La oratoria, una asignatura pendiente para los niños

La importancia de enseñar a los niños a hablar en público

Cristina González

Poder comunicarnos, expresar lo que sentimos o lo que pensamos y saber transmitirlo es fundamental en todos los ámbitos de nuestra vida, tanto en el personal, como en el académico y qué decir del profesional. A cuántos nos aterrorizan las entrevistas de trabajo por ese temor a expresarnos ante otros.

Para muchos adultos el hablar en público sin pudor o vergüenza es algo impensable, y esa inseguridad se la trasladamos a los niños sin darnos cuenta. ¡A cuántos niños les aterra la idea de salir a la pizarra cuando el profesor se lo indica para contar algo a sus compañeros de clase! La oratoria es una asignatura pendiente hoy en día.

Cómo pueden los niños perder el miedo a hablar en público

Los niños han de aprender a hablar en público

Son escasos los centros educativos en los que se enseñe el arte de hablar con elocuencia. Como madres, padres y educadores podemos ayudar a romper esa brecha que permita que los niños de hoy en día aprendan a comunicar sus sentimientos, emociones y opiniones sin temor. Algo muy positivo no sólo para su entorno familiar sino también en el ámbito escolar y de cara a su futuro profesional. 

1- Potenciar la autoestima de los niños. Uno de los principales muros con los que podemos encontrarnos a la hora de que los niños se expresen en público es el temor al fracaso, el miedo a hacerlo mal o a que los demás nos critiquen. Para evitarlo podemos potenciar los momentos en los que los niños se expresan, sin adelantar lo que van a decir a pesar de que tarden en expresarse, también evitar restar importancia a los comentarios que puedan realizar por muy vanos que nos parezcan, sino todo lo contrario reforzando y motivando esa comunicación de forma positiva, para que aprendan a creer en ellos mismos.

2- Fomentar la comunicación en casa sin forzarles para que nos cuenten qué han hecho en el colegio o qué ha sido lo más divertido del día, o cómo se sienten. Podemos empezar por demostrarles que nosotros también nos comunicamos contándoles cómo ha sido nuestro día para que se animen a contarnos su experiencia personal. Igual al principio no les gusta o no quieren participar en el juego, pero si ven que su mamá o su papá se expresan y se comunican con ellos de forma constante, les hará ganar confianza para aprender a manifestar también sus sentimientos sin temor ni vergüenza. 

3- Leerles cuentos muy a menudo siendo muy expresivos para que aprendan que no sólo se comunica con la voz sino también con el cuerpo, y animarles a que ellos nos los lean también a nosotros de este modo. Incluso en edades tempranas en las que aún no saben leer, podemos animarles a contarnos historias a su manera.

4- Enseñarles a ponerse en el lugar del otro favoreciendo el sentimiento de empatía. Jugar a ser otra persona. Por ejemplo que papá o mamá interpreten el ‘papel’ o rol de su hijo, y al revés… 

5.- Animarles a preguntar sin temor cuando no hayan entendido algo o fomentar que pregunten cuando quieran saber más acerca de algo reforzando el esfuerzo realizado es fundamental.

6- Las artes escénicas pueden contribuir a que los niños pierdan el pudor a expresarse no sólo con la oratoria sino también con su cuerpo ganando confianza en sí mismos y favoreciendo su autoestima. 

7- La danza también puede ser un aliado en este fin ya que ayuda al niño a conocer su cuerpo y al mismo tiempo aprende a transmitir sentimientos y sensaciones con él. 

8- Potenciar los debates y la comunicación entre familiares y amigos sobre distintos temas. Para que los niños aprendan a escuchar diferentes opiniones y a respetar distintas ideas. 

9- La relajación es fundamental. Evitar que el niño tenga sentimiento de nerviosismo o el miedo escénico también ayuda con ejercicios de relajación, como por ejemplo, el 4-7-8: tomamos aire por la nariz durante 4 segundos, retenemos el aire durante 7 y soltamos despacio durante 8 segundos. 

10- Disfrutar con juegos de mesa como ‘Time Up’ o ‘Taboo’, en los que los niños tengan que describir objetos para que podamos adivinarlos mediante pistas o juegos de mímica también favorecen la oratoria, además de ser divertidos y fomentar la creatividad.