Padres o madres que no quieren a sus hijos

Madres y padres que sienten rechazo hacia sus hijos

¿Es posible que un padre o una madre no quieran a su hijo? Este es sin duda un tema peliagudo y difícil de abordar, de hecho, es un tema del que no se habla y del que podemos encontrar muy poca información como si de un tabú se tratara. 

Tendemos a negar todo aquello que nos resulta difícil aceptar y digerir. Por este motivo, nos resulta improbable que se de la situación de padres o madres que no quieren a sus hijos pero, es posible. 

Razones por las que hay padres y madres que no quieren a sus hijos

Padres o madre que no quieren a sus hijos

1- Sentimientos de rechazo o distanciamiento afectivo. 

A las consultas de psicología acuden con frecuencia padres y madres que refieren sentir un gran distanciamiento afectivo o sentimientos de rechazo hacia sus hijos que no saben combatir y, además, desconocen cómo se han originado. Estos sentimientos de rechazo o distanciamiento afectivo generan una gran culpabilidad en los padres y esto les impulsa buscar ayuda psicológica en algunas ocasiones.  

Estos sentimientos son muy comunes en los primeros meses tras el nacimiento del bebé, muchos padres y madres los experimentan pero nada tiene que ven con no querer al niño. Normalmente suelen ser pasajeros, por lo que no debemos alarmarnos si durante un tiempo nos sentimos distanciados afectivamente de nuestro hijo. 

Tener un hijo supone un cambio importante en nuestra vida. Es normal que echemos de menos ciertos privilegios o comodidades que teníamos antes de ser padres y que esto nos produzca cierta insatisfacción que se traduce en sentimientos de rechazo hacia el niño que pronto se desvanecerán.

2- Relaciones tóxicas entre padres e hijos. 

Hay padres y madres que no quieren a sus hijos de manera adecuada y establecen con ellos un vínculo tóxico y perjudicial para ambas partes, aunque en especial para el niño por encontrarse en una situación de mayor vulnerabilidad. Los padres y madres que establecen relaciones tóxicas con sus hijos no suelen ser, en la mayoría de las ocasiones, conscientes del daño que hacen a los niños. Se relacionan con sus hijos desde sus miedos, sus necesidades, sus carencias y sus frustraciones e inhiben la posibilidad de que sus hijos crezcan de manera saludable. Les señalan con frecuencia lo que hacen mal, no les  transmiten mensajes positivos, les generan culpa y les exigen constantemente. Y, con frecuencia, manifiestan conductas de humillación, hostilidad, rechazo y desprecio.

¿Dañar emocionalmente a un hijo es incompatible con sentir amor hacia él? Desde nuestro punto de vista sí o al menos esa forma de querer es absolutamente incorrecta. No basta con querer, es necesario querer bien.

3- Carencia de sentimiento de amor o afecto hacia un hijo. 

No existe algo más doloroso para un niño que sufrir la falta de amor de sus padres hacia él. Esto también es posible que suceda aunque es lo menos probable. Hay padres que no brindan afecto a sus hijos, que no se ocupan de ofrecerles protección, desatienden sus necesidades y que no mantienen ningún vínculo de apego con ellos provocando esto que los niños se vean envueltos en una situación de abandono emocional. La falta de afecto y cariño tiene graves consecuencias ya que interrumpe la maduración cognitiva, física, emocional y social del niño. Y, por desgracia, son muchos los niños que se encuentran en este tipo de situaciones. 

Este tema es difícil de abordar y, como comentábamos al principio del artículo, es un tema del que hay mucho que hablar pero por desgracia suele ser un tabú. En este artículo hemos pretendido hacer mención a las situaciones que pueden hacernos pensar que un niño no está siendo querido por sus padres. Pero hay algunas situaciones, como la de sentir sentimientos de rechazo hacia nuestro hijo de manera temporal, que nada tienen que ver con no sentir amor hacia él o ella, por lo que no debemos preocuparnos si esto nos sucede.