Mar en tierra. Cuento para los niños que están en el hospital

Cuento sobre la esperanza y la imaginación de los niños

María O´Donnell
María O´Donnell Escritora de cuentos

Este es un bonito cuento sobre la esperanza y la desbordante imaginación de los niños que se encuentran en situaciones delicadas como es el ingreso en un hospital.

Los niños son capaces de superar situaciones que a los adultos se nos hacen muy complicadas gracias a un poder de superación y de evasión increíble.

Esta es una bonita historia para niños que están en el hospital esperando recuperarse para poder vivir grandes aventuras.

Cuento infantil para niños que están en el hospital

Cuento para niños sobre la esperanza

Victoria cerró los ojos en cuanto apareció la enfermera. No quería oírla, le ponía nerviosa. Además, para hablar con ella ya estaba su madre. Prefería hacerse la dormida y recordar la playa del año pasado, cuando conoció el mar por primera vez. Imaginaba las olas que le atrapaban, le hacían dar volteretas y a ratos le impedían respirar. Se acordaba de cómo salía a la superficie a llenar sus pulmones y de la risa que le entraba por el miedo que había pasado. Luego, solía quedarse quieta para atrapar el sol con su cara y se volvía a meter rápidamente en el agua. Y podía ocurrir que el mar la estrellara contra los trocitos de concha de la orilla o que sus hermanos se le cayeran encima y les tuviera que pellizcar o que viera un banco de pececillos plateados salir huyendo. Podía ocurrir cualquier cosa. El mar era así. 

La enfermera cuchicheó con la madre “para no despertar al angelito rubio” y la niña se movió incómoda en la cama estrecha. La madre se acercó con miedo a que se cayera y le puso una mano en el hombro. Cuando se cerró la puerta, Victoria abrió los ojos.

-Mamá, ¿Cuándo iremos al mar?

- Cuando estés bien.

En los días blancos de batas de médico, de aire espeso y de comida sosa, la niña escribía y dibujaba historias del fondo marino. Podía ser una sirena o una buceadora, podía encontrar un tesoro o picarle una medusa.  Cuando las terminaba, se las daba sólo a los médicos que no le hacían daño. Y los pasillos y las consultas se llenaron de pulpos, de tiburones, de rayas y de tortugas.

Al cabo de un tiempo, Victoria se curó del todo y se pintó a sí misma como la capitana de un barco lleno de caras con sonrisas.

A la salida del hospital, la madre enfiló el camino hacia la costa.

-¿Dónde vamos, Mamá?

-A casa.

Ejercicios de comprensión lectora

Si quieres descubrir si tu hijo ha entendido el cuento, hazle estas sencillas preguntas de comprensión lectora.

  • ¿Dónde estaba Victoria?
  • ¿Dónde imaginaba que estaba?
  • ¿Qué es lo que dibujaba la niña?
  • ¿A quién le regalaba sus dibujos?
  • ¿Dónde fue la niña cuando salió del hospital?