Qué hacer y decirles a tus hijos cuando no te apetece jugar con ellos

Son muchos los padres que se sienten culpables por no querer jugar con los niños, pero hay alternativas

María José Padilla
María José Padilla Coach educativa

¿Qué tal te sentirías si tu pareja te dice que te quiere mucho pero que no quiere compartir actividades o tiempo contigo? Algo parecido es lo que deben sentir nuestros hijos cuando le decimos: 'Lo siento cariño, pero ahora no quiero jugar contigo'. Pero, ¿qué podemos hacer y decirles a los niños cuando no nos apetece jugar con ellos?

¿Qué pensará tu hijo con esta respuesta? ¿Cómo te sientes tú después de haberla dado? ¿Culpabilidad? ¿Sentido de mala madre o mal padre? O ¿te sientes bien sin más? Todas estas preguntas y los sentimientos y emociones que van a florecer en ese momento, vamos a tratarlos en este artículo para que la próxima vez que te ocurra, tengas las palabras y ánimos adecuados para dar la respuesta más oportuna.

Por qué a veces no te apetece jugar con tus hijos

Cuando no te apetece jugar con tus hijos

Mamá, ¿jugamos?, Papá, ¿jugamos?... Nos da pena decirles que no, porque para ellos jugar con nosotros, sus padres, no es solo jugar; es la forma que tienen nuestros hijos para hacernos partícipes de su lenguaje, su comunicación y su mundo. Pero, ¿por qué nos planteamos el no hacerlo?

Varios pueden ser los motivos:

- Nos sentimos ridículos jugando.

- Sentimos que estamos perdiendo el tiempo.

- Estamos cansados.

- Nos aburre jugar con ellos.

- No nos damos permiso para distraernos o pasárnoslo bien.

- Nos aparece la auto exigencia o perfección como cargo de conciencia.

- Nos duele todo el cuerpo después de jugar con él o ella.

- El rol de adulto no nos deja conectar con nuestro niño o niña interior.

- Tenemos otros deberes de casa más urgentes que hacer.

- No sabemos cómo disfrutar un rato al jugar con nuestros hijos.

Qué decirles a los niños cuando no queremos jugar

Lo que debes decirles a los niños cuando no quieres jugar

A veces, el juego que nuestros hijos quieren que llevemos a cabo es solo un poco de atención, quizás unas cosquillas, un poco de orden en el juego que esté realizando, ayudarlo a recoger los juguetes o simplemente, que lo mires mientras juega... Por ello, lo primero que debemos hacer antes de responder es preguntarle qué tipo de juego quiere que realicemos juntos.

Después, valoraremos si llevaremos o no a cabo el juego con ellos. Y si la respuesta fuera no, vamos a detallar algunas formas de decírselo y que no nos haga sentir mal:

- Gracias hijo, ya sabes que me gusta jugar contigo, pero ahora no puedo... (dale una alternativa)... cuando termine de trabajar. (Y por supuesto, hazlo).

- Gracias cariño, ese juego parece muy divertido. ¿Qué te parece si empiezas tú y en un rato me uno a ti?

- Creo que nos podríamos divertir mucho pero que te parece si esperamos a papá o mamá para jugar juntos?

- Me encanta verte jugar, ¿qué tal si juegas tú un rato y yo te miro?

Cualquiera de estas respuestas te dará un respiro para seguir haciendo lo que tú desees mientras él se conforma durante un rato sin tu presencia y sin el juego compartido, pero no puedes abusar de estas respuestas o la relación se verá afectada negativamente. El juego es una forma de sentir que nuestro amor es un hecho y no solo palabras.

Alternativas para pasar tiempo en familia

Pasar tiempo en familia todos juntos

Por otro lado, si realmente hay un dolor corporal o una razón física que realmente te impide jugar tanto como te gustaría con tus hijos, tranquila, mamá o papá. Hay otras alternativas para pasar tiempo con los niños:

- Ver alguna serie juntos.

- Cocinar juntos.

- Enseñarle a realizar puzles u otra actividad que desee aprender (los juegos de mesa les encantan).

- Colorear juntos.

- Ir al cine.

- Leer juntos.

- Dejarle que decida de entre una lista de alternativas que previamente habéis realizado.

Los niños necesitan padres que estén presentes, no padres perfectos, y jugar con ellos solo es una parte de ser padres. No te tortures. Enséñale que:

- Hoy por ti, mañana por mí.

- Muéstrales el camino a la autonomía para que encuentren alternativas a la respuesta de 'ahora no quiero jugar contigo'.

- Enséñale que no todo se tiene cuando se desea y que lo bueno, en ocasiones, se hace esperar.

- Hazle valorar el tiempo. Sería bueno que entienda que tú también necesitas un tiempo para ti y otro para compartir.

Qué hacer para no sentirte mal ni culpable

Culpabilidad al no jugar con ellos

Además, aquí os proponemos algunas soluciones para que no te sientas mal:

- Adapta el juego a tu cansancio, en lugar de jugar al fútbol proponle jugar a un juego de mesa.

- Ofrécele alternativas: no me apetece jugar a esto, pero ¿qué tal si...?

- Haz las paces entre tu rol de adulto y el de niño interior. Deja tu ego fuera. Sé empático.

- Negocia con él o ella otra actividad casera o en el exterior: pasear por el campo, leer un libro, hacer puzles...

- Déjate llevar, que sea él tu guía y deja que tome las riendas del tiempo y el juego.

- Recuerda, no mentir, no ignorar, dar las gracias por la petición y si la respuesta es negativa, busca una alternativa. De esta manera, la relación seguirá en su buen equilibrio y amor.

- Por último, aprende a cuidar de ti para no ir estresado o estresada, ansioso o ansiosa, cansado o cansada...

No olvides que nuestros hijos aprenden a vivir según nosotros les mostremos cómo vivimos cada día. Somos su modelo a seguir.

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