Mi hijo ha dejado de dormir bien - Las crisis del sueño en los niños

Para mejorar las regresiones en el sueño del bebé y niños, lo mejor son las rutinas antes de dormir

Julio Sánchez, médico neurofisiólogo

Todos disfrutamos de una buena noche de sueño pues así recuperamos las energías que se han agotado tras un largo día, haciendo que el cuerpo logre restaurarse y la mente esté más clara, listos para una nueva rutina. Pero no siempre el sueño infantil es algo fácil de conseguir durante los primeros años de la infancia. Incluso, a veces puede ocurrir que tu hijo deje de dormir bien como lo hacía antes. En esta ocasión vamos a hablar sobre las crisis del sueño en los niños y los bebés y cómo estas regresiones afectan a sus despertares y descanso nocturno.

A qué edad se pueden esperar las crisis del sueño infantil

Las crisis del sueño o regresiones en bebés y niños

Las crisis del sueño son conocidas por ser un retroceso en la rutina de dormir de un niño. Suelen darse como parte de una ruptura o disminución de la calidad del sueño que se estaba obteniendo previamente. A menudo, estas regresiones coinciden con un evento estresante en la vida del niño, siendo más frecuentes en los bebés de alrededor de 6 meses cuando comienzan a cambiar los patrones de sueño y aparece el ritmo circadiano.

Sin embargo esta no es una ley escrita, ya que las conocidas como crisis del sueño se pueden dar antes o después de esta edad; todo dependerá de la maduración propia del bebé. Existen casos los que los bebés (por lo general de 4 meses) más jóvenes tienen un reloj biológico ya madurado para su edad. Pero también puede pasar el caso contrario, niños en que la maduración de su reloj biológico interno sea de más tardía (hasta 7 - 8 o 10 meses) por lo que también pueden padecer de crisis de sueño siendo mayores.

Cuando tu hijo deja de dormir bien por la noche: ¡rutinas!

Las rutinas de sueño para que tu hijo duerma  bien

Cuando se toca este tema, los expertos no hablan en relación a la edad biológica del bebé, sino a su proceso madurativo y cómo los factores externos influyen en este para que existan las irregularidades a la hora de obtener una buena noche de descanso. Es por estas razones que se le da tanta relevancia a lo que son las rutinas de sueño, pues ayudan a tener una guía que seguir y con la que controlar los factores externos que causan las regresiones nocturnas.

[Leer +: Cómo afectan las regresiones del sueño a tu hijo]

¿Cuál es el efecto de las rutinas de sueño sobre los niños? Estas ayudan a reducir el efecto negativo de los agentes externos sobre la calidad del sueño. Por ello, los padres no tenemos que temer el incluir hábitos diarios para realizar antes de que tu hijo se acueste a dormir.

Se trate de establecer una serie de costumbres que repetimos todos los días antes de la hora de dormir. De esta forma, ayudamos al niño a saber que vamos a acostarnos (y ponen menos problemas a la hora de acostarse) y vamos bajando el ritmo para relajar al pequeño. Estos hábitos pueden ser los que vosotros queráis según vuestros gustos y necesidades familiares: leer un cuento, tomar un baño caliente, tomar un vaso de leche tibia, etc.

Eso sí, debes asegurarte de mantenerte por completo fiel a esta rutina, es decir, que la cumplas al pie de la letra y no la alteres a diario. Ya que si un día no se hace o se cambia repentinamente, el niño creerá que la normalidad se ha roto y entrará en un nuevo cuadro estresante que borre todo progreso que se haya conseguido hasta el momento con lo relacionado con el sueño infantil.

El estrés y las regresiones al dormir de niños y bebés

Cuando tu hijo ha dejado de dormir bien

¿Sabías que es más fácil forzarnos a estar despiertos que dormidos? Esto ocurre porque el sueño se ve interrumpido con facilidad por distintos elementos que suceden a nuestro alrededor, los cuales logran distraernos y frenar el proceso natural de dormir. Pues esto es lo que ocurre con las crisis del sueño infantil; no se logra alcanzar el sueño debido a la perturbación generada por el exterior.

Las regresiones nocturnas, como ya se mencionó con anterioridad, coinciden con eventos estresantes -mayormente asociados al desarrollo propio infantil como puede ser la salida de un diente - que evitan que el cuerpo y la mente descansen, sino que se enfocan en el elemento que genera estrés.

La llegada de los hermanos también puede ser otro factor estresante que influya en una mala calidad de sueño, ya que es un cambio significativo y nuevo que el niño no sabe cómo enfrentar y que causa mucha preocupación (en relación al tema de los celos y la ansiedad de abandono por parte de los padres). Debido a ello, el cerebro del niño se encuentra activo en todo momento dando vueltas sobre esa situación, lo que hace que tu hijo pueda dormir peor.

[Leer +: A qué hora deben acostarse los niños]

En conclusión, ten presente que existen eventos estresantes naturales que se desencadenan mientras tu bebé crece y estas pueden interrumpir en su sueño creando incluso las conocidas como regresiones o crisis del sueño, por lo que la mejor manera de ayudarlos es creando una rutina fácil que los haga sentirse cómodos para ir a dormir.

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