Cómo educar a los niños y niñas para que cuiden su suelo pélvico

El periné no es algo femenino, también afecta a los niños y los hombres

Lidia Expósito Peral
Lidia Expósito Peral Fisioterapeuta y Osteópata

¿Tienes niños y niñas pequeñas? ¿Qué pensarías si te dijésemos que tienes que instruirles en la adquisición de buenos hábitos de alimentación o de higiene infantil? Seguramente te parece que no haría faltar ni insistir, ¡es algo lógico! Pero, ¿y si te insistiéramos en que debes educar a los niños y niñas para que cuiden su suelo pélvico? Descubre qué consecuencias puede tener para su futura salud no hacerlo. 

La importancia educar el suelo pélvico en niños y niñas

suelo pélvico en niños y niñas

El suelo pélvico o periné es un conjunto de varias capas de músculos, ligamentos y membranas con forma de 'hamaca' que se extienden desde la cara posterior del pubis hasta el coxis.

Su función es la continencia de orina, heces o gases. Mantiene el útero, la vejiga y el recto en una correcta posición. Además interviene en las relaciones sexuales, lo que ayuda en el momento de buscar quedarse embarazada. Es muy importante, también, para conseguir una buena postura y su correcta función ayuda a mejorar dolores lumbo-sacros.

Cuando hablamos de suelo pélvico, solemos pensar en las mujeres, especialmente durante el embarazo o el postparto y parece que se nos olvida que los hombres también tienen suelo pélvico y deben cuidarlo.

La realidad es que somos el público femenino el que presentamos más riesgo de sufrir problemas de suelo pélvico, debido a nuestras particularidades anatómicas. En las mujeres el periné presenta tres orificios: uno para la uretra, otro para la vagina, y otro para el ano, y esto lo hace más frágil.

Lo ideal sería que instruyéramos a nuestros hijos a cuidar su suelo pélvico desde pequeños. Así podríamos evitar problemas futuros, sobre todo, si practican deportes de impacto para el suelo pélvico, como el baloncesto, tenis, o diversas disciplinas de atletismo.

Los microtraumatismos de repetición que provocan los saltos, o los aumentos de presión abdominal que pueden surgir de la realización de ciertos ejercicios, como los típicos crunch de abdominales, pueden ir distendiendo el periné y provocar su debilidad.

Si no se realiza un correcto entrenamiento y no se tienen unos buenos hábitos diarios de cuidado del suelo pélvico, podrían empezar a surgir fugas urinarias. Estas son mucho más frecuentes de lo que nos imaginamos en chicas jóvenes deportistas de élite, debido a la intensidad y frecuencia de sus entrenamientos.

La incontinencia urinaria es la consecuencia más frecuente de un periné en mal estado. Se produce una pérdida de orina que va desde unas gotas hasta una cantidad mayor. Existen varios tipos de incontinencia, pero la más frecuente y que más fácilmente se puede prevenir, es la incontinencia de esfuerzo. En ésta, si se produce un aumento de presión intraabdominal como al  toser, reír, estornudar, saltar, es cuando se da el escape involuntario de orina.

Trucos para cuidar el suelo pélvico en niños y niñas

cuidar el suelo pélvico en los niños

Uno de los consejos más importantes que deberíamos adoptar desde niños para evitar problemas de suelo pélvico es luchar contra el estreñimiento. Una correcta hidratación y alimentación, en la que se incluya una buena cantidad de frutas y verduras,  pre y probiótcos, es muy importante; así como evitar productos procesados y refresco, algo que ayudará a luchar contra la obesidad, la cual es otro factor de riesgo para el suelo pélvico. Su presencia aumenta la incontinencia y los prolapsos.

Un prolapso es la caída o descenso de un órgano interno. Sucede en la vejiga o el útero, donde estas vísceras descienden desde la cavidad pélvica hacia la vagina o en el recto, donde esta parte final del intestino baja por el recto. Existen varios grados, según cuánto sea el contenido que cae.

Si el intestino está lleno de heces, tendrá menos movilidad, pesará más, deberá soportar más esfuerzo por nuestra parte a la hora de intentar evacuar y con el paso del tiempo se  irá debilitando la musculatura del periné, llegando incluso a poder provocar incontinencia o molestias lumbares.

Otra recomendación que debemos realizar desde pequeños es el evitar aguantarnos las ganas de ir al baño, o el ir sino tenemos aún la sensación de que debemos hacerlo. El aguantar más tiempo puede incluso favorecer infecciones. El ir antes de notar la sensación,  puede hacer pensar a la vejiga que aunque no esté llena debe evacuar. Eso podría generar con el paso del tiempo una vejiga hiperactiva, que daría ganas de orinar sin estar llena. Es útil preguntar a los niños cuándo han ido al baño, o si tienen ganas de ir.

También es importante no apretar cuando orinamos o defecamos. A veces lo hacemos para terminar antes, pero en el baño no debemos tener prisa. Además, al hacer esto, no favorecemos la relajación de los esfínteres, sino todo lo contrario.

Otra cosa que se suele hacer sin ser consciente es bloquear la respiración mientras empujamos. Ambas cosas (apretar y bloquear la respiración) distienden y debilitan la musculatura del suelo pélvico. Aquí el diafragma y el contenido abdominal descienden y empujan las fuerzas hacia el periné, que recibe demasiada presión, sobre todo en la parte anterior que es más débil.

Por último, desde que somos niños deberían de enseñarnos a adoptar una buena postura a la hora de ir al WC. Nuestro cuerpo está preparado para defecar en posición de cuclillas. Como ya no hacemos esto, debemos ayudar a que el músculo puvorectal se relaje para permitir la salida de las heces. Al sentarnos en el WC, este músculo no se relaja del todo, como haría en la posición de cuclillas. El simple gesto de ayudar a aumentar la flexión de nuestras caderas con un banquito situado en el suelo, hará que se relaje y se facilite la evacuación.

Nuestro tronco debe estar erguido, y con frecuencia lo que hacemos es flexionarnos hacia delante. Si el niño no llega a apoyar los pies en el suelo, deberíamos facilitárselo con una banqueta alta.  Recordaremos que no aguanten la respiración para evacuar y les podemos decir si lo necesitan, que se ayuden soplando, pero sin realizar apnea.

Recuerda, educa a tu hijo e hija en cuidar su suelo pélvico. Te lo agradecerán cuando sean mayores.