Riesgos en el embarazo de los lácteos sin pasteurizar

La embarazada jamás debe tomar lácteos no pasteurizados

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

Con el test de embarazo y la confirmación del mismo por parte del médico, iniciamos una etapa llena de emociones y alegra, a la par que de preocupaciones.

Una de ellas se refiere a la alimentación, qué se puede y no se puede comer. En Guiainfantil.com queremos poner el foco en los peligros en el embarazo de los lácteos sin pasteurizar. Te contamos por qué nunca has de tomarlos si estás embarazada.

Nunca tomes lácteos sin pasteurizar en el embarazo

Lácteos no pasteurizados: prohibidos en el embarazo 

En un intento de hacer lo mejor para el hijo que está en camino, la mujer puede seguir todo tipo de recomendaciones dietéticas, desde las más tradicionales, como la de comer por dos, a las que recibe por parte de amigos y familiares que puedan haber experimentado un embarazo en un pasado cercano.

En la mayoría de los casos, las recomendaciones no tienen razón de ser, y las que lo tienen, han de tener una explicación médica detrás. Solo es necesario restringir o evitar aquellos alimentos que puedan causar algún tipo de daño a la madre o al bebé durante el embarazo, y en este grupo entran los productos elaborados a base de leche sin pasteurizar.

La leche es un producto originalmente ideado por la naturaleza para que la vaca alimente a su ternero durante la época de lactancia. Al igual que la leche materna, la leche de vaca contiene una serie de bacterias cuyo fin es poblar el tracto gastrointestinal del animal recién nacido.

Estas bacterias distan muchísimo de la población bacteriana que puede encontrarse en el tracto gastrointestinal del hombre, dadas sus diferencias con el tracto gastrointestinal de las vacas, y muchas de ellas, mientras que pueden no producir infecciones en la vaca o en su ternero, pueden ser terriblemente peligrosas para el organismo humano, y más aún para la embarazada y el bebé.

Adicionalmente, el método de extracción de leche no es estéril, por lo que el ordeñado añade a la leche población bacteriana presente en el establo, el ambiente e incluso procedente de las heces de los animales.

Las bacterias en general son capaces de atravesar la barrera placentaria de forma natural. Muchas no van a causar daño alguno, pero otras, como Listeria monocytogenes, son extremadamente peligrosas para el desarrollo del bebé. Listeria monocytogenes puede causar:

- Abortos.

- Partos prematuros.

- Infección en el recién nacido

- La muerte del bebé.

En condiciones ideales, cuando la infección se detecta temprano, los antibióticos pueden detener la infección. Sin embargo, los síntomas de listeriosis (síntomas gripales, dolor de cabeza, náuseas o vómitos entre otros) pueden tardar en aparecer e incluso ser difíciles de diferenciar, complicando su diagnóstico, por lo que evitarla es nuestra mejor defensa.

La posibilidad de encontrar Listeria monocytogenes en quesos elaborados con leche cruda (queso fresco, mozzarella, feta…), así como en la misma leche cruda es muy elevada, por lo que los productos lácteos elaborados con leche pasteurizada son la única alternativa segura durante el embarazo.