Niños con miedo a tragar

Fagofobia o el miedo del niño a atragantarse con la comida

Borja Quicios
Borja Quicios Psicólogo educativo

Si hablamos de alimentación infantil podemos ver que hay niños que pueden padecer diferentes fobias en distintos grados. Algunas de estas fobias alimentarias son muy comunes en un periodo determinado de edad, y la mayoría remitirán si se siguen algunas pautas.

Dentro de todas las fobias alimentarias que existen nos vamos a centrar en la fagofobia, son niños con miedo a tragar y es debido al miedo a ahogarse cuando tragan alimentos, tanto líquidos como sólidos. En algunos casos aislados también se da en adultos.

Niños con miedo a tragar: Causas

Niños con miedo a comer

La fagofobia es como ya sabemos es un problema psicológico que padecen aquellas personas que han vivido un evento traumático relacionado con el acto de tragar. Las experiencias traumáticas son las raíces de esta enfermedad. Pueden ser vividas:

- En primera persona. Vivir la experiencia en el atragantamiento con algún alimento en primera persona, generalmente en la niñez le impresiona de tal manera que comienza a temer el acto de tragar.

- De espectador. Otros viven la experiencia del atragantamiento pero se ha sido testigo de este evento. Esta escena queda en la mente del individuo y comienza a temer el acto de deglutir.

Otras causas que lo pueden producir son: 

- Haber padecido una faringitis dolorosa que le haya impedido tragar sin dolor.

- Dejar de comer debido al miedo a vomitar y sentir dolor. 

- Una gastroenteritis o un empacho asociada a unos determinados alimentos pueden ser suficientes para generar el miedo a tragar.

- La actitud violenta de los padres con sus hijos.

Los abusos sexuales en la infancia Otras causas que se han determinado son la intimidación que puedan sufrir los niños a la hora de comer debido a la actitud violenta de los padres. También los abusos sexuales infantiles pueden ser una causa de fagofobia.

Síntomas del miedo a tragar en la infancia

La fagofobia no se sufre con la misma intensidad. Algunos sufren taquicardias, sudoración, náuseas, sequedad en la boca, e incluso dificultad al respirar. En casos más extremos se pueden producir vómitos, retroalimentándose el miedo a tragar.

Todo este mecanismo comienza antes de sentarse en la mesa. La persona o el niño que padece la fagofobia empiezan a notar los síntomas a medida que se va acercando la hora de la comida y empieza a pensar en ello, recrea lo que va a ocurrir. Anticipa el problema y le crea sensación de angustia.

La ansiedad que produce esta angustia da paso a los síntomas anteriormente mencionados. Esto produce estrés, lo que provoca arcadas y sensación de ahogo creando la impresión de que la musculatura de la faringe se cierra, que unido a la respiración entrecortada se confirme la idea de la imposibilidad de tragar. Es un círculo vicioso que alimenta la fobia.

Consecuencias del miedo a tragar en la infancia

El miedo permanente a atragantarse provoca en ocasiones un miedo tal que el niño puede dejar de alimentarse apareciendo complicaciones médicas relacionadas con vitaminas o minerales. El niño padece desnutrición, en ocasiones confundida con la anorexia nerviosa.

Además el niño experimenta malestar a nivel psicológico ya que existen muchas situaciones sociales que no puede compartir con otros ya que siente falta de control.

Qué pueden hacer los padres de niños con miedo a tragar

- Paciencia. Enfadarse u obligar no servirá de nada. Lo importante es que el niño recupere el hábito de comer y para ello se necesita paciencia. Los adultos han de ayudar con su actitud y no empeorar la situación elevando el estrés y la angustia.

- Comprensión. Es difícil mantener la calma todos los días pero es importante que el niño se sienta comprendido ya que es una situación que también le afecta a él. Ser comprensivo será una actitud que ayude mucho a superar el miedo a comer.

- La comida en su tiempo. Es importante que no se alargue la hora de la comida. Es preferible que las raciones sean pequeñas a estar más de 1 hora comiendo. Si el niño se siente agobiado es mejor retirar el plato y ya lo comerá más tarde (en la cena por ejemplo). Es importante hacerlo sin reñir ni enfadarse, solo preguntar si quiere más. Si dice que no, retirarlo.

- No hablar del problema con otras personas delante del pequeño. Los niños saben cuándo se habla de ellos. El pequeño se preocupará el doble cuando escuchan la preocupación de los adultos cuando hablan del tema entre ellos. En general, es bueno intentar no darle demasiada importancia de forma evidente, porque eso estresa más al niño.

Además será importante que:

- Toda la familia coma junta en la mesa.

- Que todos coman el mismo menú.

- Los alimentos sean sanos y variados