Labio leporino y/o Paladar hendido

El labio leporino y el paladar hendido pueden ser por separado o al mismo tiempo

De todos los defectos congénitos, el labio leporino (abierto, partido) y/o paladar hendido es uno de los más comunes. Actualmente, esta anomalía afecta a uno de cada 700 recién nacidos, y es más común entre los asiáticos y determinados grupos de indios americanos. Su incidencia es menor entre los afroamericanos.

En cuanto a la frecuencia de esas anomalías, algunos estudios demuestran que el 25 por ciento de los bebés padecen de paladar hendido, el 25 por ciento de labio leporino, y el 50 por ciento restante de ambos. Tanto el labio leporino como el paladar hendido pueden desarrollarse por separado o al mismo tiempo. Esas anomalías se presentan como un defecto congénito de las estructuras que forman la boca. Ocurre cuando el bebé, al nacer, presenta una hendidura o separación en el labio y/o en el paladar, debido a que los dos lados del labio superior no crecieron a la vez, como deberían.

Labio leporino en bebés y niños

Labio leporino y paladar hendido

Es una anomalía en la que el labio no se forma completamente durante el desarrollo fetal. La gravedad del labio leporino puede variar de leve (muesca en el labio) a severa (gran abertura desde el labio hasta la nariz). Esta anomalía recibe distintos nombres según su ubicación. Una hendidura en un lado del labio, que no se extiende hasta la nariz, se denomina unilateral incompleta. Una hendidura en un lado del labio, que se extiende hasta la nariz, se denomina unilateral completa. Y, por último, una hendidura que compromete ambos lados del labio y que se extiende y compromete la nariz se denomina bilateral completa.

Paladar hendido en bebés

Cuando este defecto congénito se presenta con una hendidura o apertura sólo en el paladar superior, se denomina paladar hendido. En ese caso, el paladar no se cierra completamente sino que deja una abertura que se extiende hasta la cavidad nasal. La hendidura puede afectar a cualquier lado del paladar. Puede extenderse desde la parte anterior de la boca (paladar duro) hasta la garganta (paladar blando). El paladar hendido no es tan perceptible como el labio leporino porque está dentro de la boca. En muchos casos, otros miembros de la familia han tenido también el paladar hendido al nacer.

Causas del labio leporino

La medicina todavía no ha encontrado una causa exacta que explique por qué los bebés nacen con este defecto. Algunos estudios llegaron a demostrar que esta malformación se da, sobre todo, en familias con un historial de esta anormalidad en algún miembro. Pero también quedó demostrado que puede ocurrir en familias sin los antecedentes ya mencionados. Si padres que no nacieron con una hendidura tienen un bebé con esta anomalía, las probabilidades de que tengan otro bebé igual oscilan entre 2 y el 8 por ciento. Si uno de los padres tiene una hendidura, pero ninguno de sus hijos tiene esta anomalía, las probabilidades de tener un bebé con este defecto son del 4 al 6 por ciento. Si uno de los padres y un hijo presentan una hendidura, las probabilidades de que otro hijo nazca con esta anomalía son aún mayores. Se recomienda, en esos casos, consultar a un especialista en genética.

También se cree que existen algunos factores ambientales, como ciertos fármacos, drogas, productos químicos, plomo e incluso deficiencias de vitaminas (como el ácido fólico), que reaccionan con ciertos genes específicos y acaban interfiriendo en el proceso normal del cierre del paladar y en el desarrollo del labio.

La boca del feto se forma durante los primeros tres meses del embarazo. Durante ese tiempo, las partes del paladar superior y el labio superior normalmente se unen. Cuando esta unión no ocurre, el bebé tiene un labio leporino y/o un paladar hendido. Un niño puede tener labio leporino, paladar hendido o ambos. El labio leporino y el paladar hendido juntos son más comunes en los niños que en las niñas. Es importante saber que la mayoría de los bebés, que nacen con esa hendidura, son sanos y no tienen ninguna otra anomalía congénita.