Los primeros zapatos del bebé

Cómo debe ser el primer calzado de nuestro bebé

Alba CaraballoEditora de GuiaInfantil.com

Durante los primeros meses de vida, los bebés no necesitan zapatos, pese a que muchos fabricantes saquen números adaptados a ellos y veamos a muchos niños menores de un año que ya llevan zapatitos. En realidad unos calcetines o patucos es la única necesidad que tiene el pequeño pie del bebé hasta que empiece a andar. De esta manera, podrá mover los pies con facilidad y estará más cómodo.

Incluso cuando el bebé comienza a gatear no es necesario que lleve zapatos, ya que esto les dificultaría su movimiento. Unos calcetines antideslizantes o incluso el pie descalzo es lo más adecuado.

¿Cómo debe ser el primer zapato de los bebés?

Los primeros zapatos para el bebé

Cuando el bebé comienza a dar sus primeros pasos es el momento en que debemos comprar su primer par de zapatos. Es conveniente no comprar lo más bonito, ni lo más barato y, por supuesto, nunca ponerle aquellos heredados de algún hermano o primo. Lo ideal es que los zapatos tengan estas características:

- Que sean de piel porque este material es flexible y permite que el pie del bebé transpire.

- La horma del zapato ha de ser amplia y la parte delantera flexible y redondeada para que el niño pueda mover bien los deditos dentro del zapato. 

- Es conveniente que la parte del empeine esté realizada con piel blanda para evitar que le haga alguna rozadura o herida en el pie.

- La suela ha de ser antideslizante y flexible.

- Hace unos años se tendía a comprar botas para los bebés que comenzaban a andar para que llevaran los pies y los tobillos bien sujetos. Hoy en día esta teoría está desterrada y precisamente los expertos indican que la altura del zapato no debe superar el tobillo para permitir al bebé que lo mueva. 

- Los zapatos deben ser ligeros, que no pesen demasiado para sí facilitar al bebé dar sus primeros pasos.

¿Cómo saber la talla del zapato de mi bebé?

En cuanto a la talla del zapato, lo ideal es que quede 1,5 centímetros entre el dedo más largo (el gordo o el siguiente) el bebé y el zapato. Como el pie en la infancia crece rápidamente conviene que le quede holgado, aunque nunca debe ser una talla mayor de lo que necesita pues le bailaría el pie dentro.

Es recomendable revisar de vez en cuando la talla del zapato y comprar el siguiente par en cuanto le quede justo, sin apurar tiempo para evitar que le apriete el calzado y le provoque algún daño en el pie.