Estrategias infalibles para niños que quieren ser los protagonistas siempre

Qué hacer cuando el niño se pasa el día intentando llamar la atención de sus padres

Alba Caraballo Folgado

¿Recuerdas aquella canción de Cecilia? En Dama, dama una estrofa hablaba de una mujer que "sería la novia en la boda, el niño en el bautizo, el muerto en el entierro".

Esto es aplicable a muchos niños (sí, también adultos) que tienen un enorme y desmedido afán de protagonismo. Necesitan la atención de todos en todo momento, necesitan halagos, alabanzas, las miradas y la admiración de todos. Resulta una actitud agotadora en muchos sentidos. ¿Qué podemos hacer pues con los niños que quieren ser los protagonistas siempre?

Niños que quieren ser los protagonistas siempre

Cuando el niño siempre quiere ser protagonista

Así son muchos niños. Si otro tiene una herida, él se apresura a mostrar la suya que es más grande. Si estás escuchando la historia de uno de tus hijos, él interrumpe porque tiene otra cosa más interesante que decir. Si uno de abraza, él se mete en medio para abrazar más. Sí, es una actividad que resulta agotadora a los padres y, por qué no, a los niño. 

Quieren la atención de los padres en todo momento y además, en exclusiva, haciendo lo que sea posible para que no puedan hablar por teléfono, no puedan atender a un hermano o les resulta imposible leer un libro. Utilizarán artimañas de todo tipo: lágrimas, llantos, pataletas, tirarte de la ropa, del brazo, dirigir tu cabeza hacia ellos o decir más de 58 veces: "mamá, mamá, mamá". Tienen la suficiente paciencia como para acabar con la tuya y lograr que te centres en ellos. 

Lo curioso es que, la mayor parte de los casos, cuando por fin atiendes lo que quería, en realidad era una nimiedad, una historia que se está inventando en ese momento o cualquier otra menudencia.

Estrategias para niños que se pasan el día reclamando tu atención

¿Qué podemos hacer ante casos así? Veamos estas estrategias para evitar actitudes excesivamente protagonistas en niños o los constantes intentos de llamar la atención. Ya no solo por nosotros, sino también por ellos mismos y por evitarles un sinfín de frustraciones:

Ayudarles a superar la etapa egoísta: la necesidad de protagonismo, esconde un egoísmo no resuelto. Es normal que los niños pasen por una etapa egocentrista en el a primera infancia pero a partir de los 6 años, ya están preparados para ponerse en el lugar del otro, para controlar sus impulsos y respetar a los demás. Si no lo ha hecho, es fundamental no dejarles insistir en ese tipo de conductas y dedicar tiempo a enseñarles a compartir, a respetar el turno y a ser pacientes. ¿Cómo? Principalmente con el ejemplo y desde una actitud positiva y firme.

Enséñale a no ser envidioso: es una de las emociones más destructivas, porque puede hacer mucho daño a los demás y a uno mismo. Para ayudar a tu hijo a superar la envidia evita las comparaciones entre hijos o amigos. Dedica tiempo individual a cada uno de tus hijos, un tiempo que solo le pertenezca a él y en el que se sienta escuchado y atendido. Y, ayúdale a sentir más confianza en sí mismo, una herramienta fundamental contra la envidia.

No cedas a las rabietas: si tu hijo está intentando llamar tu atención y no la consigue, es posible que recurra al grito, al llanto y a la pataleta. Si cedes, tu hijo sabrá cómo conseguir tu atención en cualquier momento. 

No le niegues afecto: son niños que, por el momento evolutivo en el que están o las circunstancias que viven, sienten que no reciben el cariño suficiente. No se trata de estar constantemente dándoles besos y abrazos, pero sí dedicar un poco de tu tiempo cada día a decirle cuánto le quieres y lo importante que es para ti. El afecto es fundamental para un buen desarrollo emocional desde la infancia.

Presta atención a otras señales: si el niño acompaña estas conductas con hacerse pis de día o de noche, un retroceso en su aprendizaje o alguna otra conducta que no sepas manejar, no tengas miedo en pedir ayuda y consultar a un psicólogo. No hacer nada, no cambiará las cosas.