El juego y los juguetes de los niños

Cuál es el papel de los juegos y de los juguetes en el desarrollo de los niños

Jugar es la actividad principal de la infancia. Una necesidad que nos empuja, nos transforma, nos hace crecer. Los niños han sentido y sienten que el juego es placer. Es alegría, diversión, pasarlo bien. A veces, vemos a los niños aburridos o desilusionados entre una montaña de juguetes y pensamos, ¿cómo es posible? Para que el juego exista debe incentivarse el deseo, pero no el deseo de "poseer", forzosamente fugaz, sino el deseo de obtener, conseguir, superar e imaginar.

Esperar aquello que deseas motiva las ganas de jugar y disfrutar. Y también motiva las ganas de jugar poder compartir el juego con otros. Dos o tres niños… incluso sin juguetes, encuentran la manera de jugar. Y por supuesto, para motivar el placer de jugar en los niños, hemos de hacer crecer nuestro propio placer de verles jugar, nuestra apuesta incondicional por su juego.

Cómo enseñar a los niños a que disfruten de un juguete

Niño jugando con las construcciones

Ningún juego ni juguete instituido garantiza en sí mismo el juego y, por tanto, el disfrute total y absoluto. Los juguetes son los mediadores entre el Juego y el niño, estimuladores de su capacidad de jugar. Un niño disfruta de un juego o de un juguete en la medida que le garantiza esa entrada en el mundo del JUEGO en mayúsculas. El juguete debe divertir, apasionar, expresar sentimientos y emociones, imaginar, crear y también destruir, superar retos, sorprenderse, compartir… A veces, jugar irá acompañado de risas y carcajadas, pero también podemos verles con semblantes serios y altamente concentrados y a pesar del esfuerzo, querrán repetir el juego, volverlo a intentar. Jugar y disfrutar, en este sentido, no pueden separarse.

Cómo elegir un juguete a los niños

El juguete debe ser adecuado a los intereses, gustos y edad de los niños. Cada edad viene definida por sus capacidades y habilidades. Ha de ser estimulador del juego, despertar las ganas de jugar, sentir, mirar, tocar y saber, facilitando el desarrollo infantil en todos sus ámbitos: motriz, cognitivo, emocional, social, y, por supuesto, deben fomentar valores positivos. Pero también que sea de calidad, es decir, que cumpla con el objetivo que se propone. Que no se rompa en las manos torpes de un niño… Y por supuesto, que sea seguro y cumpla con toda la Normativa de Seguridad Europea.

Y si no hablamos de un juguete en concreto, sino del repertorio de juguetes adecuados, debemos tener en cuenta dos variables más: que sean variados (permitiendo un desarrollo integral) y en su justa medida, ya que el exceso de juguetes, lejos de hacer crecer las ganas de jugar, las disminuye y empobrece.

El derecho a jugar de los niños

Jugar es un derecho amparado por la Declaración de los Derechos de los Niños, adoptada por las Naciones Unidas en 1959 y ratificada posteriormente en la Convención de 1989. Eso significa que se entiende que es absolutamente necesario para el desarrollo sano y adecuado de los niños que éstos jueguen. Hemos de garantizar esa posibilidad y oportunidad de jugar, ya que de lo contrario, el crecimiento de nuestras futuras generaciones podría verse seriamente perjudicado. 

Los vídeo-juegos y los niños

El juego y los juguetes son testigos de cada momento de la historia. Los avances técnicos, los valores morales, los gustos y la moda imperante quedan reflejados en los juguetes. Y vivimos un momento en que la tecnología e Internet es parte de nuestras vidas… ¿cómo no iba a estar presente en los juegos de nuestros niños?

Los videojuegos pueden y deben convivir perfectamente con los juguetes tradicionales. Escogidos y utilizados con criterio y simultáneamente con el resto de tipos de juegos necesarios y propios de la edad, son ideales para desarrollar habilidades personales, afectivas y sociales; habilidades psicomotrices como la coordinación de movimientos, la orientación y organización espacial, la puntería, la precisión, la rapidez… y también habilidades y capacidades cognitivas como la curiosidad, la percepción visual y auditiva, la capacidad organizativa, etc.

En este tipo de juego es importantísimo, una vez más, que nos informemos y que pongamos en manos de nuestros hijos los juegos y plataformas adecuadas para su edad. Que, a su vez, favorezcamos la compaginación de este tipo de juego con otros, y también que compartamos el juego con ellos porque será la manera en la que, desde el conocimiento y la implicación en la experiencia de juego, podremos realmente ponernos en su lugar y pactar límites y normas al respecto.

Inma Marín. Juguetóloga

Inma Marín
Educadora social y directora de Marinva
- Co-autora de 'El placer de Jugar. Aprende y diviértete jugando con tus hijos'
- Asesora pedagógica de la Fundación Crecer Jugando
- Presidenta de la Asociación Internacional por el Derecho de niños y niñas a jugar