Cómo enseñar a los niños a ser humildes

7 consejos para inculcar la humildad en nuestros hijos

Sofía Gil Guerrero
Sofía Gil Guerrero Psicóloga General Sanitaria

La humildad es considerada una virtud muy bien valorada por muchos y muy mal valorada por otros. Ser humilde no siempre está bien visto. A veces la humildad es entendida como debilidad o vulnerabilidad y, ¡nada que ver!

Todos tenemos fortalezas, de eso no hay ninguna duda, pero sería absurdo negar que no tenemos limitaciones. Es imposible ser buenos en todo lo que hacemos y tampoco podemos saber de todas las materias, algunas cosas se nos darán peor y otras mucho mejor, ¿verdad? Sea como fuere, ¿cómo podemos enseñar a los niños a ser humildes?

Cómo es un niño humilde

Enseñar a los niños a ser humildes

- Entiende que todos somos diferentes por lo que no todos podemos hacer bien las mismas cosas.

- Conoce y acepta sus limitaciones o debilidades.

- Reconoce sus errores.

- Pide perdón cuando es necesario hacerlo.

- No va alardeando de sus virtudes o habilidades ante los demás.

- No está todo el tiempo hablando de sus éxitos.

- Tolera perder en los juegos. Y, cuando gana en un juego, no ridiculiza a los otros niños.

- No se enfada cuando no le salen las cosas como quiere sino que las acepta.

- Acepta las debilidades de los demás.

- No ridiculizan ni infravalora a los demás cuando no saben hacer algo que él/ella si sabe hacer.

- No se considera superior a otras personas.

- No cree tener siempre la razón.

- Tiene una actitud de curiosidad porque acepta aún le queda mucho por aprender.

Consejos para enseñar a los niños a ser humildes

- Transmitirle la importancia de escuchar a los demás para poder aprender de ellos evitando así ser siempre los protagonistas de las conversaciones.

- Educar al niño bajo el lema “me respeto, te respeto”. Es importante que el niño se respete a sí mismo y a los demás en cualquier circunstancia, debemos enseñarle a aceptar la diversidad. Todos somos iguales en derechos y en obligaciones pero, en nada más. Sin embargo, esto no quiere decir que por ser distintos seamos unos mejores que otros, simplemente somos diferentes.

- Ayudar al niño a reconocer y a aceptar sus debilidades y fortalezas.

- No dar importancia a los resultados obtenidos. Lo importante no es ser perfecto sino ser feliz y hacer las cosas lo mejor que uno puede. No pasa nada si nos equivocamos. Eso no habla de quienes somos.

- Enseñar a ganar y a perder en los juegos fomentando en el niño una actitud empática y compasiva.

- No sobreprotegerle y permitirle equivocarse sin evitar que pueda frustrarse cuando algo no le sale bien sin minimizar o justificar sus errores.

- Animar al niño a pedir perdón cuando ha cometido algún error o ha actuado de manera inadecuada.  

Un niño con humildad aprenderá de sus errores, de sus experiencias y de las personas de su entorno. Quien no ve sus limitaciones tropezará en la misma piedra una y otra vez. Quien cree que lo sabe todo no irá más allá y permanecerá estancado lejos de alcanzar la mejor versión de sí mismo.