La importancia de pujar correctamente en el parto

Cómo se empuja durante el parto para evitar desgarros

Sara Cañamero de León

Una de las cosas que más buscan las mujeres en las clases preparto es aprender a pujar correctamente en el parto; ya que durante la fase del expulsivo el papel de los pujos maternos son indispensables para que el bebé pueda descender por la pelvis materna y salir al exterior.

Qué son los pujos de parto

 La importancia de los pujos en el parto

Los pujos es la fuerza que realiza la madre para empujar al bebé a través del canal del parto. Se trata de un acto reflejo siempre y cuando la mujer esté viviendo su parto sin epidural, con lo cual en estos casos siempre se hacen de forma correcta, ya que sin anestesia y siempre y cuando la embarazada se mueva libremente, y adopte la postura que le pida el cuerpo en la mayoría de los casos el nacimiento es fisiológico.

En este caso hablaríamos de pujos espontáneos, en los que la madre siente la necesidad de empujar en el momento correcto, de la manera correcta, hacia una buena dirección y con la intensidad adecuada.

Sin embargo, la generalización del uso de la anestesia epidural ha hecho que en muchas ocasiones la mujer no sienta esas necesidades de empujar, no sepa hacia donde dirigir el pujo y ni siquiera pueda hacer la fuerza necesaria para ayudar a su bebé a nacer.

En estos casos los profesionales sanitarios deben guiar a la mujer (pujos dirigidos), que no siente la contracción, cuando empezar y terminar los pujos, hacia donde dirigir la fuerza y en ocasiones, podemos pedir que deje de empujar.

Esto ocurre al final del expulsivo, cuando la cabeza del bebé está coronando a través de la vulva materna, y el profesional que atiende el parto (matrona o ginecólogo) determina que el periné está demasiado tenso como para no desgarrarse si la madre sigue empujando con tanta fuerza; es entonces que intentamos eliminar la fuerza de pujo, y dejando sólo la fuerza de la contracción y la gravedad la que ayude a que la cabeza del bebé salga.

El objetivo de ambos pujos, espontáneos y dirigidos, es el mismo. Sin embargo, la evidencia científica apunta que la realización de manera sistemática de los segundos altera la fisiología del parto, ya que aumenta la probabilidad de intervención sanitaria con episiotomías, instrumentales y supone un riesgo real para el periné de la mujer, pudiendo ocasionar lesiones que se traducen en incontinencia urinaria, de gases o fecal; dolor en el periné, coitalgia, prolapsos, y demás disfunciones.

Cómo hacer correctamente los pujos durante el parto

Como decíamos anteriormente el pujo es un reflejo provocado cuando la cabeza del bebé apoya en una zona del periné materno, y generalmente las ganas empujar aparecen con la contracción; de esta manera se unen ambas fuerzas, la fuerza que ejerce la madre con el abdomen y la contracción uterina.

Evidentemente, la dirección de pujo es fundamental y aunque parezca obvio debemos dirigir nuestra fuerza hacia la vagina. Es una pena que sigan viniendo mujeres en el postparto a consulta diciendo que la matrona o el ginecólogo les indicó que debía “empujar como si quisieran hacer caca”; ya que ejerciendo tanta fuerza hacia el periné posterior (hacia el ano) perdemos no solo efectividad, sino que aumentamos el riesgo de lesión perineal.

Las contracciones y la prensa abdominal son el “motor del parto” lo que ayuda al bebé a salir; lo ideal sería realizar 3 pujos en cada contracción, seguido de un periodo de descanso entre contracciones en los que la madre y el bebé descansan.

Existen dos tipos pujos: 

1. Pujo en espiración o exhalación (glotis abierta): realizamos una inspiración y tras finalizarla, vamos soltando el aire lentamente mientras hacemos una activación del músculo transverso (imaginamos como si abrazásemos al bebe con el abdomen) y dirigimos la fuerza hacia la vagina.

2. Pujo en apnea (glotis cerrada): realizamos una inspiración y tras finalizarla mantenemos el aire dentro de los pulmones, no lo soltamos; y en apnea realizamos el pujo. Es similar a hacer una abdominal clásica, llevando la barbillla al pecho para mantener glotis cerrada y activando los rectos.

En las últimas semanas de gestación se pueden ir practicando los pujos, para tener confianza el día del parto; para ir entrenando los músculos abdominales y saber cómo realizarlos de manera correcta. Normalmente se trabajan en las clases de preparación maternal con la matrona; pero también se pueden practicar de manera privada en la consulta, en la que a veces usamos dispositivos intravaginales que se inflan como un globo y asemejan a la cabeza del bebé.