Desmontando 5 mitos de la alimentación infantil

Falsas creencias relacionadas con la dieta infantil

A lo largo de los tiempos, muchos consejos pasan de padres a hijos en referencia a la alimentación, alguno de ellos siendo tan solo mitos que lo único que pueden es afectar, de manera negativa, nuestra alimentación y la que ofrecemos a nuestros pequeños.

Estos son los cinco mitos más comunes sobre la alimentación infantil.

Falsas creencias sobre la alimentación infantil

Falsas creencias de la alimentación infantil

1- El pan engorda mucho, y debido a esto ofrecemos a nuestros hijos pan de molde. Pues bien, el pan per se, no engorda más que el pan de molde, sino más bien al contrario. El pan es la fuente tradicional de carbohidratos en la dieta mediterránea, y proporciona energía de liberación lenta, siendo ideal para el bocadillo de la merienda, siempre que se utilice un relleno apropiado. Por el contrario, el pan de molde contiene grasa y azúcares simples que lo hacen mucho más calórico y mucho menos saludable.

2- El huevo es poco recomendable para la salud. Por su contenido en colesterol, el huevo se consideró un alimento poco saludable durante años, aunque estudios pusieron de manifiesto que el efecto del colesterol que aporta tiene un efecto inapreciable en los niveles de colesterol en sangre. El huevo es un alimento muy atractivo, ya que proporciona un alto contenido en nutrientes esenciales y proteína de alto valor biológico, que son, además, de fácil biodisponibilidad. La ración recomendada de huevo para niños es de una unidad a la semana, aunque a partir de los 9 años se puede incrementar a 2 unidades, dependiendo, por supuesto, del gasto energético del niño. Puede consumirse hasta 3-4 veces en semana.

3- No se pueden mezclar leche y cítricos porque hacen mal al estómago. Es otro de los mitos relacionados con la alimentación infantil. No hay ningún problema en que el niño tome los dos alimentos en la misma comida, ya que, se tomen o no juntos, la leche se va a coagular en el estómago por el pH ácido.

4- Si se añaden más cacitos de leche al biberón, el bebé engordara más. Ya se sabe, para las abuelas un bebé gordito es sinónimo de un niño sano, pero lo cierto es que la obesidad empieza desde la infancia, y fomentar el hábito de comer “por demás” en un niño es enseñarle a comer en exceso, el primer paso para el sobrepeso. Además, el cacito “de más”, lo único que consigue es sobrecargar sus riñones, aún inmaduros, pudiendo generar problemas muy serios.

5- La leche materna a partir de los 6 meses, o cuando el bebé se despierta mucho por la noche, ya no es suficiente. Los bebés se despiertan por la noche por muchos motivos, el contacto físico siendo uno de ellos, por lo un niño que toma biberón también se despertara si necesita sentir a su mama. La leche materna es, de manera indiscutible, el mejor alimento para el bebé. No solo aporta todos los nutrientes que el bebé necesita, sino que estos están en la cantidad apropiada para cada etapa del crecimiento, porque la leche materna se adapta a sus necesidades. Según la OMS, es recomendable continuar amamantando hasta al menos los 2 años de vida.