El conejo y el tigre. Fábula de Venezuela para niños

Fábulas latinoamericanas para educar a los niños en valores

Estefanía Esteban
Estefanía Esteban Responsable Multimedia

Las fábulas transmiten a los niños una serie de valores esenciales y les ayudan en su aprendizaje social e individual. Todas incluyen una moraleja sobre la que podemos reflexionar con ellos. 

En este caso, 'El conejo y el tigre' explica a los niños la importancia de utilizar la astucia y la inteligencia para salir de un problema o resolver un conflicto. Descubre esta preciosa fábula popular de Venezuela con tu hijo. 

El conejo y el tigre, una fábula sobre astucia para niños

El tigre y el conejo

Cierto día, un conejo pequeño y dócil estaba descansando en una pradera cuando de repente saltó sobre él, sin que pudiera darse cuenta, un enorme tigre.  

El conejo, asustado, solo pudo gritar: 

- ¡No me comas, tigre! 

El tigre se extrañó, y le dijo: 

- Conejo, he estado observándote durante días, esperando paciente para escoger el mejor momento. Estoy hambriento, y te voy a comer. 

El conejo, lejos de rendirse, y aún sabiendo que estaba metido en un buen problema, intentó lo siguiente:

- Tigre, ¿acaso no me has visto? ¡Estoy muy delgado! Si me comes, apenas te serviré de aperitivo. En cambio, soy dueño de un rebaño de vacas muy grandes y apetitosas. Su carne es muy sabrosa. Si me perdonas la vida, te regalaré una y podrás así tendrás comida para varios días. 

El tigre entonces recapacitó. ¿Y si fuera verdad? Una vaca resolvería su problema de cazar para comer durante varios días. 

- ¿Es cierto lo que me dices, conejo? ¿No me estarás engañando?

- No,no, señor tigre. No osaría en engañarte. Mis vacas están en lo alto de esa ladera- dijo el conejo señalando a lo alto de una colina cercana- Si quieres, vamos hasta allí y te las enseño. 

El tigre y el conejo se dirigieron hacia la colina. Cuando estaban cerca de la cima, el tigre vio unos bultos parduzcos a lo lejos. El conejo paró y le dijo: 

- ¡Ahí están, ahí están! Yo subiré para que bajen. Espera aquí, tigre, y la vaca correrá ladera abajo. En cuanto la tengas cerca, atrápala. 

Al tigre le gustó la idea de no tener que subir el resto de la colina, pues ya estaba bastante cansado. 

- De acuerdo, conejo, esperaré aquí a la vaca. Ten cuidado con engañarme, que te estaré vigilando. 

El conejo subió a la cima de la colina. Pero los bultos que el tigre creía ser vacas, en realidad eran enormes piedras. El conejo, con ayuda de una rama y a modo de palanca, consiguió hacer rodar una de las enormes piedras y gritó: 

- ¡Vaca vaaaa! ¡Atrápala, tigre! 

El tigre, deslumbrado por el sol que lucía en lo alto de la colina, solo pudo ver un bulto que se acercaba, y cuando al fin se dio cuenta de que en realidad era una piedra, era demasiado tarde. ¡Ya la tenía encima! Echó a correr. pero la piedra le pasó por encima. Quedó tan magullado que en cuanto pudo se fue corriendo, asustado, para no volver nunca más. 

Moraleja: Las apariencias engañan. No juzgues a nadie por su tamaño, sino por su astucia e inteligencia.

Preguntas de comprensión lectora para tu hijo

Con ayuda de esta fábula, puedes reflexionar con tu hijo sobre la importancia de usar la inteligencia y la calma para solucionar problemas. También puedes explicarle por qué nunca debemos juzgar a nadie por su apariencia. Te ayudamos con estas preguntas: 

- ¿Por qué se quería comer el tigre al conejo?

- ¿Qué le prometió el conejo a cambio de que le dejara libre?

- ¿Qué eran los bultos que el tigre veía en lo alto de la colina?

- ¿Consiguió el conejo al final liberarse del tigre?