Los niños deben acabar de comer cuando sacie su apetito

'No se puede dejar comida en el plato'. Creo que la mayoría de nosotros hemos escuchado eso muchas veces de nuestros padres, abuelos, de los hermanos mayores... A mí, la primogénita de la familia, mis padres jamás me obligaron a ello. Aún así, siguiendo su ejemplo, yo me he acostumbrado a no dejar nada en el plato.

Creo que los niños aprenden más con el ejemplo de los padres que con sus órdenes, y en lo que se refiere a la alimentación, hay que seguir los gustos de los niños. Si al niño no le gusta como sabe algún alimento, ¿para qué forzarle a que lo coma?

Qué hacer cuando a los niños no les gusta un alimento

Cuando el niño no quiere comer

Hasta hoy todo lo que pongo en mi plato, me lo como. Así me acostumbraron mis padres. Creo que llenar el plato del niño de mucha más comida que él sea capaz de comer, me parece contraproducente. Cada niño es único y también lo es en la hora de comer. Hay niños que necesitan comer más y otros menos. En mi casa, yo siempre he comido de todo, mi hermano del medio siempre ha sido de los que no quería comer, y el pequeño nos ha salido un verdadero glotón. Por eso pienso que cada niño tiene un apetito y unas necesidades nutricionales diferentes. Creo que corresponde a los padres observar y ofrecer la comida a todos de una forma más personalizada, en cuanto a la cantidad.

¿Se debe obligar a los niños a comer todo? Yo, particularmente, creo que nunca. No sé si ocurre contigo, pero hay días que no me apetece comer tanto, mientras en otros me da ganas de comer hasta el plato. Pues así son los niños. Si se quedan sin comer o comen poco por un día, no les pasará nada. Lo mejor, creo, es que pongamos poca cantidad de comida en su plato, y si ellos desean repetir, que lo hagan. Así evitaremos discusiones y "malos tragos" en la mesa, y desperdicios de comida.

El momento de la comida o de la cena debe ser agradable y tranquilo, y no un campo de batalla. No podemos confundir nuestros hijos con los robots o con algo programado para comer siempre y cuando deseemos los padres. Si conocemos bien a nuestro hijo, sabremos qué tipo de comida le gusta, y en qué cantidades. Así, estaremos educando a él a establecer y reconocer cuándo su organismo está satisfecho.

Otra cosa muy distinta es cuando los niños comen a toda prisa para continuar jugando. Eso sí, creo que no debemos permitir. También debemos educarlos en la forma de comer y de portarse en la mesa. Su estómago lo agradecerá. Por ultimo, solo recordar que lo más importante no es la cantidad y sí la calidad en la alimentación de los niños. Es necesario que ellos coman bien y eso no quiere decir que sea mucho. Obligar a los niños a comer más de lo que realmente necesitan puede provocar problemas como la ansiedad, y de digestión. Lo mejor es que seamos prudentes y pacientes.

Vilma Medina. Directora de GuiaInfantil.com