo de una alergia alimentaria en niños es algo que a todos los padres nos asusta por varios motivos, principalmente por el riesgo que supone para la salud del pequeño, pero también por las incomodidades que nos va a generar y le va a suponer al pequeño tener que evitar ese alimento o alimentos a lo largo de su vida. ¿De qué depende que un niño seas alérgica a un alimento? ¡Damos respuesta a esta pregunta! 

Los tres tipos de alergias alimentarias que existen 

factores que determinan que un niño sea alérgico a un alimento

Existen tres grandes grupos o tipos de respuestas inmunitarias, mediada por anticuerpos, por células o por una combinación de ambas respuestas, pero básicamente y en general, las alergias consisten en una reacción diferente a la esperada por parte del sistema inmune.

Las alergias en las que la respuesta inmunitaria está mediada por anticuerpos suelen tener reacciones relativamente inmediatas tras la ingesta del alimento (menos de 2h normalmente) y su sintomatología puede o bien ser de corta duración y extrema gravedad (son las más propensas a la anafilaxia) o prolongarse en el tiempo normalmente con síntomas de menor gravedad. Adicionalmente, en estas reacciones alérgicas, la cantidad de antígeno necesaria para desarrollar la sintomatología es mínima, siendo las más peligrosas.

Aquellas alergias en las que la respuesta inmunitaria esta mediada por células es menos clara que la anterior, ya que se han estudiado en menos profundidad, pero sus síntomas suelen ser más retardados, apareciendo entre 4 y 24 (o incluso más) tras la ingesta del alimento, y con una sintomatología más leve (generalmente síntomas digestivos y reacciones cutáneas como la urticaria), pero que puede llegar a ser crónica, pudiendo afectar seriamente al estado nutricional del niño. La cantidad de alimento necesario para desencadenar los síntomas es relativamente elevada.

Además existe un tercer tipo de alergias alimentarias en las que la respuesta inmune es una combinación de las anteriores y cuyo mecanismo es aún más complejo.

De qué depende que un niño sea alérgico a un alimento

Según las estadísticas, a nivel mundial, las alergias alimentarias afectan a alrededor del 5-8% de los niños, y, mientras que algunos superaran sus alergias en los primeros 5 años de vida (suele ocurrir con la leche y los huevos), otras continuarán hasta la edad adulta, por lo que se estima que cerca del 4% de los adultos presentan alguna alergia alimentaria.

Adicionalmente, aquellos niños con alergia a un determinado alimento, son más susceptibles de desarrollar alergia a otros alimentos con similares características en lo que se conoce como reactividad cruzada. Es difícil determinar de qué depende concretamente que un niño sea alérgico a un alimento, pero a día de hoy se pueden establecer ciertas conexiones:

- Componente genético
Aunque el hecho de que los progenitores sean alérgicos a uno o varios alimentos no significa que necesariamente lo vayan a ser sus hijos (no es seguro al 100%, al menos), si existe una probabilidad más alta de que los niños desarrollen algún tipo alergia, no necesariamente alimentaria ni a los mismos alimentos que tienen sus padres. Sin embargo, el componente genético es tremendamente importante en el desarrollo de alergias.

- Componente ambiental
El propio organismo desarrolla la alergia en contacto con el estímulo, sin aviso previo y sin motivo aparente.

¿Se pueden evitar las alergias alimentarias?

niño alérgico a un alimento

Por el momento, la respuesta es no, pero con pequeños matices.

- En primer lugar, las investigaciones llevadas a cabo en los últimos años sugieren que la lactancia materna en exclusiva protege frente al desarrollo de alergias alimentarias a gran escala y es el único mecanismo de prevención con resultados relativamente fiables.

- A partir de ahí, se han estudiado diferentes alternativas en caso de que la lactancia materna no sea exitosa, como el uso de fórmulas hipoalergénicas en la alimentación del bebé o la introducción tardía de alimentos con alto potencial alergénico. Sin embargo, posteriormente la balanza se ha inclinado hacia una introducción temprana de este tipo de alimentos con resultados significativos en el desarrollo de alergias alimentarias en niños considerados de alto riesgo.

- Por último, el uso de probióticos durante el embarazo y la lactancia en el caso de bebés potencialmente de alto riesgo (con antecedentes genéticos) es otro de los mecanismos de protección con resultados alentadores.

En el futuro, interpretar las interacciones genéticas y ambientales que determinan el perfil del niño alérgico será crucial para entender completamente los mecanismos de la patogénesis de las alergias alimentarias y poder evaluar posibles tratamientos alternativos (no solo la exclusión del alimento en la dieta) e incluso mecanismos de prevención más exitosos.