A qué edad empiezan a mentir los niños

Por qué algunos niños mienten y otros no lo hacen

Gabriela Matienzo
Gabriela Matienzo Psicóloga infantil

¿Te has preguntado alguna vez a qué edad comienzan a mentir los niños? El neuropsicólogo Kang Lee junto con un equipo internacional, en la Universidad de Toronto en Canadá, ha realizado diversas investigaciones sobre el nacimiento de los comportamientos sociales en los niños y ha enfocado varias de ellas a descubrir cómo y cuándo se empieza a desarrollar en ellos, la capacidad de mentir.

Te explicamos, según las teorías del Dr Kang, a qué edad empiezan a mentir los niños. 

Descubre a qué edad empiezan a mentir los niños 

A qué edad empiezan a mentir los niños

Existen, dice el Dr. Lee, tres creencias que pudo demostrar que son falsas acerca de la mentira. Estos son los grandes mitos de las mentiras infantiles que debemos empezar a desterrar:

1. Que los niños empiezan a mentir hasta después de entrar a la educación primaria.

2. Que los niños son malos mintiendo y que los adultos, podemos detectar fácilmente sus mentiras.

3. Que si un niño empieza a mentir antes de los tres años puede haber algún problema con él y volverse mentiroso patológico más tarde.

Uno de sus experimentos que utilizó el Dr Kang para llegar a esta conclusion consistió en pedirles a niños de diferentes edades y de diferentes lugares del mundo que adivinaran los números escritos en unas tarjetas prometiéndoles un gran premio si lo lograban.

A mitad del experimento, el adulto salía de la sala pidiéndole al niño que no fuera a hacer trampa mirando las tarjetas. Mientras tanto, una cámara oculta grababa todo lo que pasaba en la sala durante este tiempo. ¿Se imaginan lo que pasó después? El 90% de los niños miraron las tarjetas en cuanto estuvieron solos.

Al regresar, se les preguntó directamente si habían hecho trampa. Las conclusiones fueron las siguientes:

Independientemente de la edad, género, nacionalidad o religión,

- A los dos años, el 30% de los niños miente y 70% dice la verdad.

- A los tres años, 50% mienten y 50% dicen la verdad.

- A los 4 años más del 80% miente.

- Después de esa edad la mayoría de los niños miente.

Por lo tanto, una de las primeras conclusiones a las que llegaron, es que la mentira es una parte típica del desarrollo y que algunos niños pueden empezar a mentir a una edad tan temprana como los dos años.

Por qué mienten los niños 

Hablando de este grupo de los niños más pequeños, la pregunta siguiente que buscaron resolver los investigadores a través de sus observaciones fue: ¿Por qué algunos mienten y no todos?

Los expertos determinaron dos cualidades clave necesarias para mentir:

1: Teoría de la mente o capacidad para leer la mente: Para mentir el niño debe tener la capacidad de conocer lo que saben diferentes personas sobre una situación y de diferenciar entre lo que “yo sé” y lo que sabes “tú”. Porque la base de la mentira es que “yo sé que tú no sabes lo que yo sé”.

2: Autocontrol: Es decir, la capacidad para controlar la voz, la expresión facial y el lenguaje corporal para que una mentira pueda ser creída.

Encontraron entonces que aquellos niños que tienen una capacidad más avanzada de leer la mente y de autocontrolarse, dicen mentiras a una edad más temprana y son mentirosos más sofisticados. Estas habilidades son esenciales para la convivencia del ser humano en la sociedad.

De modo dice el Dr. Lee que, si descubres que tu hijo de dos años está diciendo mentiras, en vez de alarmarte, debes celebrar, ¡porque significa que ha llegado a una nueva etapa de desarrollo típico y esencial!

En cuanto a si los niños son “malos mentirosos”, sometieron a adultos de varias edades y ocupaciones, (incluso relacionadas al trabajo con niños), a distinguir videos de niños que mentían y niños que decían la verdad, y encontraron que ninguno de estos grupos fue capaz de descubrir las mentiras, más allá de la probabilidad normal; incluso los padres no fueron capaces de distinguir si sus propios hijos mentían o no.

Como vemos, la forma en que el ser humano empieza a desarrollar estas habilidades y comportamientos sociales es apasionante; es en este momento, cuando comienza una de nuestras tareas, más esenciales como padres, enseñar a nuestros hijos a sacar el máximo provecho de ellas y a mantenerse siempre en el camino de la verdad, el respeto y la sensibilidad hacia el otro.