El bebé más obeso del mundo. La tragedia del sobrepeso en la infancia

Un bebé de un año con más de 30 kilos de peso nos alerta del problema de la obesidad infantil

Luis Manuel aún no ha cumplido el año de vida y apenas se puede mover. No tiene ningún problema psicomotriz. Su problema se llama obesidad. Su nombre ha pasado tristemente a formar parte del libro de los Record Guiness. Es, a su corta edad, el bebé más obeso del mundo. Pesa más de 30 kilos. 

Su caso sirve para ponernos de nuevo en alerta ante esta lacra que amenaza a tantos y tantos niños en la sociedad actual. Paradojas de la vida: tantos niños que mueren de hambre y otros, sin embargo, deben luchar contra el exceso de kilos. Analizamos la tragedia del sobrepeso en la infancia.

Luis Manuel, el bebé más obeso del mundo, nos alerta sobre la tragedia del sobrepeso en la infancia

El bebé más obeso

Luis Manuel es mexicano. Nación en Tecomán, Colima. Cuando nació, era aparentemente un bebé normal. ¡Pesó tres kilos y medio y medía cerca de 52 centímetros. Ideal. Ni mucho ni poco. Lo que se dice, un bebé normal.

Pero nada más nacer. Luis Manuel comenzó a engordar de forma desmesurada. Tanto es así, que al mes de vida ya necesitaba la ropa de un niño de dos años. ¿Su problema? La necesidad constante de comer y comer sin parar. Luis Manuel empezó a crecer a gran velocidad. Sin haber cumplido aún los 12 meses de edad, ya pesa 30 kilos. Se convierte de esta forma en el bebé más obeso del mundo. 

Pero el mayor problema no está relacionado co n su aspecto, sino con su salud. El sobrepeso le provoca una sensación de ahogo constante. Luis Manuel tiene problemas para respirar y apenas puede dormir por la noche, ya que si está acostado, se ahoga.

Su madre, Isabel Pantoja Martínez, está desesperada. Necesita ayuda urgente. Su hijo nunca parece saciarse. Los médicos siguen investigando dónde está el problema. El cerebro del pequeño no es capaz de lanzar la alerta de saciedad cuando come. Por eso, siempre tiene hambre y no puede parar de comer. 

Sus síntomas están relacionados con el terrible síndrome de Prader-Willi, que se da en muy pocos bebés en todo el mundo y que está relacionado con esa imperiosa necesidad de comer a cada instante. Pero es un síndrome o trastorno genético (se debe a una mutación en el cromosoma 15) que aparece más tarde, generalmente a partir de los 6 meses, y Luis Manuel sufre desde que nació este problema. 

Algunas de las causas de la obesidad infantil en los bebés y niños

Salvando casos específicos como el de Luis Manuel, la mayoría de las veces, la obesidad infantil está relacionada con la alimentación. Con la cantidad y la calidad de la alimentación que damos a nuestros hijos. ¿Quieres saber quiénes son los enemigos de sus salud y los principales causantes de la obesidad infantil?

1. El azúcar: Consumimos mucho más azúcar del que deberíamos consumir. Ese es un hecho. Y los niños, los más perjudicados. Según la Organización mundial de la salud, los niños no deberían consumir más de 9 cucharaditas de café de azúcar al día, pero es difícil, ya que alimentos como las galletas, los cereales del desayuno o los lácteos de media mañana, ya superan esa cifra. Sólo con las dos cucharaditas de cacao que añadimos a la leche todas las mañanas, y los cereales, suponen casi tres cucharaditas de azúcar. Sin hablar del típico 'dulce' que damos a nuestro hijo para el recreo, que supone otras dos cucharaditas más... 

2. Las harinas refinadas: El problema de las harinas refinadas es que al ingerirlas, produce una pérdida de minerales en el cuerpo. Además tienen un exceso de almidón. Y eso sin olvidar que las harinas se transforman en glucosa en el organismo. ¿La solución? Sustituirlas por carbohidratos más sanos, como la harina integral.

3. Las comidas precocinadas: Desde luego, son un alivio en determinados casos en los que tenemos poco tiempo para cocinar, pero este tipo de alimentos están pensados para 'salvarnos de un apuro', no para ser consumidos constantemente, ya que suelen incorporar una mayor cantidad de sal, condimentos y grasas.  

4. Bollería industrial: Numerosos pediatras han organizado una auténtica cruzada contra la bollería industrial. Razones no les faltan. Suponen una auténtica 'bomba' para los niños. Un solo 'bollito' empaquetado puede contener más de 15 gramos de grasa y más de 20 gramos de azúcar. ¡El 23% del azúcar que deben ingerir los niños a lo largo del día!

5. Los refrescos: Sí, parecen inofensivos... son fáciles de ingerir, son líquidos.. ¿qué mal pueden hacer? En realidad, aunque sea de forma líquida, los refrescos suponen un vehículo de azúcares de rápido consumo muy peligrosos. A los niños les encantan las bebidas como el Aquarius. ¿Sabes cuánto azúcar hay en una sola lata? ¡26 gramos! (El equivalente a cinco cucharaditas de azúcar aproximadamente). 

6. Lácteos: Los mejores lácteos son los naturales, los que no llevan ni colorantes ni azúcar añadido. Pero claro, los niños prefieren esos lácteos con sabores exóticos y dulces, muy dulces... Y ya sabes lo que eso supone... Vigila la etiqueta del lácteo que das a tu hijo, mira cuántos azúcares incluyen y llévate las manos a la cabeza.