Bebés y papás piel con piel

Vilma MedinaDirectora de GuiaInfantil.com

Cuánto ha cambiado la relación de los papás con sus hijos, ¿verdad? En los últimos años, se nota que la figura del padre que había en la mayoría de los hogares, ha experimentado un cambio tremendo.

De un papá normalmente distante, alejado y en algunos casos ausente, hemos avanzado y hoy se ve a un papá mucho más participativo, entregado... conectado piel a piel con su bebé. Cuánto hemos evolucionado en este sentido, ¿verdad?

El vínculo paterno con los bebés

Padre con bebé

Hoy los papás están presentes en la vida de sus hijos desde el momento en que sus pequeños nacen. Están con las mamás en las clases prenatales, también a su lado en el momento del parto, e incluso son ellos los que cortan el cordón umbilical. Pues ahora, el Hospital de Elda, Alicante, España, ofrece por primera vez a los padres de bebés nacidos por cesárea programada de bajo riesgo la posibilidad de realizar el contacto piel a piel con sus recién nacidos, cuando las madres no pueden hacerlo.

Hay madres que se ven imposibilitadas de coger a sus bebés en brazos en el momento en que nacen. Esta situación ocurre, por ejemplo, cuando ellas dan a luz mediante cesárea y necesitan de un par de horas para recuperarse. El hecho de que lo padres puedan acoger a sus pequeños retoños en sus brazos, piel a piel, supone muchos beneficios, inmediatos y a largo plazo, para ambos. Hará con que los padres se sientan más relajados y tranquilos, mientras el bebé disfruta de muchas ventajas. El contacto de su piel con la piel de su padre o de su madre ayuda a regular su temperatura y respiración, disminuye las infecciones y los periodos de apnea, aumenta el sueño profundo, el tacto, la audición y el movimiento, acelera el aumento de peso, como también reduce el llanto, facilitando su adaptación a la vida extrauterina.

Aunque los papás no puedan sustituir a la madre en lo que se refiere a la lactancia, el simple contacto piel a piel con su bebé le transmitirá calor y protección, ayudando a crear el vínculo afectivo, mientras esperan en la habitación de Obstetricia a que la madre regrese de la reanimación para poder recoger al bebé en su regazo. Con un pañal y un gorro, se coloca el bebé sobre el tórax desnudo del padre en posición semivertical. Se cubre la espalda del bebé con una manta o toalla y, una vez situado, se deja que se adapte a la nueva situación. Qué suerte tienen los padres de hoy, ¿verdad? Pueden disfrutar de unos privilegios que antes ni de lejos pasaban por nuestras cabezas.