Tipos de anestesia en el parto (y sus ventajas e inconvenientes)

Conoce todos los fármacos, calmantes y analgésicos utilizados para evitar los dolores del parto

Mireia Fernández Arias
Mireia Fernández Arias Ginecóloga - Obstetra

Los diferentes tipos de anestesia disponibles en el momento del parto varían mucho en función de la zona del mundo en la que nos encontremos. Mientras que en algunos sitios la analgesia para este proceso fisiológico es considerada un derecho, en otros países lo habitual es parir sin ningún tipo de anestesia.

Uno de los momentos más importantes y maravillosos en la vida de una mujer es el nacimiento de sus hijos, sin embargo, este será también uno de los momentos más dolorosos. De hecho, uno de los grandes miedos de las mujeres embarazadas es el miedo al dolor del parto. Se trata de un dolor de gran variabilidad, pero por lo general, agudo e intenso y que puede prolongarse durante horas.

Actualmente, en países como España, los únicos motivos que justifican la no administración de analgesia durante el proceso del parto son: el rechazo de esta por parte de la paciente o la presencia de alguna contraindicación médica para su utilización.

Los 9 tipos de anestesia para calmar el dolor del parto

Tipos de anestesia en el parto

A continuación, te explicaremos los diferentes tipos de analgesia/anestesia que pueden utilizarse en el proceso del parto y las principales características de cada uno de ellos:

1. Anestesia local
La inyección cutánea de anestésico local se utiliza para insensibilizar la zona vulvar o perineal en caso de considerar necesario realizar una episiotomía en el momento del expulsivo o para reparar desgarros o lesiones producidas durante el parto. Es poco frecuente que esta medicación produzca efectos secundarios en la madre y menos aún en el bebé.

2. Anestesia locoregional
Este tipo de analgesia suele ser la más recomendada ya que es la más efectiva para controlar el dolor en cualquier fase del parto y además es una de las más seguras para la madre y el bebé.

3. Epidural
La analgesia epidural consiste en inyectar el anestésico a través de un pequeño catéter que se inserta en el espacio epidural (fuera del canal espinal) de la parte baja de la espalda. Este catéter permite administrar de forma repetida el anestésico si fuera necesario en función del tiempo que se prolongue el trabajo de parto. El efecto analgésico se produce alrededor de 15 minutos tras su administración y no es posible caminar ni levantarse con este tipo de analgesia.

Generalmente, la analgesia epidural alivia significativamente el dolor del parto sin aminorar el curso del trabajo de parto y te permite estar completamente despierta. En ocasiones, puede ser que la analgesia epidural sea fallida, de manera que no sea totalmente efectiva en el control del dolor, sin embargo, otras veces puede producir la pérdida del reflejo de pujo necesario para la fase de expulsivo del parto y la embarazada necesitará ayuda para realizarlo correctamente.

4. Walking epidural
Este tipo de analgesia se utiliza ya desde hace años y cada vez son más las mujeres que la solicitan. Se trata de inyectar anestésicos en el espacio epidural (el mismo que en la analgesia epidural convencional), pero cambiando su composición y combinando diferentes fármacos. Su ventaja respecto a la epidural es que permite que la paciente pueda caminar y moverse libremente ya que únicamente produce una disminución del dolor producido por las contracciones. Sus principales inconvenientes son que su efecto dura poco tiempo y precisa de reinyecciones frecuentes, que es importante asegurarse de que la madre conserva movilidad y fuerza en las piernas para evitar caídas y que algunos centros no la ofrecen aún porque precisa de personal cualificado y disponible para el control de la paciente.

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5. Intraraquídea
La analgesia intraraquídea consiste en inyectar el anestésico en el interior del canal raquídeo. La administración se produce en una única dosis por lo que no precisa la colocación de ningún catéter. Su efecto es muy rápido, de manera que la paciente pierde totalmente la movilidad y sensibilidad de la mitad inferior de su cuerpo en escasos minutos mientras está totalmente despierta. Este tipo de analgesia se utiliza habitualmente para las cesáreas y en caso de partos vaginales que se prevé que se producirán pronto ya que el efecto dura aproximadamente dos horas.

6. Óxido nitroso
El óxido nitroso es un gas inodoro e incoloro que puede utilizarse como analgésico durante el parto. Se administra a través de una mascarilla por vía inhalatoria. Este método no consigue la desaparición del dolor, pero sí que puede provocar un cierto alivio que se produce aproximadamente un minuto después de la inhalación por lo que se recomienda inhalarlo unos 30 segundos antes de la contracción.

7. Bloqueo del nervio pudendo
Esta técnica consiste en inyectar un anestésico en la pared vaginal para reducir el dolor. Tarda unos 10-20 minutos en hacer efecto desde su administración, su efecto dura aproximadamente una hora y hay que tener en cuenta que el efecto analgésico se produce únicamente en la vagina y región perineal por lo que es una técnica indicada para pacientes que ya están en fase de expulsivo o para suturar desgarros producidos durante el parto. No suele tener efectos nocivos sobre el bebé.

8. Anestesia general
En este tipo de anestesia la paciente está inconsciente e intubada conectada a un respirador artificial por lo que, actualmente, solo se utiliza en casos de cesáreas urgentes en los que no es posible esperar el tiempo necesario para realizar otra técnica y que sea efectiva o en pacientes en las que otras técnicas están contraindicadas. Este tipo de anestesia atraviesa la barrera placentaria por lo que puede producir depresión neurológica y respiratoria en el bebé que necesitará atención médica en el momento del nacimiento hasta que desaparezca el efecto anestésico.

9. Otros métodos
Existen otros métodos poco utilizados ya sea porque pueden presentar complicaciones en la madre o el bebé, porque presentan una gran variabilidad entre diferentes personas o porque no han demostrado ser eficaces en el control analgésico del proceso del parto. Algunos de ellos son: el uso de fármacos opioides, acupuntura, hipnosis, inyecciones dérmicas de suero fisiológico, bloqueo paracervical, entre otras.

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Efectos secundarios de los calmantes o analgésicos en el parto

Tipos de anestesia para un parto sin dolor

El parto, siempre que sea natural o vaginal, puede vivirse con anestesia para paliar los dolores de la dilatación y el expulsivo, o sin ella. Muchas mujeres prefieren controlar el dolor con las técnicas respiratorias que se aprenden en los cursos de preparación al parto, sin embargo, otras eligen la anestesia. Es importante conocer bien las ventajas y desventajas de ambos métodos antes de elegir.

Tanto la analgesia epidural, como la walking epidural y la intraraquídea presentan efectos secundarios comunes entre los que debemos destacar la posibilidad de una reducción de la tensión arterial materna lo que puede producir de forma secundaria una disminución de la frecuencia cardiaca del bebé, reacciones alérgicas a los anestésicos utilizados, dolor transitorio en la zona de punción o en raras ocasiones dolor de cabeza y mareo debido a una punción de duramadre durante la realización de la técnica.

Las tres técnicas también comparten contraindicaciones, de forma que no podrán utilizarse en pacientes con hipotensión importante, infecciones o tatuajes en la zona de punción, hipertensión intracraneal, infecciones sistémicas graves, alteraciones de la coagulación y pacientes en tratamiento anticoagulante.

Por su parte, el óxido nitroso puede producir, como efectos secundarios, náuseas, vómitos, mareos o somnolencia que suelen desaparecer rápidamente al dejar de inhalarlo. En principio, parece que este fármaco no tiene prácticamente efectos en el bebé.

Espero haber resuelto tus dudas sobre los distintos métodos analgésicos disponibles cuando llegue el momento del parto. Aunque todos ellos son válidos, es cierto que cada una tiene unas indicaciones y circunstancias en las que serán más apropiadas que otras; por eso, déjate aconsejar por los profesionales sanitarios que te acompañen en ese momento y a la vez siéntete libre de expresar tus emociones y preferencias para que la experiencia de tu parto sea lo más gratificante y seguro posible.

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