Por qué los padres debemos dejar de preocuparnos y empezar a ocuparnos

Aprende a reconocer si estás educando a tus hijos desde el miedo y el temor

María Soto
María Soto Embajadora de Disciplina Positiva

En esta ocasión vamos a tratar un tema muy interesante que nos concierne a todos los padres y que, muchas veces, hacemos sin apenas darnos cuenta: educar desde el miedo o el temor. Cuando caemos en esta circunstancia, solo somos capaces de preocuparnos en lugar de ocuparnos del día a día y de la crianza de los niños.

En el momento en el que los padres somos capaces de hacer el cambio y dejar de preocuparnos constantemente por lo que podría suceder (que a menudo no llega nunca a ocurrir) y empezamos a ocuparnos de lo que está ocurriendo y vivimos el presente, cambia nuestra forma de relacionarnos con nosotros mismos y con nuestros hijos.

Dejar de preocuparse y empezar a ocuparse

Ocuparnos en lugar de preocuparnos

Educar desde el miedo es algo que muchas veces hacemos los padres, puede que incluso a diario y sin darnos cuenta. Por eso, es importante pararse a reflexionar para no transmitir esta inseguridad o negatividad a nuestros hijos.

Educar desde el miedo es una manera de pretender anticiparse a las cosas complicadas que nos suceden con los niños y, sin pretenderlo ni ser conscientes de ello, al final acabamos por crear los miedos que tenemos. Estaríamos hablando de las consecuencias que tiene en lugar de ocuparse de las cosas, preocuparse por todo.

Identificar si estás educando desde el miedo a los niños

Educar desde el miedo a los niños

Entonces, ¿cómo podemos darnos cuenta de que estamos educando desde el miedo a nuestros hijos? En primer lugar, es muy importante pensar en el ahora. Sin embargo, a menudo, los padres caemos constantemente en pensar en el después: 'si le doy esto se va a atragantar', 'cuando le suba al coche va a protestar', 'si vamos a la playa no va a querer salir del agua'...

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No olvides que, si estás pensando todo el rato en el futuro dejas de estar en el ahora. Entonces, probablemente, estés educando a tus hijos desde el miedo, desde el temor de que pueda pasar algo que en verdad no tendría por qué ocurrir. De ahí, la importancia de dejar de preocuparnos por lo que ocurrirá y empezar a ocuparnos de lo que tenemos en este momento o de la situación que se está produciendo en este momento.

Normalmente pensamos en ese futuro inmediato desde la negatividad, desde los problemas que anticipamos. Sí que es verdad que está bien prepararse de algún modo pero siempre desde la previsión y no desde la idea de que todo va a salir mal pues esa negatividad se acaba proyectando en los niños.

Las emociones que los padres contagian a sus hijos

Las preocupaciones de los padres

Es importante entender que en el cerebro de los niños, las estructuras racionales que les ayudan a entender el mundo como lo entendemos los adultos, todavía está en formación y desarrollo. Por lo tanto, una manera que tienen ellos de entender lo que sucede es a través de las neuronas espejo. Las neuronas espejo sirven para imitar, entonces, cuando nosotros estamos dominados por una emoción o preocupación en ese momento, en este caso el miedo, es la que van a coger los niños un poco para ubicarse y entender qué sucede.

Si estamos en tensión, aunque digamos lo contrario, ello lo notan. Esa necesidad de control que está sustentada por el miedo se proyecta en los niños y, como consecuencia, todo sale peor. Muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de ello, no estamos en pánico, simplemente estamos en tensión pues nos adelantamos a las situaciones desde la negatividad.

Por eso, siempre es importante reconocer y darse cuenta de que estamos planificando desde el miedo y no desde la previsión. Ahí hay una diferencia muy grande respecto a lo que estamos proyectando en los niños.

Prevenir sí, pero no preocuparse y perderse el presente

Cuando los padres nos preocupamos en exceso

Lo podemos extender un poco a nuestra vida diaria como adultos. Al final, si estamos todo el rato desde esa posición del miedo y la preocupación, nos perdemos muchas cosas del aquí y el ahora. Lo que estaríamos haciendo es evitar que la vida nos sorprenda. Tampoco dejamos margen a los errores, a las equivocaciones.

Vale que tenemos que planificar las cosas importantes, grandes y peligrosas, hasta ahí estamos de acuerdo. Sin embargo, hay otras cosas diarias y cotidianas que se pueden ir resolviendo sobre la marcha. Las podemos dejar fluir para centrarnos, a cambio, en vivir el presente, el momento actual. Dejar de preocuparnos de lo que vendrá y ocuparnos de aquello que vivimos ahora mismo.

El miedo está pensado para salvarnos la vida, sin embargo, si dejamos que nos domine, no disfrutaremos de vivir. ¡Esperamos que nuestras palabras te ayuden a reflexionar!

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