Mi hijo no se conforma con nada y no valora lo que tiene, ¿qué hago?

¿Cómo hacer para que los niños valoren las cosas y el afecto que tienen en casa?

Marta Prada
Marta Prada Formadora y Guía Montessori

Cuántas veces no hemos escuchado a las mamás decir: 'Mi hijo no se conforma con nada y no valora lo que tiene, ¿qué hago?' Frases como: '¡Esto es mío!' '¡No lo pienso compartir!' '¡Quiero el juguete nuevo que ha salido!' '¡Todos los niños tienen más juguetes que yo!', se repiten día a día y quizá hasta te resulten familiares porque es tu hijo quien las dice.

Muchas familias se frustran porque no entienden de dónde viene esa ansiedad por tener más y más cosas. Hace poco una madre me decía: 'A mi hijo todo le parece poco y no entiendo que no valore todo lo que hacemos por él. En mi época no teníamos ni la mitad de opciones que tiene él y valoraba mucho más a mis padres'. Y hay razón en ello, ¿quieres saber por qué?

Niños que no valoran lo que ya tienen: ¿los padres ausentes son la causa?

Mi hijo no se conforma con nada y no valora

Los padres y madres de hoy pasan muchas horas trabajando para que sus hijos puedan vivir de una forma cómoda y sin carencias, hacen todo lo posible para darles lo mejor. A día de hoy en muchas familias trabajan los dos progenitores fuera del hogar, por lo que pasan más tiempo en una oficina y tratan de cierta manera de 'compensar' con cosas materiales o con consentir de más a los niños.

Hay que hacer encaje de bolillos para poder afrontar todos los gastos fijos que genera una familia al mes, pero también se nos crea la 'necesidad' de que tengan suficiente ropa, de que puedan acudir a extraescolares que complementen su formación, de que puedan viajar con nosotros y tener experiencias, de que puedan tener suficientes juguetes, consolas, libros, juegos o móviles si van creciendo.

Sin embargo, parece que esta generación cada vez está más insatisfecha. Muchos padres y madres no entienden la negatividad de sus hijos, las exigencias, el inconformismo continuo… y se desesperan porque realmente el esfuerzo que están haciendo es el máximo posible para que tengan todo lo mejor. Resulta muy frustrante dar todo lo máximo de ti y ver que ellos siempre esperan más y más.

Esto puede ser consecuencia de que, al trabajar mucho para darles 'lo mejor', no valoran que lo mejor justamente no es lo material, sino el tiempo de calidad, el estar más presentes, el ir por ellos al colegio, jugar un rato por las tardes o disfrutar una película juntos. Esos momentos juntos son los que se deben buscar y mantener para el desarrollo emocional de los niños.

¿Por qué los niños parecen inconformes con todo y no saben valorar?

Niños que todo el tiempo están inconformes

Es muy difícil hacer ese ejercicio de análisis y observación, porque remueve muchos sentimientos y emociones. Hemos entrado en una rueda de consumo y necesidades ficticias que ha provocado que, en muchas ocasiones, las necesidades básicas de los niños no estén cubiertas. Damos lo máximo para cubrir lo que pensamos que son necesidades en nuestros hijos, cuando en realidad son deseos.

Estos deseos mueven nuestras expectativas, nuestras heridas de la infancia y las comparaciones. Y hay una gran diferencia entre deseo y necesidad: las necesidades son aspectos que hacen posible la supervivencia y el desarrollo sano e integrado del ser humano y los deseos son aspectos sin los que podemos vivir y desarrollarnos de forma saludable, pero que, sin embargo, nos hacen sentir bien.

Digamos que esto funciona como una pirámide, lo que está abajo, y sobre lo que se asienta la pirámide son las necesidades, sin esos cimientos la pirámide se cae, no se sostiene con esos pequeños ladrillos que están en la parte más alta y son los deseos. Pensamos que los niños serían más felices si tan solo tuviesen ese último juguete que ha salido, ese patinete, si hiciésemos ese viaje caro, si tuviese tele en su cuarto… Anhelos y deseos, que a veces, nosotros mismos tuvimos cuando éramos niños o niñas.

En realidad, a los adultos nos ocurre lo mismo, muchas personas con baja autoestima tratan de cubrir sus vacíos al irse compras, al darse una comilona… en el momento, el cerebro recibe una inyección de dopamina y endorfinas, y se crea una situación instantánea de placer en la que se crea una falsa sensación de felicidad, pero una vez pasado este efecto vuelve el vacío.

Lo que realmente necesitan los niños que no se conforman con nada

¿Qué necesitan los niños que no se conforman con nada?

Los niños y niñas necesitan afecto y presencia de sus figuras de apego: normalmente su padre y su madre.  Presencia no solo en calidad, sino también en cantidad: que juguemos con ellos, que les abracemos, que charlemos, que leamos juntos, que estemos a su lado día a día. Tener a su lado a las personas que más quieren les hace sentir merecedores de amor y ayudar a forjar una sana autoestima.

  • Los niños y niñas necesitan ser escuchados y validados: tener un hombro en el que llorar, tener personas capaces de observar qué les interesa, qué les preocupa, qué les frustra. Que validemos sus emociones, que entendamos sus verdaderas necesidades. Muchos niños y niñas, durante generaciones, han crecido sin voz. Era lo que decía el adulto y punto, y si lloraban los adultos decían 'no llores que no es para tanto'.

  • Los niños y niñas necesitan pertenecer y sentirse valiosos: cuántos niños han crecido con esas típicas frases 'vete a jugar y no molestes', 'ponte la tele y déjame un rato', 'ni se te ocurra tocar eso que me lo estropeas', 'no hagas la cama que la vas a hacer mal, ya lo hago yo'. Luego, cuando llegan a la adolescencia los adultos nos llevamos las manos a la cabeza porque no quieren contribuir, pero han crecido siendo totalmente excluidos. Los niños y las niñas necesitan sentirse integrados y valiosos, contribuyendo en tareas cotidianas como cocinar, limpiar que les hacen sentirse importantes en la familia y valiosos.

  • Los niños y niñas necesitan jugar: parece algo muy básico y obvio, pero la realidad es que cada vez tienen menos tiempo para contribuir y jugar. Tienen muchos juguetes y no juegan con ninguno. Hacen unas jornadas maratonianas, a lo que muchos suman sus extraescolares y deberes, y han perdido el tiempo para jugar tranquilos y desarrollar su creatividad con piñas, palos, piedras, bloques de madera… y para tener tiempo de calidad en familia sin prisas. Cuanto más sencillo el juguete más puede expresar el niño. Tantos juguetes y todos tan definidos acotan mucho el juego, crean caos, nublan las opciones. El exceso trae desorden y caos.

Qué hacer con niños que son muy exigentes
  • Los niños y niñas necesitan naturaleza y luz del sol: cada vez pasan más tiempo frente a las tablets y smatphones, que en muchos casos se convierten en hábitos que se repiten día tras día. Esos tiempos frente a las pantallas, el exceso de tareas y las prisas han eliminado prácticamente el contacto con la naturaleza, que es algo imprescindible en la infancia para desarrollar el movimiento, el equilibrio, la coordinación, la fuerza, la creatividad… la naturaleza sana y ayuda a canalizar la energía.

  • Los niños y niñas necesitan reír: La sobrecarga de tareas y las pantallas han convertido a esta generación de adultos en la más estresada de la historia. Nunca antes había habido tantos problemas de ansiedad y estrés. Eso se refleja en la actitud que tenemos en nuestras relaciones, incluida la actitud que tenemos con nuestros hijos: reímos menos, estamos sin estar y nuestra paciencia se agota rápido. Algo tan sencillo como reír con ellos a diario y tener una actitud positiva genera cambios evidentes y sorprendentes.

  • Los niños y niñas necesitan límites respetuosos, hábitos y orden: guiar a nuestros hijos con consciencia y respeto en un ambiente ordenado (a nivel físico y emocional), va creando en ellos un orden que les lleva al autocontrol y al orden emocional. Cuando tienen respeto alrededor y estabilidad van haciéndose más conscientes de sus propias necesidades y de cómo expresarlas sin dañar.

Consejos para evitar la negatividad y el inconformismo en los niños

Evitar el inconformismo y la negatividad en los niños

Digamos que la premisa es cubrir esas necesidades básicas de las que hablábamos. Si esas necesidades no están cubiertas, por más que nos esforcemos en darles más y más, siempre tendrán un vacío que creerán que pueden cubrir si tienen más cosas, actividades o planes. Por otro lado, también es importante hacer un ejercicio de humildad y auto-observación. ¿En qué ponemos el foco nosotros como adultos? ¿Qué transmite nuestra actitud diaria?

Muchas fiestas y celebraciones, como cumpleaños y Navidad, se han convertido en excusas para comprar cosas. Cumpleaños con decoraciones carísimas, con catering, con más invitados que una boda, con decenas de regalos para un solo niño… alimentamos nuestro ego y cubrimos nuestros propios deseos como adultos. ¡Ojo! No es que esto vaya a producir un daño en los niños, ni que esté mal si sus necesidades básicas están cubiertas, sino que si reflexionamos sobre lo que cultivamos en ellos con tales excesos, probablemente entendamos el origen de su comportamiento e inconformismo.

Normalizan que la forma de celebrar es 'comprar', normalizan el exceso, normalizan tener decenas de cosas, aunque no las necesiten y digamos que si queremos volver a generar el mismo impacto emocional la próxima vez esperarán que lo superemos. La empatía, la bondad, la espera y el agradecimiento son valores que se van desarrollando durante los primeros años de vida, a medida que madura su corteza prefrontal.

Aprender a esperar, no es algo que puedan interiorizar con sermones: necesitan practicarlo, necesitan vivirlo… Y la realidad es que los niños de hoy cada vez esperan menos. Lo tienen todo y lo tienen ya. Si viven en un entorno sencillo, donde se sientan queridos y además tengan ejemplo, poco a poco irán integrando esos valores, a base de verlos y vivirlos.

Un entorno en el que el foco sean los momentos y las personas y no tanto las cosas, evitará que los padres digan: 'Mi hijo no se conforma con nada y no valora lo que tiene, ¿qué hago?', ya que se requiere que bajemos nuestras expectativas y podamos ver que la sencillez y el amor son lo más importante.

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