Los 12 ‘nunca jamás’ en la educación de los hijos que debes tener presente

Educar en el amor, el respeto y la comprensión también quiere decir no hacer una serie de cosas que aquí te explicamos

Maya López
Maya López Licenciada en Filosofía y Letras

¿Te acuerdas del juego ‘yo nunca he…’? Uno decía, por ejemplo, ‘yo nunca he dicho una mentira’ y, quien sí la hubiera dicho, tenía que hacer algo como dar una vuelta corriendo al patio. Recuerdo este juego con cariño y, como ahora soy madre, lo veo como una lección y un ejercicio a tener presente. Estos son los nunca jamás de cara a la educación de los hijos que seguro tú también compartes conmigo.

Nunca jamás le hagas o digas a tus hijos…

los nunca jamases de los padres

Todos los padres y madres del mundo queremos lo mejor para nuestros hijos, por ello además de cubrir sus necesidades básicas, les damos amor incondicional, les ayudamos a gestionar sus emociones, estamos ahí para ellos y un millón más de cosas que ya te sabes de sobra. No obstante, educar en el amor, el respeto y la comprensión también quiere decir no hacer una serie de cosas, las mismas que aquí te comparto.

1. Jamás debes culpar a tu hijo de tus problemas
Tu hijo o hijos no deben ser el blanco de tus frustraciones, tus miedos, inseguridades, problemas, mal humor o días malos. No están ahí para eso, no se lo merecen y tampoco está bien que aprendan que así es cómo se debe actuar. ¿Sabes lo que sí resulta muy útil para todos? Compartir con ellos cómo te sientes, cómo te ha ido el día o qué te inquieta.

2. Nunca jamás debes compararle ni hacerle sentir inferior
Decir ‘yo a tu edad lo hacía así’ queriendo decir que lo hacías mejor o ‘tu hermano se comporta de este modo’ o ‘mira qué notas han sacado tus compañeros’ son formas de compararle e incluso de hacerle sentir inferior. Si quieres que tu hijo se valore a sí mismo, primero valora tú sus capacidades.

3. No le obligues a comer
‘Si no te lo comes todo, no te llevo al parque, no juego, serás el más pequeño de los amigos’. Jamás debes obligarle a comer ni tampoco ofrecerle como premio la comida poco sana ‘si te comes el pescado te daré una galleta de chocolate’. La hora de la comida debe ser un momento distendido, no de enfado.

4. Nunca le regañes en público
¿Sabías que si regañas a un niño en público le estás humillando? Te conviertes en su enemigo cuando en verdad siempre debes ser su aliado. Si le tienes que decir algo para que cambie de comportamiento que sea en privado o en voz baja.

5. Bajo ningún concepto te rías de él
No te rías de tu hijo nunca, ni de broma, ni cuando tenga miedo, ni cuando haga algo que a ti te parezca ilógico. Reírte con él sí, todo lo demás está fuera de lugar.

6. Jamás te prometas a algo que no vas a poder cumplir
Si le dices que le vas a llevar al zoo y al final no lo haces que sea por un motivo de fuerza mayor y no porque no te apetezca, hayas cambiado de idea o tengas otros planes mejores. Igual tú tienes la opinión que no pasa nada, que le puedes llevar otro día, pero para tu pequeño es una muestra de la confianza que puede tener hacia a ti. 

Sé el mejor ejemplo para tu hijo y estarás orgullosa de ti misma

ejemplo para tus hijos

No pienses que con esta retahíla de cosas pretendo que te sientas culpable, ni mucho menos, simplemente tengo la intención que tú y yo hagamos un ejercicio de pensamiento para sentirnos orgullosas y ser nuestra mejor versión para nuestros hijos. Por eso, saber lo que jamás debes hacer en la educación de tus pequeños te resultará de gran utilidad para conocer lo que sí les aporta y transmite valores positivos.

7. Nunca le digas que no llore
Todos lloramos alguna vez, de pequeños más, de mayores menos porque tenemos la teoría, más o menos acertada, de que hay que controlar nuestras emociones. Lo que sí me gustaría que tuvieras claro es que esas frases de ‘no se llora’ o ‘los niños no lloran’ no tienen ni base ni fundamento alguno.

8. Jamás dejes de hablar con él por mirar tu móvil
El tiempo de calidad con tu familia es el mejor que puedes darles. Si miras el móvil por mirar mientras estás a su lado, ten por seguro que cuando tengan el suyo propio harán lo mismo.

9. No elijas por tu hijo
Que sea él, en la medida de lo razonable, el que elija sus propios libros, la ropa que se quiere poner, lo que va a ver en sus ratos de dibujos o lo que quiere contestar, si es que quiere, cuando alguien le pregunta qué quiere ser de mayor. Le será de gran ayuda para aprender a pensar por sí mismo.

10. Nunca jamás de la vida le digas que no le quieres ni se lo hagas sentir con tus gestos
Sé que lo sabes, pero igual en momentos de enfado se te puede olvidar o le puedes dar a entender aquello que no es cierto.

11. Jamás le digas frases que dañan su autoestima
‘No te aguanto’, ‘déjame tranquilo’, ‘no haces nada bien’, ‘deberías parecerte más a tu hermano’. Las frases negativas como esta no deben formar parte de tu vocabulario jamás de los jamases.

12. Nunca le pegues ni le amenaces
Si le tienes que poner límites, seguro que sí, que sea desde el respeto y la comprensión. Más vale decir ‘ahora no podrás ver los dibujos porque tienes que pensar en lo que has hecho’ que pegarle o decir frases como ‘ya verás cuando llegue tu padre’.

Cuando tengas dudas acerca de lo que sí y lo que no, ponte en el lugar de tu hijo ‘¿me gustaría que me lo hicieran a mí?’ ¡Tendrás tu respuesta!

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