Prácticamente en todos los casos de labio leporino y de paladar hendido son necesarios, además de la intervención integral de un equipo de especialistas, de una cirugía. Una hendidura, por más pequeña que sea, necesita ser cerrada.
En un primer contacto con el cirujano plástico, os seréis informados acerca de los pasos de la cirugía, de los riesgos, complicaciones, costes, bien como del tiempo de recuperación y de los resultados.
Para la toma de decisión en cuanto al tratamiento y/o la cirugía, el cirujano considerará la edad del bebé, su estado general de salud, su historial médico, las cualidades específicas de la anomalía, la tolerancia de tu bebé a ciertos medicamentos, bien como la opinión de los padres.
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| Antes de la cirugía |
Después de la cirugía |
Cirugía de Labio Leporino en niños y bebés
Para la mayoría de los bebés que solamente tienen labio leporino, la anomalía (separación del labio) puede repararse en los primeros meses de vida. A veces, es necesaria una segunda operación.
Es normal que después de esa cirugía el bebé se muestre irritado. Pero no os preocupéis porque seguramente el médico adoptará medidas que lo ayuden a superar este problema, bien como para impedir que se frote los codos en la zona de los puntos de sutura y de la cirugía. Los puntos se disolverán por sí solos o serán extraídos en cinco o siete días, y la cicatriz se irá atenuando gradualmente. También recibiréis orientaciones acerca de cómo alimentar al bebé durante el pos-operatorio.
El labio superior y la nariz de tu bebé tendrán puntos de sutura en la zona donde se reparó el labio leporino. Es normal que tenga hinchazón, moretones, y sangre alrededor de los puntos. Y además, que sienta un ligero dolor, que será aliviado con medicamentos prescritos por el médico.
Cirugía de Paladar hendido en niños y bebés
Normalmente, una cirugía del paladar hendido se hace entre los 9 y 18 meses de edad, y antes de los 2 años de edad y, por esta razón, es más complicada y puede causar más molestias que la cirugía de labio leporino. Además, es probable que tu hijo no coma ni beba como antes y tendrás que dedicarte más en su recuperación. En algunos casos, se utiliza un catéter endovenoso (IV) para administrarle líquidos hasta que pueda beber normalmente.
En esta intervención, el cirujano hará una reparación del paladar de forma que tu hijo pueda comer y aprender a hablar normalmente. A veces es necesaria una segunda operación.
Tu hijo tendrá puntos de sutura en el paladar donde se reparó la hendidura que se disolverán después de varios días. En algunos casos, se colocará una compresa quirúrgica en el paladar. Puede que al principio presente drenaje sanguinolento por la nariz y la boca que disminuirá durante el primer día. La zona operada presentará hinchazón que disminuirá en una semana, y tu hijo se quejará de molestias durante dos o tres días, que serán remediadas por el médico.
Los niños y bebés después de la cirugía del Labio leporino y/o Paladar hendido
Es aconsejable que los padres sepan lo que puede pasar o lo que tienen que seguir después de la cirugía de su hijo. Es común, por ejemplo, que el bebé muestre señales de congestión nasal, seguidas de ronquidos, respiración por la boca, bien como presente inapetencia en cuanto a la alimentación. No os preocupéis porque el médico se encargará de solucionarlos, así como también de determinar cuánto tiempo (de uno a tres días) el bebé permanecerá en el hospital y qué antibióticos le administrará para evitar posibles infecciones.
Será también el médico quién decidirá qué dieta debe seguir el bebé después de la cirugía. Sí tu hijo es aún un bebé debe recibir una dieta blanda durante los primeros 7 a 10 días, es decir, leche materna directamente en el pecho, con biberones, o con un vaso. Si tu hijo es un poco mayor, seguramente recibirá alimentos blandos apropiados a su edad.
La actividad física sigue siendo importante incluso después de la cirugía. El niño podrá caminar o jugar tranquilamente, sin abusar de los esfuerzos, por supuesto.
Después de la cirugía, el seguimiento médico será aún más importante. Es necesaria la combinación de esfuerzos entre los especialistas y la familia del bebé o niño para que haya un debido control del estado de salud general del niño. Y en el supuesto de que pretendáis tener otro hijo, es conveniente recurrir a un asesor genético para que les aconseje acerca del riesgo de recurrencia de la misma anomalía, en futuros embarazos.