Cómo mejorar la inmunidad baja en los niños para evitar enfermedades

Síntomas que alertan de que el sistema inmune del niño está débil

Carla Estrada

Un sistema inmune fuerte puede prevenir muchas enfermedades tanto en los mayores como en los niños. Por ello es importante proteger las defensas y mejorar la inmunidad baja de los niños para prevenir enfermedades. A continuación te contamos los síntomas de inmunidad baja y te damos unas recomendaciones para fortalecer el sistema inmune infantil.

Cómo funciona el sistema inmune de los bebés y niños

el sistema inmune de los niños

El sistema inmune o también llamado inmunitario o de defensa está formado por un conjunto de células, órganos y tejidos que trabajan unidos y coordinadamente con la finalidad de defender el organismo de cualquier ataque producido por agentes externos (virus, bacterias, hongos, parásitos). A través de estas 'agresiones' el cuerpo puede ser agredido de cualquier forma y provocar en él enfermedades desde leves hasta graves e incluso mortales.

Además existen unas células de defensa llamadas glóbulos blancos o leucocitos que también forman parte de este sistema inmune. Dentro de estas células hay dos tipos:

- Fagocitos. Su función es devorar a los gérmenes invasores.

- Linfocitos. Son células de memoria, ya que permiten que el organismo pueda recordar y reconocer esos agentes invasores en caso de que lo vuelvan a atacar.

En el caso de los recién nacidos, ellos nacen con un sistema inmunitario inmaduro, el cual se va madurando y desarrollando en la medida que crece y que va recibiendo lactancia materna. No hay que olvidar que la leche humana (sobretodo el calostro) recibe millones de anticuerpos que ayudan a fortalecer el sistema de defensa del niño y así prevenir o defenderse de posibles agentes infecciosos. Posteriormente, al recibir las vacunas, irá produciendo sus propios anticuerpos para fortalecer aún más su sistema de defensa.

Síntomas de inmunidad baja en niños

inmunidad baja en los niños

Es importante conocer estos síntomas para estar atentos en caso de que tu hijo o hija los presente:

- Debilidad o cansancio extremo.

- Somnolencia o sueño excesivo.

- Infecciones recurrentes: urinarias, amigdalitis, otitis, herpes, micosis...

- Síntomas gastrointestinales: náuseas, vómitos, diarreas intermitentes o que tardan en mejorar.

- Palidez cutánea-mucosa.

- Enfermedades leves como gripe que se prolonga en el tiempo y tarda en curar.

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- Lesiones de piel y resequedad de la misma.

- Poco interés por la actividad física.

- Escasa concentración en la escuela o tareas escolares.

- Fiebre recurrente y sin causa aparente.

- Cabello débil, quebradizo y caída frecuente del mismo.

- Uñas débiles y quebradizas.

Estos son signos y síntomas que en líneas generales nos pueden hacer sospechar de un sistema inmunológico débil o lo que llamamos defensas bajas para así tomar las conductas adecuadas para buscar fortalecer y estimular este sistema.

Recomendaciones para fortalecer el sistema de defensas de nuestros hijos

el sistema de defensa de los niños

1. Lactancia materna en la primera hora de vida del recién nacido. El niño recibirá el calostro, que es la primera leche, llamada también la primera vacuna. Se trata de una sustancia rica en anticuerpos, que van a reforzar ese sistema inmunológico inmaduro y lo ayudarán a protegerse de posibles enfermedades infecciosas.

2. Cumplir con el calendario de vacunas (habrá que conocer cómo es el protocolo de cada país). Con esta práctica se consigue reforzar el sistema de defensa y evitar enfermedades graves que pueden llevar a incapacidades o incluso la muerte de la población infantil.

3. Iniciar la alimentación complementaria a los 6 meses con todas las recomendaciones pertinentes para realizarla de una forma adecuada, saludable y exitosa. También es importante  mantener una alimentación equilibrada y con un aporte diario de los tres macronutrientes, vitaminas y minerales, es decir, debe incluir proteínas, carbohidratos, grasas saludables y abundantes frutas, hortalizas y vegetales.

4. Ofrecer agua en cantidades adecuadas para cada grupo etario. De 6 a 12 meses: 1,5 a 3 onzas por cada comida (3 a 4 comidas); de 12 meses a 24 meses: 3,5 a 4 onzas por comida (5 comidas); de 2 a 6 años: 2,5 a 4 vasos al día (1 vaso es igual a 240 ml); y de 6 a 12 años: 4,5 a 6,5 vasos al día.

5. Realizar actividad física adecuada según la edad del niño al menos 3 veces por semana. Entre las recomendadas tenemos natación, caminata, montar bicicleta, bailar, fútbol o artes marciales.

6. Exponerlos al sol para sintetizar la vitamina D en horas recomendadas (antes de las 10 am y posterior a las 4pm), para evitar insolación, quemaduras de piel o lesiones cancerosas.

7. Estimular y procurar un sueño adecuado, con siestas de acuerdo a cada edad y un sueño nocturno placentero.

8. Evitar el consumo de alimentos procesados, químicos y azúcares añadidos como golosinas, caramelos, chocolate, dulces. Eliminar la llamada comida chatarra o comida rápida como pizzas, hamburguesas o perros calientes que no sean hechos en casa.

9. Llevar un control regular con su pediatra, quien considerará el uso de algún medicamento, suplemento vitamínico o probióticos, en caso necesario.

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