Niños demasiado maduros para su edad

Cómo actuar ante un niño que muestra excesivos rasgos de madurez

Jimena Ocampo Lozano

Normalmente los padres solemos preocuparnos porque nuestros hijos son inmaduros, infantiles, pero ¿y cuando el niño es más maduro de lo normal para su edad? 

Te contamos qué problemas pueden darse en niños demasiado maduros para su edad y cómo podemos ayudarles. 

El ritmo de desarrollo y madurez en los niños

Niños muy maduros

Todos sabemos que no todos los niños llevan el mismo ritmo de desarrollo, que hay niños que aprenden a hablar o a caminar antes que otros de su misma edad o que controlan antes los esfínteres o que están más preparados que para aprender a leer y a escribir. Y de la misma manera que cierta inmadurez es normal, ser más maduro también lo es, pero hay unos límites (por encima y por debajo) que si se pasan pueden dar lugar a dificultades.

¿Qué solemos entender por madurez en los niños? Los padres o los adultos solemos confundir la madurez en los niños, con inteligencia. Niños espabilados, que usan expresiones  "de mayores", que sueltan frases ocurrentes... Pero eso no significa que sean maduros para su edad, significa que son listos, despiertos o espabilados o más inteligentes. 

La madurez implica responsabilidad, que sean capaces de tomar decisiones, asumir las consecuencias de sus acciones, usar sus experiencias pasadas para aplicarlas a su día a día.  Por lo tanto es importante distinguir y no confundir ambos conceptos.

Debemos destacar aquí, que independientemente de la madurez que demuestren los niños, no debemos perder de vista su edad, que son niños, y que por muy maduros o "espabilados" que los consideremos, no significa que sean mayores de lo que son, por lo tanto no podrán asumir responsabilidades o tomar decisiones importantes sobre su día a día.

Niños muy maduros para su edad 

Cuando los niños muestran cierta madurez, solemos acompañarlo de más exigencia, para la cual no necesariamente están preparados. Y pedir a los niños más de lo que pueden dar suele tener como consecuencia frustración en los niños, estrés, o ansiedad, que suele manifestarse en problemas de conducta, (rabietas, contestaciones, problemas de sueño...). 

Un punto de madurez es un rasgo muy positivo en los niños, pero ser demasiado maduros, puede tener repercusión en los niños, que pueden sentir que no encajan con los niños de su edad, se preocupan por asuntos que les sobrepasan, o no son capaces de manejar unas emociones que en ocasiones no comprenden.  

Por lo tanto es importante, que si nuestro hijo demuestra ser más maduro que otros niños de su edad, le ayudemos a gestionar esa madurez que en ocasiones puede generar ciertas dificultades en ellos y sobretodo no exigirles más de lo que puedan ofrecer, y no perder de vista que son niños.