Señales de que tu hijo es un niño muy consentido y cómo poner límites

Conoce las consecuencias de mimar en exceso a tus hijos: evita criar niños consentidos y caprichosos

Sofía Gil Guerrero, Psicóloga General Sanitaria
En este artículo
  1. ¿Cómo es un niño muy consentido? El peligro de educar sin límites
  2. Señales de que tu hijo está demasiado consentido y sus consecuencias
  3. Impacto de la permisividad en la edad adulta de un niño consentido
  4. Tips para corregir a un niño consentido y educar con límites saludables

Consentir significa mimar a los hijos o ser demasiado indulgentes con ellos. Teniendo esto en cuenta deberíamos plantearnos si consentimos o no a nuestros hijos. Deberíamos ocuparnos de educar 'con-sentido' para evitar así que nuestros hijos se conviertan en niños que están acostumbrado a conseguir todo lo que quieren sin esfuerzo, con dificultad para aceptar normas o frustraciones. Aquí, las señales de que tu hijo es un niño muy consentido y cómo poner límites.

¿Cómo es un niño muy consentido? El peligro de educar sin límites

Cómo son los niños demasiado consentidos

A simple vista no parece que sea algo perjudicial consentir a nuestros hijos, ¿verdad? Pero..¡cuidado!, esto puede convertirse en un arma de doble filo. Ser 'consentido', 'mimado' o 'malcriado' no significa que el niño sea malo, sino que ha aprendido a relacionarse con el entorno desde la permisividad excesiva y la falta de límites claros por parte de sus padres, algo que es muy perjudicial.

Los niños consentidos terminan comportándose como auténticos tiranos si no consiguen lo que quieren. Y la responsabilidad es nuestra. No podemos olvidar que un niño no nace consentido, sino que se hace y por ello, debemos evitarlo. Si les consentimos absolutamente todo, no podemos esperar después que acepten un NO por respuesta con facilidad en ningún ámbito de sus vidas.

¿Por qué consentir todo a nuestros hijos no es una buena idea? Si permitimos que nuestros hijos actúen a su antojo y satisfacemos todos sus deseos a la larga habrá consecuencias. En muchos casos, lo hacen porque los padres desean evitar conflictos, sienten culpa o buscan compensar con regalos, e incluso puede deberse a la dificultad de poner límites o al miedo de frustrar al niño.

Debemos preguntarnos: ¿por qué les consentimos todo? ¿Qué queremos conseguir con facilitárselo todo y satisfacer todos sus deseos? ¿Es tolerable esa conducta? En ese aspecto, los padres deben educar con cariño pero con límites, ya que esa es la clave para formar niños seguros, responsables y, sobre todo, capaces de enfrentarse a los retos que se les vayan presentando en la vida.

Señales de que tu hijo está demasiado consentido y sus consecuencias

Señales de que tu hijo está muy mimado

A veces, sin darnos cuenta, podemos estar dando más de lo necesario a nuestros hijos y hay ciertas conductas que pueden alertarnos de un exceso de permisividad en su educación. Aprende a detectarlas a tiempo para evitar consecuencias en su desarrollo:

  • No aprenderán a tolerar la frustración y cuando en su vida se encuentren con alguna frustración no van a saber manejar la situación y seguramente se sientan desbordados.
  • No aprenderán a aceptar límites y normas. Por tanto, se comportarán de manera desafiante cuando no consigan aquello que desean.
  • Se enfadarán cada vez que las cosas no sean como ellos desean. Además, no sabrán manejar esta situación y su manera de canalizar este enfado será mediante las rabietas, la agresividad o el conflicto. No han aprendido a hacerlo de otra manera, esta es la única estrategia que conocen.
  • Nunca se sentirán satisfechos con lo que tienen. Su estado será de insatisfacción es constante. Cada vez sus demandas irán en aumento. Parecerá que nada es suficiente para que estén contentos.
  • Pueden tener problemas con los compañeros cuando éstos no les den la razón o no hagan lo que ellos quieren. El grupo de iguales no va a satisfacer los caprichos de estos niños consentidos sino que los tratarán como uno más del grupo. Esto generará en el niño mucha impotencia, frustración e incluso estrés.
  • El niño no aprenderá a esforzarse por las cosas. Y, se convertirá en una persona intransigente e intolerante.
  • El exceso de privilegios conducirá a que los niños consentidos no den valor a todo aquello que poseen.

Impacto de la permisividad en la edad adulta de un niño consentido

La permisividad en los niños consentidos

A largo plazo, todas estas conductas pueden trasladarse a la edad adulta, generando dificultades en las relaciones personales, baja tolerancia a la frustración, problemas para asumir responsabilidades y una sensación de insatisfacción. Todos estos sentimientos, los pequeños no los pueden manejar, lo que ocasiona que tengan problemas para relacionarse con los demás.

Es importante que tengamos en cuenta que este tipo de conductas no suelen ir a menos, sino todo lo contrario. Los niños consentidos o mimados terminan convirtiéndose en adolescentes que recurren a conductas agresivas cuando no consiguen aquello que quieren. Por ello, debemos plantearnos si estamos o no consistiendo al niño y poner manos a la obra para reconducir la situación.

Por supuesto, esto no quiere decir que no podamos darle cariño a nuestro hijo. Pero, debemos tener en casa normas y límites claros que el niño debe respetar. Y, por otro lado, debemos ayudarle a entender que no puede hacerse con todo lo que desea y que no siempre se pueden satisfacer sus deseos para complacerle. No le quedará otra que aceptarlo si se lo hacemos entender.

En definitiva, educar no es evitar que nuestros hijos se enfrenten a la frustración, sino acompañarlos para que aprendan a gestionarla. Poner límites con amor, coherencia y constancia les ayudará a convertirse en adultos seguros, responsables y capaces de relacionarse mejor con su entorno. ¡No hacemos ningún favor a nuestros hijos si no les damos la oportunidad de frustrarse!

Tips para corregir a un niño consentido y educar con límites saludables

Cómo corregir a un niño consentido

Para corregir estas conductas y evitar educar a un niño demasiado consentido, hay que establecer normas claras, coherentes y acordes a su edad, ofrecer alternativas en lugar de ceder siempre y enseñarles a gestionar sus emociones. También puedes anticiparte a las situaciones que suelen generar conflicto y explicar lo que va a pasar. Esto le dará seguridad y reducirá las rabietas.

Otro punto es aprender a decir 'no' sin sentir culpa: muchos padres ceden por evitar el llanto o el enfado del niño, pero esto solo refuerza la conducta caprichosa. Decir que no con calma y manteniéndote firme, le enseña que no todo es negociable y que hay límites que deben respetarse. Por eso, hay que evitar el uso de premios materiales, es mejor reforzar con palabras y afecto.

También fomentar la responsabilidad es otro aspecto a trabajar contra la permisividad excesiva. Puedes asignarle tareas acordes a su edad, como recoger sus juguetes o guardar su ropa. Esto enseña a los niños el valor del esfuerzo y la colaboración en casa, así como fortalecer su autonomía para que crezcan siendo personas más seguras, responsables y equilibradas.

Finalmente, es importante validar sus emociones sin ceder a sus demandas. Dile: 'entiendo que estés enfadado porque no puedes tener ese juguete ahora'. Así, el niño se siente comprendido, pero aprende que sus emociones no justifican cualquier comportamiento. De esta manera, cuando un padre pone un límite educa a su hijo a enfrentar sus frustraciones con paciencia y amor.

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