Lo que debes tener en cuenta si vas a comprar un smartphone a tu hijo adolescente

Consejos sobre el uso del smartphone en adolescentes

Andrés París

Durante la última década se ha podido observar en casi todos los hogares de España cómo sus hijos menores han incrementado el uso del móvil. Los padres solemos aceptar que ser adolescente “moderno” implica llevar un smartphone en el bolsillo.

Siendo los padres conscientes de lo que implica no tener móvil en un círculo de amigos adolescentes que ya lo tienen, se prestan presurosos a comprarle a su hijo el ansiado smartphone para no quede marginado frente al resto como el “pringao” que no tiene móvil.

Solo a modo de información y según datos del INE, el 50% de los menores de 11 años ya tiene un smartphone, y el 90% de los chicos de 14 años también. Los números hablan solos.

Te dejamos algunos datos a tener en cuenta si estás pensando en comprar un smartphone a tu hijo adolescente.

Consejos si vas a comprar un smartphone a tu hijo adolescente

Lo que debemos tener en cuenta si vas a comprar un smartphone a tu hijo adolescente

Con ese gesto comienza el verdadero problema; el uso y riesgos de los smartphones con los adolescentes.

Y es que, hasta ahora, nosotros los padres hemos sido los referentes de los hijos para casi todo, pero aquí no lo somos, debido a una clara ignorancia generacional, ellos son nativos digitales y nosotros no.

No somos capaces de comprender su comportamiento social en redes, ni la cantidad de grupos sociales Facebook, Instagram, WhatsApp, Twitter, etc… que pueden manejar y los diferentes grupos dentro de cada red a los que pueden pertenecer, y ser activos participantes se nos escapa del entendimiento y, lamentablemente, no estamos preparados, ni ellos, para enfrentarnos a las dudas de cómo proteger, educar y controlar a nuestros hijos frente a este gigante.

Está claro que el uso correcto puede aportar muchas ventajas a nivel pedagógico; ayudar a potenciar la creatividad, las competencias tecnológicas y el acceso a la información, favoreciendo también la creación de espacios de comunicación e intercambio y un mayor dinamismo en las aulas. La práctica de otros idiomas de manera gratuita o el contacto con familiares o amistades que viven lejos de su ciudad son otros aspectos positivos que los adolescentes pueden disfrutar.

Sin embargo, durante la niñez y la adolescencia, el uso de smartphones puede convertirse también en algo negativo si no son procesos guiados y acompañados por un adulto desde el diálogo y la confianza.

Son muchos los casos en los que los jóvenes se aíslan detrás de sus pantallas, prefiriendo quedarse a solas jugando en casa o conectados a las redes sociales en vez de disfrutar de un día de deporte al aire libre o de una conversación en familia.

Algunos riesgos también son el cyberbullying, el escaso desarrollo de habilidades sociales o los juegos online en los que se apueste dinero.

Actualmente, diversos estudios señalan que los jóvenes y adolescentes dedican de media entre 6 y 7 horas al día al uso de estos dispositivos, mostrando muchos de ellos algunos síntomas “típicos” de una adicción en lo referente a su abuso.

Entonces ¿Cómo podemos respetar su derecho a la intimidad protegiéndolos de riesgos, sin despreocuparse, ni entrometerse y evitar los peligros a los que se exponen?

La entrega del móvil debe ir acompañado de unas instrucciones de uso, y no me refiero a como activarlo. Me refiero a unas instrucciones del proceso de autonomía que inicia el menor con el uso de su smartphone, les estamos entregando una ventana al mundo, y en el mundo hay tantas cosas buenas como dañinas y peligrosas. Junto con el móvil hay que entregar un periodo de uso, unas circunstancias de uso, un compromiso responsable, aceptar unas normas de vigilancia y control por parte del tutor, y por parte de los padres, entregar la confianza al hijo de que va a realizar un uso correcto.

Ante la duda, la ley considera que prevalece el deber del padre a proteger a su hijo, frente al derecho del menor a ejercer su privacidad.

Es importante reflexionar sobre la compra de un smartphone a un menor, no es inteligente hacerlo de forma superficial, solo porque el resto de amigos lo tienen, implica conocer el grado de madurez del niño y el nivel de compromiso.

Aun así, la seguridad al 100% no está garantizada por mucho que hagamos.