Molestias debidas a la falta de hidratación en el embarazo

Por qué es tan importante mantener una buena hidratación durante el embarazo

La hidratación es vital para el buen funcionamiento los órganos del cuerpo humano. El 70% de nuestro cuerpo es agua, lo que convierte este líquido en un componente vital. Además, el 85% del cerebro está formado por agua, y por ese motivo, la correcta hidratación favorece el rendimiento cerebral, es decir, nos mantiene activos y alerta.

También, el agua, ayuda a la regulación de la temperatura corporal, que puede verse comprometida con las temperaturas extremas, transporta nutrientes hasta las células y desempeña importantes funciones en la digestión de los alimentos. Pero además es de vital importancia mantener una buena hidratación en el embarazo, conoce por qué.

La importancia de una buena hidratación en el embarazo

La importancia de la hidratación en el embarazo

Está clara la importancia que tiene estar hidratados, y la teoría que hemos escuchado en infinidad de ocasiones la conocemos todos, pero con frecuencia olvidamos consumir agua o alimentos y bebidas que la contengan.

La falta de agua en el cuerpo se convierte en un serio inconveniente, sobre todo en etapas como la del embarazo, en la que la necesidad de que la mujer esté correctamente hidratada está directamente relacionada con su salud: el agua es necesaria para formar el líquido amniótico y para el aumento sanguíneo debido a la circulación sanguínea fetal.

- Retención de líquidos. Aunque la retención de líquidos parece inevitable en el tercer trimestre del embarazo, seguir una dieta apropiada puede ayudar a reducirla e incluso evitar su aparición de manera temprana. Los edemas son el resultado de la retención de líquidos y del aumento de la presión en las venas, y, debido al aumento de volumen sanguíneo que ocurre durante el embarazo, ocurre con más frecuencia de la deseada. La ingesta de líquidos, sobre todo agua, bien natural o en forma de infusiones, favorece su flujo en el organismo, por lo que también disminuye la retención. Aunque parezca contradictorio el hecho de que la ingesta de agua tenga esta función, está respaldado por un razonamiento bastante lógico: el agua es el vehículo de eliminación de los productos de deshecho de las células.

- Estreñimiento. Una pobre ingesta de agua repercute directamente en el tránsito intestinal, y en la dureza de las heces. Aunque el contenido en fibra de la dieta es también un factor a tener en cuenta para evitar el estreñimiento, un exceso de fibra impide la absorción de algunos minerales como el calcio y el hierro, importantísimos en el embarazo para los huesos del feto y para evitar la anemia, por lo que aumentar la ingesta de agua es una mejor alternativa para combatir el estreñimiento.

- Dolores de cabeza. Sobre todo durante el primer trimestre, cuando se produce el mayor aumento de volumen sanguíneo, las cefaleas por falta de hidratación en el embarazo se presentan con bastante frecuencia.

- Hipertensión. En ocasiones, un aumento de la presión arterial es el resultado de una pobre ingesta de agua. Aparece un desequilibrio entre los niveles de sodio y potasio entre el interior y el exterior de las células, y la sangre aumenta su densidad, lo cual contribuye a la hipertensión.