Verduras de hoja verde no recomendadas en niños menores de un año

Recomendaciones de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria para disminuir la exposición de nitratos en bebés

Andrea Cardozo

Cuando el bebé llega a los seis meses, comienza una nueva etapa en su alimentación, nuevos sabores y texturas se van haciendo presentes para su disfrute, recibiendo por otra vía, adicional a su leche (materna o fórmula), las vitaminas y minerales que necesita para su sano crecimiento y desarrollo. Y, aquí, los padres rápidamente pensamos en las verduras, aunque en este punto hay que tener mucho cuidado. Estas son las verduras de hoja verde no recomendadas para niños menores de un año. 

Daños que producen las verduras de hoja verde en niños menores de un año 

el peligro de las verduras de hoja verde para niños menores de un año

Las mamitas quieren ir pasando etapas con su bebé, por eso cuando los bebés cumplen su medio año de vida, estas se emocionan y quieren darle a probar todo lo que preparan en casa. Eso está muy bien, hasta cierto punto. La alimentación complementaria se debe iniciar paso a paso, bajo la asesoría de un especialista en esta materia, porque no todos los alimentos pueden ser introducidos en la misma etapa de crecimiento.

Esta recomendación aplica, especialmente, para las verduras de hoja verde como acelga, espinaca, remolacha (betabel, betarraga), rúcula, hinojo, rábano, col china, lechuga y apio (célery), debido a su alta concentración de nitrato, en promedio, más de 1000 mg por kilo. También se incluye en esta lista la borraja, una hortaliza de alta preferencia culinaria para la elaboración de purés en algunas regiones de España.

El nitrato es una sustancia que, por sí misma, es poco tóxica, pero que fácilmente se convierte en nitrito, el cual sí resulta negativo para la salud. Esta transformación de nitrato en nitrito se produce por reducción bacteriana en los alimentos, bien sea en las etapas de su producción (riego, crecimiento, procesamiento y/o almacenamiento) o en nuestro organismo (por contacto con nuestra saliva y en el tracto intestinal).

Pequeñas cantidades de nitritos en el organismo de los niños menores de 1 año puede ocasionar que estos oxiden el hierro contenido en la hemoglobina y esta se transforme en metahemoglobina, lo que dificulta el transporte del oxígeno en la sangre, generando dificultades respiratorias en los bebés y cuyo síntoma más característico es la cianosis (coloración azulada).

Esta condición se conoce con el nombre de 'síndrome de bebé azul', por la coloración que adquiere su piel ante la falta de oxígeno. Cuando la concentración de metahemoglobina en sangre supera el 3%, se produce esta condición cianótica. Sin embargo, el Comité de Nutrición de la Academia Americana de Pediatría advierte que los síntomas pueden ser mínimos hasta alcanzar una concentración de 20%.

Seguramente se preguntarán por qué ocurre esto solo en los bebés, si los adultos los consumimos sin problemas. Resulta que los niños, en sus primeros meses de vida, producen poca cantidad de ácidos, favoreciendo que las bacterias contenidas en su intestino transformen, en poco tiempo, los nitratos en nitritos.

Cuando se forma la metahemoglobina, una enzima denominada metahemoglobina – reductasa, se encarga de convertirla nuevamente en hemoglobina, sin embargo, esta enzima presenta en los bebés y niños pequeños, una actividad cercana al 50% de lo observado en adultos y eso los convierte en altamente susceptibles a la metahoglobinemia.

También se ha demostrado que, en el estómago, los nitratos reaccionan con los aminoácidos de los alimentos, produciendo sustancias de efectos cancerígenos. A partir de los 12 meses, el sistema digestivo de los niños está más maduro y es capaz de realizar un procesamiento adecuado de estos componentes.

Por tanto, lo más recomendable es que los niños menores de 1 año no consuman estos alimentos. Debido a cambios importantes que ocurren en su metabolismo, a partir del año, el organismo del bebé soporta mayores niveles de nitratos y, después de los 3 años, ya tiene madurez suficiente para tolerarlos sin problema.

Cómo dar verduras de hoja verde a los niños 

cómo ofrecer las verduras de hoja verde a los niños

Frecuentemente, estas verduras forman parte importante en las preferencias alimentarias del grupo familiar, son muy apetecidas por su buen sabor y alto valor nutritivo, por lo que es muy probable que sean incluidas en la alimentación de los niños antes de cumplir un año, minimizándose el riesgo de su consumo en comparación a sus altos beneficios nutricionales.

Son una importante fuente de vitaminas A, B1, B2, B6, ácido fólico, C, K y E, así como de minerales entre los que se incluyen manganeso, magnesio, hierro, cobre, potasio, calcio, fósforo y zinc. Por tanto, es importante tener en consideración las recomendaciones de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria para disminuir la exposición de nitratos en bebés y niños de corta edad. Veamos:

- La principal recomendación, por precaución, sigue siendo no incorporar estos productos entre los alimentos de los niños menores a 12 meses. En caso de decidir incluirlo, procurar que su cantidad no sobrepase el 20% del alimento a consumir.

- No dar más de una ración al día de estos alimentos a niños entre 1 y 3 años.

- No incorporar estos alimentos en la dieta de los niños cuando estén presentando infecciones bacterianas estomacales, ya que en ese momento son más sensibles a los nitratos.

- Una vez cocidas, no mantener estas verduras a temperatura ambiente, refrigerarlas si se van a consumir el mismo día, de lo contrario, congelarlas

- Procura que la comida donde incluyes estos alimentos, también tenga importantes aportes de vitamina C, ya que se ha demostrado que esta reduce notablemente la presencia de nitritos en el organismo y ayuda a absorber el hierro presente en estas verduras.

- Prefiere las verduras de hoja verde que hayan sido cultivadas a cielo abierto, al recibir mayores cantidades de luz solar, se favorece la fotosíntesis y se reducen las cantidades de nitratos que acumula.

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