Meditación para niños y profesores en el aula

Ventajas de utilizar la meditación en el colegio

Cada vez son más los colegios e institutos que incluyen Mindfulness entre sus actividades. Mindfulness ha entrado en el mundo educativo en forma de actividades extraescolares, de talleres para el profesorado, para los padres; o como una actividad dirigida al alumnado, ya sea puntual o continuada en el tiempo.

Introducir Mindfulness en las aulas, más aún, introducir Mindfulness en la educación, va mucho más allá de usar un cuenco tibetano o de animar a los alumnos a respirar durante un minuto al entrar en el aula. Sin duda que esto es importante. Pero cuando un centro decide meter la atención plena en sus aulas, está apostando por un nuevo concepto de educación, por una educación consciente, que va a teñir todas las actividades que se hagan, incluso el modo en que el profesorado se dirige a sus alumnos, o el modo en que los alumnos se relacionan entre sí.

Beneficios para los profesores de Mindfulness en el aula 

Mindfulness en el aula

En relación al profesorado, entre otros:

- Aumenta su nivel de atención y concentración.

- Cambia positivamente el modo en que el profesor se dirige a sus alumnos, siendo más empático y respetuoso.

- Es capaz de poner límites desde la consciencia, y no desde la inseguridad o desde la necesidad de aprobación.

- Disminuyen las bajas por depresión y ansiedad.

- Se redescubre la vocación educadora.

- Se gestionan mejor las emociones, de modo que se recurre menos a reacciones como los gritos o los castigos.

- Aumenta la autoestima personal y profesional.

- Disminuye el estrés.

- Hay más momentos de calma y armonía.

Beneficios para los alumnos de Mindfulness en el aula 

En relación al alumnado, también entre otros:

- Aumenta la atención y la concentración.

- Mejoran las habilidades sociales, disminuyendo así la resolución violenta de los conflictos y los casos de acoso escolar.

- Mejora la gestión de las emociones.

- Aumenta la tranquilidad y la calma.

- Disminuye el estrés y la ansiedad.

- Mejora la autoestima.

- Aumenta la autocompasión y la compasión por los otros, así como la empatía.

- Existe más colaboración y menos competencia.

- Más respeto por el otro, incluido el profesorado.

- Aumentan los casos de éxito académico.

- Aumenta la responsabilidad.

- Los niños y los adolescentes son felices.  

Ambas listas podrían ampliarse, porque es cierto que cada día crece el número de estudios y de investigaciones al respecto. No obstante, lo más importante para introducir Mindfulness en el aula es el adulto que lo introduce. Es decir, si uno toma un libro de actividades de Mindfulness, y simplemente las introduce en su aula, será una actividad más. Lo importante es que, ya sea el facilitador de Mindfulness externo al centro, ya sea el profesor, han de practicar Mindfulness, porque han de estar muy presentes y muy conscientes, con plena atención en ellos mismos y en sus alumnos, al desarrollar la actividad elegida. 

Por ejemplo, colorear mandalas puede ser colorear mandalas; o puede ser colorear mandalas con atención plena. Si se reparten las hojas con el mandala y se les pide a los niños que lo coloreen, insistiendo fuertemente en el silencio, por ejemplo, o pidiendo que se coloree de un modo determinado y, por caricaturizar un poco la situación, "aprovechando ese rato que los niños están coloreando para corregir esos exámenes atrasados", se pierde la esencia de Mindfulness. Pero si se pide desde la consciencia, invitando a los niños a que elijan el mandala a colorear desde su corazón, a que observen los colores antes de elegirlos, a que compartan sus pinturas, e incluso compartiendo la actividad con los niños, ésta sí será de atención plena. Se puede acompañar de una música suave, y también dejar que los niños hablen, porque pueden estar hablando con plena atención, encontrando, aunque suene paradójico, silencio en ese pequeño ruido que hacen esas conversaciones que responden a compartir un espacio y un tiempo.  

Por eso, lo más importante a la hora de introducir Mindfulness en el aula es la actitud del adulto que lo acerca a sus alumnos. Una actitud que incluya compromiso de práctica personal, ya que sin ella no se puede trasladar a otros. Por otro lado, lo ideal es que sea el profesorado del centro el que lo incluya en sus clases, tras haber tenido una formación, aunque tenga un seguimiento de un facilitador.