Mindful eating: alimentación consciente para niños

La dieta que no es dieta: educar los hábitos alimentarios en niños

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

Mindful eating es el nombre que recibe la dieta que no es dieta, ya que consiste en comer con control total de la situación, de forma consciente, y respondiendo de forma moderada a las señales fisiológicas del cuerpo, sabiendo parar cuando se han saciado.

Para los adultos es fácil de entender, que no de aplicar, el concepto de alimentarse con conciencia, pero para los niños quizá no lo sea tanto, sobre todo si con el comienzo de la alimentación complementaria dejamos de respetar sus señales.

Beneficios del mindful eating o alimentación consciente para niños

Minful eating para niños, la dieta que no es dieta

Los beneficios de este estilo de vida, de esta forma de educar los hábitos alimentarios son muchos, y sobre todo, si se establece desde la primera infancia, son beneficios que pueden arraigarse y perdurar hasta y durante la edad adulta.

- Aprenden a prestar atención a la comida, a entender que están comiendo y a apreciarlo. Y por encima de esto, aprenden y observan como la comida influye en su cuerpo, como sacia su apetito y que sensaciones les proporciona.

- Aprenden a detectar las señales de su cuerpo, la señal de hambre y la de saciedad. Al igual que intentamos a la hora de retirar el pañal, momento en el que el niño tiene que hacerse consciente de las señales que su cuerpo ofrece antes de que sea demasiado tarde, ofreciendo esta educación alimentaria busca el mismo efecto, que sea el propio niño el que decida cuándo y cuánto comer. Entender y aceptar las señales físicas del cuerpo ayuda también a detectar otras señales, a estar más atento a los cambios y puede ayudar identificar los cambios emocionales, a poner nombre a las emociones.

- Aprenden a estar atentos y aprenden a observar, a disfrutar de cada bocado.

- Aprenden a diferenciar alimentos, a detectar sabores y texturas. Y aprenden a diferenciar la manera en que cada comida les afecta. Observan que comidas les proporcionan energía y cuáles les hacen sentir bien, además de ser útil para detectar intolerancias ya que están más atentos a cualquier cambio en su cuerpo.

- Los niños no son comedores sociales - al menos no por naturaleza- por lo que si no los convertimos en ello, no lo serán, teniendo muchas más probabilidades de evitar la obesidad y todos los perjuicios que van ligados a ella. Solo comerán lo que necesitan y cuando lo necesitan.

Cómo instaurar la alimentación consciente o mindful eating en niños

Obviamente, si intentamos instaurar este método en un niño que ya está acostumbrado a comer de otra manera, no vamos a observar cambios inmediatos, sino que llevará un proceso de aprendizaje, pero el simple hecho de hacerles partícipes y de enseñarles a decidir por sí mismos es ya un gran logro, que poco a poco se irá convirtiendo en el primero de muchos.

Si respetamos la demanda del bebé, y si seguimos haciéndolo cuando se convierte en uno más en nuestra mesa, estamos, aunque no lo sepamos, practicando mindful eating.