El riesgo de tomar mayonesa casera en el embarazo

Extrema las precauciones alimentarias durante la gestación

Durante el embarazo el consumo de alimentos crudos es una de las principales fuentes de patógenos de alto riesgo. Por ejemplo, los quesos elaborados con leche fresca pueden contener Listeria monocytogenes, los embutidos crudos pueden ser portadores de Toxoplasma gondii y los pescados y mariscos crudos pueden contener anisakis.

En ocasiones se olvida que el principal ingrediente de la mayonesa casera es el huevo crudo, uno de los alimentos no recomendados en el embarazo. Te contamos cuáles son los peligros de tomar mayonesa casera en el embarazo.

Por qué no se debe tomar mayonesa casera en el embarazo

Peligros de tomar mayonesa en el embarazo 

La Listeria monocytogenes es un patógeno alimentario de gran importancia durante el embarazo, ya que puede producir abortos, partos prematuros o incluso la muerte del feto dependiendo de en qué trimestre se contraiga, pero patógenos, como el anisakis, no afectan directamente al bebé, sino que pueden causar una reacción estomacal, y en ocasiones alérgica, de cierta seriedad en la madre. En el caso de Toxoplasma gondii el riesgo de contaminación por los embutidos es mínimo, pero parece conveniente extremar las precauciones.

La recomendación de no consumir huevos crudos ni cualquier tipo de salsa elaborada con los mismos, se basa en la probabilidad de contraer salmonelosis, una toxiinfección alimentaria cuyos síntomas y consecuencias, si bien no son excesivamente graves en condiciones normales para un adulto, se agravan durante el embarazo, pudiendo causar daño en el bebé. Por lo tanto, lo más recomendable es no consumir mayonesa casera en el embarazo. 

La mayonesa es una emulsión elaborada a base de huevo y aceites vegetales que se utiliza como salsa en frío en multitud de platos. Si bien los platos elaborados en casa suelen ser más sanos y nutritivos, en cuestión microbiológica y/o alimentaria, en el caso particular de la mayonesa, es generalmente al contrario. La elaboración casera de mayonesa supone emulsionar huevos crudos con aceite, mientras que su versión comercial, la que se puede encontrar en los supermercados, está elaborada con huevos pasteurizados.

La pasteurización es un proceso térmico que trata de controlar los microorganismos patógenos de los alimentos sin alterar en exceso sus propiedades físicas y químicas, o sus características organolépticas. En realidad, su objetivo no es eliminar todos los microorganismos, sino únicamente disminuir las poblaciones microbianas para que no causen intoxicaciones alimentarias. Este tratamiento puede ser más o menos agresivo en cuanto a tiempo y temperatura, y también, varía en función del alimento que se pasteuriza.

El huevo entero y la yema son algo más resistentes que la clara, que solo admite temperaturas inferiores a 60ºC. Para garantizar la destrucción de la Salmonella se suele considerar como válido el tratamiento del producto a 64,5ºC durante 2 minutos y medio, aumentando el tiempo si se considera una posible contaminación por Salmonella anormalmente elevada.

Es posible pasteurizar huevos en casa, manteniéndolos a una temperatura inferior a 65ºC durante 4 minutos, aunque, desde el punto de vista microbiológico, durante el embarazo sigue siendo más seguro utilizar las mayonesas comerciales

Aunque parezcan excesivas, las prohibiciones alimentarias durante el embarazo tratan de proteger la salud de la madre y del bebé, por lo que es conveniente seguirlas durante los 9 meses de gestación.