El impacto de educar a tus hijos desde el miedo para que obedezcan
No dejes que las preocupaciones te guíen en la crianza de los niños transmitiéndoles inseguridad
- Consecuencias de meter miedo o atemorizar a los hijos para que obedezcan
- Listado de 11 frases que dan miedo y asustan a los niños al educarles
- Cuando las preocupaciones dominan a los padres a la hora de educar
- Consejos para dejar a un lado nuestros miedos al criar a los niños
En esta ocasión vamos a tratar un tema que seguro preocupa a todos los padres y madres del mundo pero que no siempre es sencillo de reconocer: educar desde tus propios miedos a tus hijos. Daremos respuesta a preguntas como ¿es efectivo el miedo a la hora de educar?, ¿cuál es la base para guiar a los niños desde el respeto?, ¿cómo puedo identificar que estoy criando desde el miedo? Gracias a estos consejos podrás guiar a los niños desde tu empatía y sabrás el impacto de educar a tus hijos desde el miedo para que obedezcan.
Consecuencias de meter miedo o atemorizar a los hijos para que obedezcan

Cuando un niño obedece por miedo, en realidad no está aprendiendo a reflexionar ni a comprender realmente las consecuencias reales de sus actos. De este modo, solo va a aprender a evitar el castigo o la amenaza. Esto puede generar una obediencia inmediata, pero no desarrolla la responsabilidad interna ni el criterio propio. De ahí que el miedo NO sea el método adecuado.
Con base a lo anterior, ¿te has parado a pensar alguna vez si estás educando a tus hijos desde el miedo? Te hago esta pregunta así, tan directamente, porque saber reconocer si la educación que le das a tus hijos está basada en tus propios miedos y preocupaciones es el primer paso para intentar darle una vuelta de hoja a ese tipo de crianza. Pero, empecemos por el principio.
Educar a los hijos desde el miedo quiere decir anticiparse, si no siempre, casi, a lo que pueda pasar y no solo eso, sino que además se hace desde una forma negativa. Las prisas y agobios nos hacen pensar así y también en querer controlar la situación presente y la futura. Cuando nos centramos en preocuparnos de lo que puede llegar a pasar nos impide ocuparnos del ahora.
En ese sentido, nos anticipamos a las cosas sin ser conscientes y entonces creamos los miedos que tenemos en la mente y, peor aún, se los transmitimos a los niños. Estamos educando a los pequeños desde nuestros miedos y preocupaciones por lo que podría suceder. Y justamente, ese miedo se traduce en frases que buscan asustar para conseguir la obediencia.
Listado de 11 frases que dan miedo y asustan a los niños al educarles

Atemorizar a un niño puede tener consecuencias físicas y psicológicas, como aumento de ansiedad, inseguridad, baja autoestima o dificultad para confiar. El miedo sostenido activa respuestas de estrés en su cuerpo y afecta su sensación de seguridad. Pero ¿qué quiere decir transmitir a los hijos nuestros miedos? Pues que les pasamos el miedo que sentimos y esto les limita.
Entre las consecuencias de educar desde el temor están que si educamos a los hijos así y a que las cosas no salgan como queremos, lo que estaremos haciendo en verdad será ponerles una barrera a que puedan entender el mundo correctamente pues, al mirarse en el mismo espejo que somos nosotros, verán que constantemente estamos en tensión, que tenemos miedo.
Da igual lo que digamos con palabras, los niños van a prestar más atención a nuestros gestos, lo que le va hacer actuar de un modo más inseguro. Se trata, por lo tanto, de un miedo 'egoísta' a que las situaciones no sean fáciles, a querer tenerlo todo bajo control. Y es ahí donde surgen esas frases demoledoras que logran una reacción inmediata, pero generan miedo, no aprendizaje.
Así, el niño puede comportarse por temor, mas no por comprensión. Cuando la obediencia nace del miedo, el aprendizaje es superficial y el niño actúa para evitar el castigo, no porque haya entendido el sentido del límite. Con el tiempo, esto afecta su autoestima, su capacidad para tomar decisiones y su confianza en los adultos. Es mejor educar desde el respeto y la firmeza.
Cuando las preocupaciones dominan a los padres a la hora de educar

Si ves que no eres racional o coherente con lo que dices y haces ¡para! Si notas que tu cuerpo te manda señales de este tipo: tu espalda y tu cuello se tensan, tus dientes rechinan por la noche y por el día, tu respiración se entrecorta, tu voz tiembla, tus nervios están de punta ¡para! Solo desde la calma puedes tomar las decisiones correctas respecto a la crianza de tus hijos.
Y, ahora que te has detenido, piensa con calma. No pasa nada si ahora no quiere merendar, el mundo no se va a acabar si resulta que tenías razón y no quiere irse del parque. No hay nada que temer si no aprende ahora mismo a comer bien, tener buenos modales en la mesa y a la vez lograr que nada se manche. Tiene toda la vida para poder aprenderlo pero también para fallar.
Piénsalo de esta otra forma, el miedo está para salvarnos la vida, para reaccionar a tiempo si un coche viene rápido en nuestra dirección. Más allá de eso, hay que tratar de dejarlo de lado. ¿Cómo? Te preguntarás. Pues, además de reconocerlo, debemos pararnos a reflexionar y decirnos a nosotros mismos 'sí se pueden hacer las cosas de otra forma', solo así se logrará el objetivo.
Consejos para dejar a un lado nuestros miedos al criar a los niños

Finalmente, hay que recordar que educar desde el respeto no es la ausencia de límites, sino ser firmes sin amenazar. Los niños necesitan seguridad, coherencia y guía emocional, además de estas acciones:
- Relaja tu mente y tu cuerpo. Usa las mismas técnicas de relajación que enseñas a tus hijos como respirar despacio o contar hasta diez.
- Ten claro que vivir el presente y centrarte en el ahora es lo mejor que puedes hacer: el pasado no se puede cambiar y el futuro no lo puedes predecir.
- Equivocarte y aprender de los errores funciona. Seguro que es algo que siempre les dices a los niños pero pocas veces haces para ti misma.
- Olvídate de las consecuencias futuras a corto y a largo plazo. Que no se coma todo el plato ahora no quiere decir, para nada, que vaya a pasar hambre. Que se pelee ahora con su hermano no se va a traducir en que el día de mañana se vayan a llevar mal, ¡ni mucho menos!
- No temas no tener siempre el control de tus pensamientos ni de tus acciones, ¡deja que la vida te sorprenda!
- Educa en valores a tus hijos y hazlo siempre. No pretendas que obedezcan (se ha descubierto que el cerebro humano no está programado para ello) sino que confíen en ti y colaboren.
- No les 'pases' tus miedos, en lugar consigue que piensen por sí mismos.
Y así, querida mamá o papá, estarás educando a niños felices con una gran autoestima.
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Bibliografía
- Pérez Grande, M.D. (2000) El miedo y sus trastornos en la infancia. Prevención e intervención educativa. Aula 12, Ediciones Universidad de Salamanca (ed.) España, pp. 123-144 Disponible en https://gredos.usal.es/bitstream/handle/10366/69368/El_miedo_y_sus_trastornos_en_la_infancia.pdf;sequence=1