Cuando el niño se niega a comer verduras

Los niños han de tomar verduras pero, ¿qué hacer si no quieren?

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

En muchas ocasiones, los padres se quejan de que sus hijos comen mal. Muchos de ellos afirman el niño se niega a tomar verduras o fruta y se sienten estresados por lo que puede pasar si el niño continua así, si desarrollara problemas de salud o como reaccionara en situaciones que se escapan a su control, como si tiene que comer en casa de un compañero o quedarse en el comedor escolar.

Qué hacer si el niño se niega a comer verduras 

cuando el niño no quiere comer verduras

En primer lugar, debemos tener en cuenta que hay diferentes casos y diferentes maneras de actuar dependiendo de los mismos. Por ejemplo:

- Niños que, desde la introducción de la alimentación complementaria, siempre se ha negado a comer verduras. En este caso debemos optar por ofrecerlas de diferentes maneras, de todas las que se nos ocurran, e incluirlas en todas las comidas posibles, para que se familiaricen con las diferentes variedades. En muchas ocasiones, al acostumbrarse a ver ciertos alimentos en el plato, se convierten en habituales, y el niño termina por aceptarlos con normalidad. Por el contrario, y si la realidad es que el niño se niega rotundamente ni siquiera a probarlas, podemos utilizar la táctica de incluirlas, enmascaradas, en la comida. Por ejemplo, en el caldo de las lentejas, en el sofrito de la paella o en una salsa boloñesa. Es mucho más recomendable que el niño coma las verduras sabiendo que las está comiendo, y que diferencie los sabores y texturas, pero en ocasiones esto es tarea imposible.

- Niños que pasan por una etapa en la que rechazan las verduras. Los niños pasan por momentos en los que solo comen ciertos alimentos y por otros en los que rechazan cualquier alimento nuevo o desconocido. Las etapas, igual que llegan, se van, y no suele ser necesario insistir al niño. Por regla general, si se continúa ofreciendo la misma dieta, los mismos platos que se ofrecían antes, tarde o temprano el niño vuelve a comer la verdura con normalidad.

- Niños que comen muy poquita cantidad de verduras. Muchos de los niños que comen muy poquita cantidad de verduras suelen además comer muy poquito del resto de los alimentos, lo cual debe darnos una idea de las cantidades que el niño necesita comer. No debe forzarse al niño a comer y debe respetarse que no todos tienen el mismo apetito.

- Niños que no comen verduras pero comen con entusiasmo fruta y legumbres. No es demasiado preocupante que un niño no coma verduras si está obteniendo sus vitaminas, minerales y fibra alimentaria, por ejemplo, de otros grupos de alimentos.

- Niños que en casa no comen verduras pero si lo hacen en el comedor escolar. Normalmente, en el comedor, los niños suelen estar más abiertos a comer verdura, ya que sus compañeros lo hacen, por lo que puede ser una buena manera de alentar al niño a probarlas, y de equilibrar su dieta, por supuesto sin dejar de ofrecerlas en casa.